LAS BALITAS DE GAS DESAPARECIERON PARA EL CUBANO DE A PIE: SI NO TIENES 89 DÓLARES NO PODRÁS COCINAR EN CUBA
En medio de la persistente escasez de gas licuado en Cuba, una oferta comercial ha vuelto a poner bajo la lupa la brecha entre los productos disponibles en dólares y los ingresos de quienes cobran sus salarios en pesos. Cubamax mantiene anunciada la venta de una balita de gas a 89 dólares, nueva y llena, con una capacidad aproximada de 15 libras, sin necesidad de entregar un cilindro vacío a cambio.
La oferta puede representar una solución práctica para familias que reciben ayuda desde el exterior, pero también expone una contradicción económica cada vez más visible: bienes esenciales que sí logran entrar al país y comercializarse, aunque a precios inaccesibles para buena parte de quienes dependen únicamente de ingresos nacionales.
Balita de gas a 89 dólares: qué incluye realmente la oferta
De acuerdo con la información publicada sobre el servicio, Cubamax comercializa cilindros nuevos de gas licuado por 89 USD, ya llenos y sin exigir la devolución de una balita vacía. La capacidad anunciada ronda los 7 kilogramos o 15 libras.
El detalle no es menor. En los canales tradicionales de distribución, la escasez de cilindros y combustible ha provocado largos períodos de espera, suspensión de ventas y un mercado informal donde los precios se han disparado. En 2024, por ejemplo, se llegaron a reportar balas de gas revendidas entre 23.000 y 25.000 pesos durante interrupciones de la distribución oficial.
En junio de 2026, una familia de Las Tunas denunció incluso haber pagado 50.000 pesos por una balita que presuntamente resultó estar llena de agua, un episodio que ilustra hasta qué punto la escasez ha creado espacio para abusos y fraudes.
El problema no es solo el precio: es quién puede pagarlo
El salario mínimo oficial en Cuba fue elevado en julio de 2026 a 3.210 pesos mensuales. El propio Gobierno reconoció que el incremento seguía siendo insuficiente frente al costo de vida y los precios existentes.
EFE calculó en julio que ese salario mínimo equivalía aproximadamente a 27 dólares al tipo de cambio formal, pero apenas unos cinco dólares utilizando referencias del mercado informal de divisas de ese momento.
Eso permite dimensionar el problema sin necesidad de exageraciones: una balita a 89 dólares no está pensada, en la práctica, para un trabajador que dependa exclusivamente de un salario estatal pagado en CUP. El modelo funciona mucho mejor para familias con acceso a remesas, ingresos en divisas o familiares en el extranjero.
La existencia del producto no elimina la escasez. Lo que hace es crear una vía paralela de acceso para quienes pueden pagar en moneda fuerte.
Cubamax opera legalmente con Cuba
Conviene precisar otro punto importante. Cubamax no es simplemente una supuesta empresa “privada cubana” vinculada de manera informal al Gobierno.
Cubamax Travel es una compañía con sede en Estados Unidos que opera desde 2001 y ofrece viajes, envíos, remesas y productos para Cuba. La propia empresa informa que cuenta con múltiples sucursales en Florida.
Además, en 2023 el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera autorizó oficialmente la inscripción de una sucursal de Cubamax Travel Inc. en Cuba para la comercialización de productos alimenticios y no alimenticios y servicios de paquetería. Esa autorización no le permite importar comercialmente de manera directa, pero sí operar dentro de un marco regulado por las autoridades cubanas.
Existe además una licencia estadounidense de exportación asociada a Cubamax Travel Inc. en la que aparecen como destinatarios o usuarios finales varias entidades cubanas, entre ellas Empresa Importadora Palco, Consumimport y otras compañías registradas en la Isla.
Eso demuestra relaciones comerciales formalmente autorizadas con entidades cubanas, aunque no permite afirmar, sin pruebas adicionales, que Cubamax sea propiedad del Gobierno cubano o esté controlada por este.
Durkal y el auge de productos dolarizados
El caso tampoco se limita a las balitas de gas. En Cuba han proliferado negocios privados o mixtos que comercializan soluciones para enfrentar precisamente las carencias de servicios estatales.
Durkal SURL, por ejemplo, vende sistemas solares, inversores y baterías con precios que pueden alcanzar miles de dólares. En su tienda aparecen kits solares de hasta 10.200 dólares, inversores de 1.200 a 2.500 dólares y baterías de varios miles.
Granma presentó en 2024 a Durkal como una mipyme participante en iniciativas económicas promovidas por autoridades locales de Las Tunas. Ese hecho demuestra interacción institucional, aunque tampoco permite afirmar por sí solo una relación de propiedad o subordinación política.
¿Qué revela realmente esta oferta?
La discusión más relevante no es si una empresa puede importar y vender una balita de gas, sino quién puede acceder a ella.
Mientras el discurso oficial continúa atribuyendo una parte importante de las dificultades económicas a las sanciones de Estados Unidos, productos procedentes del exterior siguen entrando mediante empresas autorizadas, canales comerciales y operaciones privadas. Eso no significa que las sanciones no tengan efectos sobre la economía cubana, pero sí demuestra que existen mecanismos legales y comerciales para determinadas importaciones.
El problema para una gran parte de la población es otro: el producto existe, pero el salario no alcanza.
Una balita de gas de 89 dólares puede resolver una urgencia para una familia apoyada desde Miami, Madrid o cualquier otra ciudad del exterior. Para quien vive exclusivamente de un ingreso en pesos dentro de Cuba, la oferta puede estar tan cerca en términos geográficos como lejos en términos económicos.
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