Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

“NO ME DEJEN MORIR DE HAMBRE”: EL GRITO DE UN CUBANO ENFERMO Y ABANDONADO

Tres días comiendo solo plátano burro. Sin dinero. Sin comida. Enfermo. Consumido. Suplicando ayuda para seguir vivo.

Ese es el grito desgarrador de Miguel Ángel, un cubano que apareció en un video publicado en Facebook pidiendo al mundo que no lo deje morir de hambre. No pidió lujo. No pidió riqueza. No pidió nada imposible.

Pidió comida. Comida para no morirse. 🍽️🕯️

“Yo tengo la necesidad que llevo tres días comiendo plátano burro porque no tengo dinero para comprar comida”, dijo Miguel Ángel con la voz partida, frente a David Vela, un conocido suyo que acudió a su casa después de enterarse de la situación.

La escena duele. Y duele más porque no parece una excepción, sino el retrato brutal de una Cuba donde los enfermos, los viejos y los pobres están quedando a la deriva.

Miguel Ángel aparece con el torso descubierto, extremadamente delgado, marcado por la enfermedad y el hambre. Su cuerpo habla antes que sus palabras. Es la imagen de un país donde sobrevivir se ha convertido en una batalla diaria. 💔🇨🇺

“No tengo más nada. Te pido al mundo entero que me ayude, que no me dejen morir de hambre por la necesidad que yo tengo”, suplicó.

Miguel Ángel no puede trabajar. Según explicó en el video, padece diabetes, problemas graves de circulación y tumores en los pies. Además, ha sido sometido a dos operaciones abdominales. Su salud está muy deteriorada y su situación alimentaria es desesperada.

“En los pies lo que tengo son tumores que me lo están picando poco a poco, porque la circulación, yo estoy enfermo de la circulación, diabético, y me operaron, dos operaciones en la barriga”, relató.

David Vela, quien grabó y publicó el video, resumió el drama con una frase sencilla, pero demoledora: “Él no anda pidiendo riqueza ni nada, él lo que quiere es comida”.

Y ahí está el punto. En Cuba ya hay gente que no está pidiendo vivir bien. Está pidiendo no morirse de hambre. Está pidiendo un plato de comida. Está pidiendo lo mínimo que cualquier ser humano merece.

La súplica de Miguel Ángel no necesita traducción: “Yo no quiero riqueza, yo lo que quiero es comer, comida, comer, mira qué flaco estoy, comida”.

Mientras el régimen habla de resistencia, consignas y victorias imaginarias, cubanos enfermos como Miguel Ángel están sobreviviendo como pueden, abandonados por un sistema que presume de justicia social mientras la gente pasa hambre frente a una cámara para que alguien, en alguna parte, escuche. 🕯️⚠️

El caso ocurre en medio de una crisis alimentaria devastadora. Según datos del Food Monitor Program de 2024 citados en el texto base, el 96,91% de la población en Cuba no tiene acceso adecuado a alimentos. Siete de cada diez cubanos omite al menos una comida diaria, y entre los mayores de 61 años la cifra sube a ocho de cada diez.

Los más golpeados son los de siempre: adultos mayores, enfermos crónicos, personas solas, familias sin remesas y cubanos atrapados entre pensiones miserables y precios imposibles. Las pensiones mínimas no superan los 4,000 pesos cubanos, menos de 10 dólares en el mercado informal, mientras alimentos básicos como el arroz y el aceite se han vuelto casi inalcanzables para muchos.

En ese contexto, el plátano burro se ha convertido para algunos en el último recurso. No por dieta. No por costumbre. Por hambre.

Miguel Ángel no está pidiendo política. Está pidiendo comida. Pero su hambre también denuncia. Denuncia el fracaso de un sistema que dejó al pueblo sin presente, sin alivio y sin respuestas.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.