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Cuba Bajo Lupa

VECINOS DE LA HABANA VIEJA BLOQUEAN CALLES TRAS MÁS DE 36 HORAS SIN ELECTRICIDAD NI AGUA EN SUS HOGARES

Vecinos de La Habana Vieja salieron a la calle y bloquearon una vía después de permanecer más de 36 horas sin electricidad y enfrentar dificultades para acceder al agua potable. El reclamo se produjo en la zona de Lamparilla y Aguacate, donde residentes detuvieron un camión cisterna y se concentraron con cubos y otros recipientes para intentar abastecerse.

Las imágenes y testimonios difundidos en redes sociales muestran a decenas de personas reunidas alrededor de la pipa mientras exigían una solución a dos problemas que, en numerosos barrios habaneros, están estrechamente conectados: los apagones prolongados y la interrupción del bombeo de agua. La protesta refleja cómo una avería eléctrica puede terminar afectando simultáneamente varios servicios básicos.

MÁS DE 36 HORAS SIN ELECTRICIDAD EN LA HABANA VIEJA

Según reportes difundidos el 19 de septiembre, los residentes de Lamparilla y Aguacate acumulaban más de un día y medio sin servicio eléctrico cuando decidieron cerrar la calle. La llegada de un camión cisterna provocó que los vecinos se concentraran para reclamar agua, una necesidad especialmente urgente cuando la falta de corriente impide utilizar bombas eléctricas en edificios y viviendas.

La Empresa Eléctrica de La Habana informó, en una publicación relacionada con el mismo sector de la ciudad, que una brigada de la UEB Soterrada trabajaba en la localización de una falla en un cable secundario de Lamparilla entre Aguacate y Compostela. Ese reporte confirma problemas técnicos en la infraestructura eléctrica de la zona, aunque no permite establecer por sí solo que esa avería fuera la única causa del corte denunciado por los residentes.

CUANDO EL APAGÓN TAMBIÉN DEJA SIN AGUA

La relación entre ambos servicios es uno de los elementos centrales del problema. Parte de la infraestructura de abastecimiento de agua de La Habana necesita electricidad para bombear y distribuir el líquido, por lo que los déficits eléctricos pueden paralizar estaciones de bombeo o reducir la presión disponible para llevar agua a edificios de varios pisos.

Durante 2026 se han documentado repetidamente situaciones similares en la capital. Aguas de La Habana reconoció en abril afectaciones importantes en distintas zonas de la ciudad, mientras reportes posteriores han descrito barrios donde las familias dependen de pipas, cargadores de agua y soluciones improvisadas cuando el servicio por tuberías se interrumpe durante días.

LAMPARILLA TAMBIÉN ARRASTRA PROBLEMAS CON LA RED SOTERRADA

El incidente ocurre además en una zona donde los vecinos han denunciado durante meses deterioro de la infraestructura eléctrica subterránea. En julio y agosto se reportaron fallas, registros eléctricos dañados y problemas con el sistema soterrado de La Habana Vieja, incluyendo referencias específicas a las calles Lamparilla y Villegas.

La reiteración de apagones en una red antigua añade complejidad a las reparaciones. Los reportes disponibles indican que algunas interrupciones no dependen únicamente del déficit nacional de generación, sino también de averías locales que deben ser identificadas y reparadas por brigadas especializadas.

PROTESTAS POR SERVICIOS BÁSICOS SE HAN REPETIDO EN LA CAPITAL

El cierre de Lamparilla y Aguacate no constituye un hecho aislado. Durante 2026 se han registrado otros reclamos vecinales en La Habana por cortes simultáneos de agua y electricidad, incluyendo protestas en Luyanó, Regla y Lawton. En varios casos, los residentes bloquearon calles o acudieron ante instituciones estatales para exigir respuestas.

El denominador común es la acumulación de horas o días sin servicios esenciales. Cuando el apagón impide refrigerar alimentos, cargar teléfonos, cocinar con equipos eléctricos y bombear agua, las consecuencias se multiplican dentro del hogar y aumentan rápidamente el malestar entre los residentes.

El reclamo de La Habana Vieja muestra precisamente esa cadena de problemas: una falla eléctrica prolongada deja de ser solo “falta de luz” cuando termina afectando también el acceso al agua y obliga a las familias a salir a la calle en busca de una solución inmediata.

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