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Cuba Bajo Lupa

MANTILLA SE PLANTA: VECINOS BLOQUEAN LA CALZADA POR FALTA DE AGUA

La desesperación volvió a salir a la calle en Cuba. Esta vez fue en Mantilla, Arroyo Naranjo, donde vecinos bloquearon el tránsito para protestar por la falta de agua potable.

Videos e imágenes compartidos en Facebook por el usuario Radimir Galán Rodríguez muestran a un grupo de residentes formados con cubos, baldes y recipientes, en medio de una situación que ya rebasó la paciencia del barrio.

En la grabación se escucha una voz llamando a la acción: “¡Vayan para la calzada y cierren el tráfico! ¡Cierren el tráfico en la calzada! ¡Sin agua! ¡Tenemos hambre!”

La frase lo dice todo. En Cuba ya no se protesta solo por la corriente. Se protesta por el agua, por la comida, por el calor, por los niños, por la dignidad. Porque cuando falta todo, la calle termina hablando. 💧🔥

Otra voz en el video señala que había niños entre los manifestantes y califica la situación como una “falta de respeto”. Y no es para menos. Ninguna familia debería tener que salir con cubos a cerrar una calzada para exigir algo tan básico como agua potable.

Una usuaria que compartió las imágenes acompañó la publicación con un mensaje directo: “Abajo la dictadura… libertad. Merecen vivir con dignidad”.

Mantilla ya venía arrastrando una crisis seria. En junio, el barrio acumuló siete días consecutivos sin agua potable, y la llegada de una pipa provocó escenas de desesperación con vecinos corriendo con cubos y tanques.

Eso no es “normalidad”. Eso es abandono.

La raíz del problema es clara: según el texto base, el 87% del sistema de abastecimiento de agua en Cuba depende de la red eléctrica, por lo que cada apagón también golpea el bombeo de agua. Sin corriente, no hay bombas. Sin bombas, no hay agua. Y sin agua, la vida se vuelve una pelea diaria.

A fines de junio, más de 376,000 personas en La Habana carecían de acceso regular al agua potable, según datos oficiales. En Arroyo Naranjo, el deterioro viene de lejos: desde 2019, Aguas de La Habana ya había reducido el servicio a una entrega cada cuatro días en ese municipio y en Boyeros.

Pero la gente no vive de explicaciones técnicas. Vive —o intenta vivir— con niños, ancianos, calor, baños sin descargar, tanques vacíos, comidas sin preparar y noches sin saber cuándo volverá el agua.

La protesta de Mantilla no ocurre aislada. Forma parte de una ola de inconformidad que muchos analistas consideran la más extensa desde el 11 de julio de 2021. Solo en mayo se registraron 1,311 protestas en todo el país, según el Observatorio Cubano de Conflictos, y Cubalex documentó 109 protestas adicionales en junio.

En los días previos también protestaron vecinos de Zamora, tras más de 24 horas sin electricidad y días sin agua; residentes de La Lisa, después de más de 50 horas sin corriente; y vecinos de Regla, con cacerolazos y marchas hasta la sede municipal del PCC.

Mientras tanto, el colapso energético sigue empujando la crisis. La Unión Eléctrica proyectaba este domingo un déficit récord de 2,230 MW en el horario pico nocturno, con nueve de las 16 unidades termoeléctricas fuera de servicio.

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