LA HERENCIA DE LOS MANSO DE CONTRERAS: EL TESORO QUE ENLOQUECIÓ A MILES DE CUBANOS Y NADIE HA PODIDO PROBAR
Durante décadas, miles de cubanos buscaron partidas de nacimiento, certificados matrimoniales, testamentos y árboles genealógicos convencidos de que podían ser herederos de una fortuna gigantesca atribuida a la familia Manso de Contreras, uno de los linajes antiguos de Remedios, en el centro de Cuba.
La historia tiene una base real y otra mucho más difícil de demostrar. Los Manso de Contreras aparecen documentados entre las familias influyentes de Remedios desde la época colonial, pero la existencia actual de miles de millones de dólares depositados en un banco extranjero continúa sin una prueba bancaria pública y verificable.
QUIÉNES FUERON REALMENTE LOS MANSO DE CONTRERAS
La familia no es producto de una leyenda moderna. Un estudio publicado por la Biblioteca Nacional José Martí sobre las élites regionales cubanas incluye a los Manso de Contreras entre los grupos familiares que integraron la oligarquía de Remedios durante los siglos XVII y XVIII, junto a apellidos como Rojas, Loyola y Monteagudo-Hernández de Medina.
El Diccionario Biográfico Remediano registra, entre otros, a Bartolomé Manso de Contreras y Hernández de Medina, nacido en Remedios en 1705. El documento señala que heredó parte de una gran fortuna familiar y que, junto a Josefa de Loyola y Monteagudo, tuvo cuatro hijos: un varón que murió niño y tres hijas que ingresaron a la vida religiosa.
Esas tres religiosas terminarían convirtiéndose en personajes centrales de la leyenda.
LAS TRES MONJAS Y EL ORIGEN DEL TESORO
Según la versión transmitida durante generaciones, al quedar las tres hijas religiosas como herederas de propiedades familiares, parte de esos bienes habría sido vendida y convertida en oro, plata o dinero.
A partir de ahí comienzan las versiones contradictorias.
Algunas sostienen que la fortuna fue enviada a Londres. Otras la sitúan en un convento. Existen relatos que mencionan joyas emparedadas, depósitos bancarios, intervención del Vaticano e incluso un barco llamado El Titán. Ninguna de esas variantes ha podido ser establecida como la historia definitiva.
The Washington Post reportó en 2001 que existían copias de un testamento fechado en 1758 que mencionaría propiedades heredadas por las hijas, aunque el propio periódico señaló que archivistas consultados en La Habana dijeron no poseer ese documento en sus fondos.
Ese detalle resume buena parte del misterio: existen rastros genealógicos e históricos sólidos de la familia, pero el salto entre aquellas propiedades coloniales y una fortuna bancaria contemporánea permanece sin demostrar.
LA FIEBRE DE LOS HEREDEROS
A finales de la década de 1990 y comienzos de los 2000, la historia tomó una dimensión extraordinaria.
EL PAÍS documentó en 2001 que decenas de miles de cubanos buscaban documentos para intentar demostrar que descendían de Bartolomé Manso de Contreras y Josefa de Loyola. Se organizaron grupos de supuestos herederos y archivos civiles y parroquiales recibieron numerosas solicitudes para reconstruir genealogías.
The Washington Post describió un fenómeno similar en Remedios: personas procedentes tanto de Cuba como del exilio investigaban durante generaciones completas para establecer algún vínculo familiar que pudiera darles derecho a participar de la supuesta herencia.
La cifra atribuida al tesoro también fue creciendo. En diferentes momentos se habló de millones y posteriormente de varios miles de millones de dólares. Pero las cantidades cambiaban dependiendo de quién contara la historia.
EL BANCO DE LONDRES: EL PUNTO QUE NUNCA APARECE
Una de las versiones más repetidas sostiene que el dinero habría sido depositado en Londres y que, acumulando intereses durante siglos, se habría convertido en una fortuna enorme.
El problema es que no ha aparecido públicamente documentación bancaria verificable que identifique de manera concluyente el banco, la cuenta original, el saldo, los titulares legales y la cadena sucesoria que permitiría reclamar esos fondos.
En 2001, The Washington Post consultó sobre el asunto a una portavoz del Foreign Office británico, quien no pudo confirmar la existencia del supuesto dinero. Eusebio Leal, entonces Historiador de La Habana, fue todavía más categórico y calificó la historia de “farsa”.
Eso no prueba por sí solo que jamás existiera algún depósito en el extranjero, pero sí muestra que la afirmación central —que todavía existe una fortuna multimillonaria disponible para sus descendientes— carecía entonces de la confirmación documental necesaria.
LAS VERSIONES SOBRE EL GOBIERNO CUBANO
Con los años surgieron también afirmaciones según las cuales autoridades cubanas habrían negociado, cobrado o controlado parte de la supuesta herencia.
Páginas administradas por personas que se identifican como herederos han publicado listas, genealogías y acusaciones contra el Estado cubano, pero esos sitios no aportan por sí solos evidencia bancaria o judicial suficiente para probar tales afirmaciones.
Por esa razón, presentar como hecho que el Gobierno cubano cobró la herencia sería ir más allá de la evidencia disponible.
UNA LEYENDA QUE SOBREVIVIÓ A GENERACIONES
Quizás el elemento más fascinante de la historia sea su capacidad de sobrevivir.
Foros genealógicos y páginas de descendientes muestran consultas sobre la fortuna desde comienzos de los años 2000 hasta muchos años después. Algunos participantes seguían buscando documentos; otros aseguraban que el dinero estaba en Inglaterra o Suiza; y otros concluían que todo había sido un engaño.
La herencia de los Manso de Contreras continúa atrapada entre dos realidades: una familia colonial cuya existencia, riqueza y presencia histórica están documentadas, y un supuesto tesoro financiero que ha generado esperanzas durante generaciones sin que aparezca la prueba definitiva que permita cobrarlo.
La historia del dinero puede seguir siendo un misterio. La historia de lo que provocó entre miles de cubanos, en cambio, es completamente real.
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