DÍAZ-CANEL VUELVE CON PROMESAS: ASEGURA QUE A FINALES DE ESTE MES SE COMENZARÁ A REVOLSER LA ESCASEZ DE AGUA EN LA HABANA
Miguel Díaz-Canel fijó por primera vez un plazo concreto para empezar a medir los resultados del plan para el agua en La Habana: finales de septiembre. Según explicó durante una visita al Sistema Cuenca Sur, el Gobierno espera que para entonces comiencen a apreciarse mejoras en “dos o tres” de los principales sistemas de abasto de la capital.
El calendario continúa en octubre, cuando deberían consolidarse otras fuentes, y se extiende hasta finales de 2026 con soluciones apoyadas en generación distribuida y energías renovables. El anuncio introduce por fin fechas verificables en una crisis que durante meses ha dejado a cientos de miles de habaneros con servicio irregular o sin agua durante días. En julio, más de medio millón de residentes de la capital sufrían afectaciones de abastecimiento.
El plan para el agua en La Habana dependerá primero de grupos electrógenos
La primera etapa contempla respaldar energéticamente 29 fuentes de abasto e impulsores mediante grupos electrógenos. Las autoridades han inspeccionado decenas de instalaciones para determinar cuáles pueden mantenerse operativas durante los apagones, aunque todavía no se ha detallado públicamente el calendario completo para el resto de los puntos revisados.
La razón de este enfoque está en la dependencia casi absoluta del bombeo respecto al Sistema Eléctrico Nacional. Distintos reportes sitúan en aproximadamente 87% la proporción del sistema hidráulico capitalino que necesita electricidad para funcionar, de modo que cada apagón prolongado interrumpe también el suministro de agua.
El propio Díaz-Canel reconoció que los sistemas hidráulicos necesitan largas horas de estabilidad eléctrica para operar correctamente. Esa admisión resulta significativa porque implica que priorizar circuitos ya no basta: el Gobierno intenta crear fuentes de energía más independientes para mantener bombas e impulsores funcionando aun cuando falle la red nacional.
El combustible aparece como la primera gran incógnita
Los grupos electrógenos pueden ofrecer una respuesta relativamente rápida frente a los apagones, pero trasladan parte del problema hacia otro recurso escaso: el combustible.
Si las estaciones necesitan operar durante períodos prolongados para estabilizar el bombeo, los generadores también tendrán que mantenerse funcionando durante muchas horas. Hasta ahora no se ha informado públicamente cuánto combustible requerirá el esquema, cuánto está reservado específicamente para las estaciones hidráulicas ni durante cuánto tiempo puede sostenerse.
La pregunta no es menor. Durante 2026, la crisis energética y la falta de combustible han afectado simultáneamente la generación eléctrica, el transporte y otros servicios esenciales, mientras numerosos barrios habaneros han reportado semanas de interrupciones.
Energía solar y acumulación: la apuesta de más largo plazo
La estrategia oficial prevé posteriormente incorporar generación distribuida, sistemas solares y mecanismos de acumulación de energía. El objetivo declarado es reducir progresivamente la dependencia del Sistema Eléctrico Nacional para garantizar el bombeo.
Sobre el papel, esa transformación podría atacar una de las raíces de la crisis. Sin embargo, todavía faltan datos esenciales para evaluar su viabilidad: potencia que será instalada, número de paneles, capacidad de almacenamiento, costo de las inversiones, procedencia de los equipos y fuentes de financiamiento.
El Gobierno tampoco ha publicado todavía un presupuesto global para la estrategia, pese a que incluye reparación de bombas, eliminación de grandes salideros, rehabilitación de conductoras, automatización, generación de respaldo y nuevas inversiones. Granma ya había reconocido en mayo la necesidad de reparar equipos de bombeo y eliminar grandes fugas en Cuenca Sur.
Más de medio millón de habaneros afectados
Las cifras ayudan a entender la presión que existe sobre el plan. Los reportes disponibles indican que los afectados por problemas de agua en La Habana pasaron de aproximadamente 200.000 en abril a 376.055 en mayo, y superaron el medio millón en julio.
En numerosos barrios, la alternativa ha sido comprar agua de manera privada. Durante julio se documentaron precios de entre 18.000 y 26.000 pesos por una pipa, con casos mucho más elevados, mientras un tanque de 55 galones podía alcanzar entre 2.000 y 2.500 CUP.
Ese deterioro convierte finales de septiembre en algo más que una fecha administrativa. Será la primera oportunidad concreta de comparar el anuncio oficial con una mejora perceptible en los hogares.
El problema de medir qué significa “resultado”
La principal debilidad del cronograma es que todavía no incluye indicadores públicos suficientemente precisos. No se ha informado cuántos habitantes deberían recuperar un servicio estable, cuántas horas de agua se pretende garantizar, cuánto aumentará el volumen bombeado o cuántas estaciones deberán quedar respaldadas para considerar cumplida la primera fase.
Sin esos parámetros, el Gobierno podría hablar de “mejoras” sin que exista una referencia objetiva para medir su alcance.
Díaz-Canel también dejó abierta la posibilidad de que el calendario pueda moverse, lo que introduce desde ahora margen para retrasos. Por eso, la prueba real no será únicamente que se instalen generadores o paneles solares, sino que los residentes de los barrios afectados vuelvan a recibir agua con regularidad.
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