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Cuba Bajo Lupa

“UNA LIBRA DE POLLO, 800 PESOS”: CUBANA DENUNCIA EL GOLPE DE LOS PRECIOS EN LAS MIPYMES DE LA HABANA

Una residente del reparto Guiteras, en Habana del Este, denunció en Facebook el fuerte incremento de los precios en las mipymes de Cuba, donde productos básicos como pollo, leche, aceite, arroz, huevos y vegetales alcanzan cifras que, según su testimonio, hacen cada vez más difícil alimentar a una familia.

Dalma Rosell Marrero publicó una relación de precios observados en establecimientos de su zona y cuestionó cómo pueden sostener una dieta adecuada las familias con niños, especialmente aquellas que enfrentan enfermedades raras o discapacidades. Su denuncia coincide con reportes recientes de otras provincias y con registros independientes que muestran precios elevados para alimentos esenciales.

LOS PRECIOS QUE DENUNCIA DALMA ROSELL EN HABANA DEL ESTE

Según su publicación, una libra de pollo se vende a 800 pesos cubanos, mientras el picadillo MDM alcanza entre 550 y 600 pesos la libra. También señaló azúcar blanca a 500 pesos la libra, arroz importado a 350, cebolla a 1.200 y pepino a 600.

En el caso de productos procesados o importados, Rosell mencionó bolsas de leche entre 4.000 y 5.500 pesos, botellas de aceite entre 3.800 y 4.000, un litro de yogur probiótico natural desde 2.750 hasta 4.000 pesos y seis huevos por 960 pesos.

La publicación también menciona dos postas grandes de pollo por 2.100 pesos.

CubaBajoLupa no ha verificado de manera independiente cada uno de esos precios en los establecimientos concretos señalados por la denunciante. Sin embargo, los valores descritos son consistentes con otros registros recientes del mercado cubano.

El monitoreo de precios de 14ymedio correspondiente al 13 de septiembre reportó, por ejemplo, pollo a 675 pesos la libra en mipymes, picadillo de pollo a 550 pesos, arroz entre 250 y 380 pesos la libra, azúcar a 540 y aceite entre 3.000 y 4.000 pesos por litro según el punto de venta.

PRECIOS EN LAS MIPYMES DE CUBA TRAS LA ELIMINACIÓN DE TOPES NACIONALES

Rosell atribuye parte del deterioro a la flexibilización reciente de los controles de precios.

Aquí hay un matiz importante. En 2024 el Gobierno cubano había establecido precios minoristas máximos para seis productos de alta demanda, entre ellos pollo troceado, aceite, leche en polvo, pastas y salchichas. En aquel momento, el propio Ministerio de Finanzas y Precios reconoció que esos topes eran obligatorios para mipymes, trabajadores por cuenta propia y otros vendedores minoristas.

En junio de 2026, la Resolución 150/2026 eliminó esos topes nacionales para varios de esos productos, según reportes que documentaron posteriormente fuertes aumentos y nuevas intervenciones de inspectores a nivel territorial.

Eso no significa que en Cuba haya desaparecido toda regulación de precios: autoridades locales continúan realizando controles, multas y ventas forzosas en determinados territorios. Pero sí cambió el mecanismo nacional que mantenía precios máximos uniformes para varios alimentos básicos.

ALIMENTOS QUE ABSORBEN GRAN PARTE DEL INGRESO FAMILIAR

La preocupación expresada por Rosell va más allá del precio de un producto aislado.

Datos citados recientemente a partir de la Oficina Nacional de Estadística e Información situaron la inflación interanual oficial en 20,7% en julio de 2026, con alimentos y bebidas no alcohólicas como principal componente del aumento mensual del índice de precios.

Otros testimonios publicados durante las últimas semanas muestran situaciones parecidas. Consumidores han reportado aceite entre 3.650 y más de 6.000 pesos, huevos alrededor de 150 pesos cada uno y paquetes de pollo por varios miles de pesos, dependiendo de la provincia, presentación y establecimiento.

Las diferencias entre territorios son importantes, por lo que no puede hablarse de un único precio nacional del mercado privado.

“¿CÓMO VAMOS A MANTENER UNA NUTRICIÓN ADECUADA?”

La parte más contundente del mensaje de Rosell se refiere al impacto sobre las familias.

“¿Cómo las madres con niños con enfermedades raras y discapacidad vamos a mantener una nutrición adecuada para nuestros hijos?”, cuestionó.

Su publicación refleja uno de los efectos más sensibles de la inflación alimentaria: el problema ya no es únicamente encontrar determinados productos, sino poder pagarlos cuando aparecen.

La denuncia no demuestra por sí sola que todos los establecimientos de Habana del Este manejen los mismos precios, pero sirve como fotografía de una realidad que otros registros recientes también documentan: el costo de la comida continúa absorbiendo una proporción cada vez mayor del ingreso de muchas familias cubanas.

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