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Cuba Bajo Lupa

JOVEN DE HOLGUÍN EXPLICA QUÉ SIGNIFICA SER “CUBANO DE A PIE”: EL SALARIO SE VA EN UNA COMPRA BÁSICA

Una joven residente en Holguín mostró con una compra sencilla qué significa hoy ser un cubano de a pie: alguien que depende principalmente de un salario en pesos, sin negocio propio ni apoyo económico desde el exterior. Su ejemplo resume una realidad cada vez más repetida en Cuba: el ingreso mensual puede desaparecer en unos pocos alimentos básicos, antes incluso de pagar electricidad, aseo, transporte o cualquier proteína.

La joven tomó como referencia un salario cercano a los 4.500 o 5.000 pesos mensuales y calculó cuánto puede comprar una persona con ese dinero. Su conclusión fue directa: después de adquirir arroz, frijoles, ajo, cebolla, café y azúcar, apenas queda margen para carne, huevos, aceite u otros gastos cotidianos.

Qué puede comprar un cubano de a pie con su salario

Según los precios mostrados por la joven, un paquete de arroz costaba 850 pesos, mientras dos libras de frijoles sumaban alrededor de 1.100 pesos. A eso añadió 480 pesos por dos cabezas de ajo y tres cebollas, además del costo de un paquete de café y dos libras de azúcar.

La cuenta dejaba apenas unas decenas de pesos disponibles. Incluso tomando el ejemplo como una experiencia particular y no como una lista oficial de precios, el ejercicio permite visualizar la presión que enfrentan quienes cobran únicamente en CUP.

Los precios tampoco parecen excepcionales frente a otros reportes recientes. En Holguín se han documentado valores cercanos a 400 pesos por libra de arroz y 400 por libra de frijoles, mientras un litro de aceite podía alcanzar unos 2.200 pesos.

En otros mercados holguineros, un cartón de huevos llegó a venderse entre 3.000 y 3.100 pesos, mientras paquetes de pollo de 10 libras alcanzaban entre 5.000 y 5.300 pesos.

El salario promedio tampoco resuelve el problema

La joven utiliza como referencia un ingreso de entre 4.500 y 5.000 pesos, pero incluso el salario estatal promedio más reciente continúa muy lejos del costo real de una canasta completa.

Datos citados a partir de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información sitúan el salario medio estatal de comienzos de 2026 alrededor de los 7.000 pesos mensuales. En paralelo, estimaciones independientes han calculado que el costo básico de vida por persona puede multiplicar varias veces esa cifra.

La diferencia explica por qué el problema no es solamente que determinados productos sean caros. Es que los precios crecen dentro de una economía en la que los salarios en moneda nacional han perdido una enorme capacidad de compra.

Ese desequilibrio obliga a muchas familias a depender de remesas, trabajos adicionales, pequeños negocios, ventas informales o ayuda de familiares para completar gastos que un salario estatal ya no cubre.

Holguín intenta controlar precios, pero la brecha persiste

Las autoridades de Holguín anunciaron en agosto controles para limitar al 30% el margen comercial en determinados productos de primera necesidad, después de numerosas quejas ciudadanas por el aumento de los precios.

Sin embargo, contener márgenes comerciales no resuelve automáticamente la distancia entre precios e ingresos. Incluso cuando un alimento baja algunos cientos de pesos, sigue siendo difícil de pagar si el salario mensual completo apenas alcanza para varias compras básicas.

La situación también se complica por la inestabilidad en las políticas de precios. En julio, el Gobierno retiró el límite nacional que había fijado el arroz en 155 pesos por libra y dejó mayor margen para ajustes posteriores, mientras en mercados no regulados el producto podía venderse entre 250 y 400 pesos la libra.

“Cubano de a pie” ya es casi una categoría económica

La expresión “cubano de a pie” siempre se ha utilizado para describir al ciudadano común, pero la crisis actual le ha dado una dimensión económica más concreta.

Hoy puede referirse a quien no recibe dólares, no tiene un negocio privado, no cuenta con remesas y debe organizar toda su vida alrededor de un salario en pesos.

El ejercicio realizado por esta joven de Holguín no demuestra cuánto gasta cada familia cubana ni establece precios nacionales, pero sí muestra algo difícil de ignorar: una compra elemental puede consumir prácticamente todo un salario.

Y cuando después del arroz, los frijoles, el café y el azúcar todavía faltan aceite, carne, huevos, productos de higiene, electricidad y otros servicios, la pregunta deja de ser qué comprar.

La pregunta es qué dejar de comprar.

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