ULISES TOIRAC EXIGE LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS Y DESMONTA LA REPRESIÓN DEL RÉGIMEN
Ulises Toirac volvió a decir en voz alta lo que el poder intenta callar: reprimir a quien piensa distinto no resuelve los problemas de Cuba, los multiplica.
El reconocido humorista cubano publicó en su perfil de Facebook un texto fuerte, directo y profundamente crítico, donde cuestiona la lógica represiva del régimen y exige la liberación de todos los presos políticos como paso mínimo para cualquier cambio real dentro del país.
Toirac arrancó con una frase que golpea de frente al aparato de control: “El lío con las tácticas disuasorias contra las voces divergentes es que no resuelven problemas, sino los aumentan. Y los multiplican”.
En buen cubano: meter miedo no arregla apagones, no llena platos, no consigue medicinas y no devuelve esperanza. Solo agranda el hueco.
El actor defendió algo básico en cualquier sociedad sana: la necesidad de que exista oposición. Incluso si un país funcionara bien, dijo, la diversidad de voces sería necesaria. Pero si las cosas van mal —como ocurre en Cuba— esa oposición no solo es legítima, es imprescindible.
Toirac también señaló una contradicción brutal del discurso oficial. Si el gobierno dice tener el apoyo masivo del pueblo, ¿por qué teme tanto a esas voces que llama “poquísimas” o “desestimables”? ¿Por qué encarcelarlas, perseguirlas y tratar de silenciarlas?
La pregunta queda flotando como una cazuela en madrugada de apagón: si son tan fuertes, ¿por qué le tienen tanto miedo a una opinión distinta? 🔥
Uno de los puntos más duros del texto fue su crítica a la falta de pruebas públicas contra quienes el régimen acusa de servir a una potencia extranjera. Para Toirac, cuando no se muestran pruebas, lo que queda es otra cosa: ciudadanos defendiendo sus propias ideas.
“Eso indica que es una disidencia al servicio de sus propias ideas, y como ciudadanos, tienen el derecho a pensarlas, decirlas y defenderlas”, escribió.
También lanzó una denuncia demoledora sobre la arbitrariedad legal en Cuba: “Hay presos cumpliendo condena por haber defendido las actuales medidas del paquetazo. La ley no es vestuario para cambiarlo según el día”.
Ahí está el retrato de un sistema donde lo que ayer era delito mañana puede convertirse en política oficial, pero el preso sigue preso. Tremendo “Estado de derecho”, con las comillas puestas y bien apretadas.
Toirac fue claro en su exigencia: “Liberen a todos los presos políticos que ‘no existen en el país’”. Para él, hacerlo sería una señal de fortaleza, seguridad y apertura hacia una participación interna más plural.
La denuncia ocurre en un contexto grave. Según el texto base, la organización Prisoners Defenders reportó que Cuba alcanzó en abril de 2026 un récord de 1,260 presos políticos, con nuevas detenciones marcadas por denuncias de torturas, agresiones sexuales y amenazas de muerte.
El humorista también apuntó contra la desconexión de los funcionarios del régimen, que viven con paneles solares, aire acondicionado, comida, autos con gasolina, medicinas e hijos estudiando fuera, mientras millones de cubanos sobreviven entre apagones, calor, calles destruidas y una crisis que ya no cabe en ningún discurso.
“La gente está muriendo —sin drama, literalmente—, Cuba sí está en una fase de desastre humanitario”, escribió, contradiciendo directamente al canciller Bruno Rodríguez, quien negó recientemente que la isla atraviese una crisis humanitaria.
Y cerró con una imagen durísima de la vida cotidiana: sábanas empapadas de sudor, polvo, podredumbre, sin agua para lavar y sin condiciones para vivir.
Cuando un artista tiene que pedir libertad para presos que el poder dice que no existen, no estamos ante una diferencia política: estamos ante un país secuestrado por el miedo.
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