Cuba no solo está a oscuras. Ahora también se queda incomunicada. ETECSA reconoció este martes un deterioro generalizado de su red móvil en todo el país, provocado por el colapso eléctrico que mantiene a la Isla golpeada desde el lunes.
La empresa estatal de telecomunicaciones publicó una nota oficial en Facebook donde admitió que, ante las fallas eléctricas y los problemas con los grupos electrógenos que respaldan la red, se ha registrado un aumento de las afectaciones en el servicio móvil.
En buen cubano: si se cae la corriente, también se cae la comunicación. Y cuando se cae la comunicación, el aislamiento se vuelve doble. ⚡📵
El comunicado llega casi 24 horas después de la desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional ocurrida el lunes 6 de julio, el séptimo apagón total en 18 meses y el tercero en lo que va de 2026. Mientras tanto, este martes el país seguía sin recuperarse por completo.
La propia ETECSA ya había reconocido en junio de 2026 una verdad que retrata el nivel de fragilidad del sistema: la infraestructura de telecomunicaciones no puede mantenerse operativa más de 24 horas sin energía de la red.
Ahí está el drama. No estamos hablando de una caída puntual ni de una “afectación temporal” como les gusta decir en los comunicados. Estamos hablando de un problema estructural: la red móvil cubana depende de un sistema eléctrico que también está colapsado.
Los datos oficiales son demoledores. Los apagones dejan fuera de servicio cerca del 47.5% de las radiobases móviles y el 56.5% de los gabinetes de telecomunicaciones a nivel nacional.
Además, unas 450 radiobases se interrumpen diariamente por el uso prolongado de generadores que ya cargan con averías mecánicas y falta de combustible. Es decir, el país funciona a remiendos, con plantas agotadas, equipos forzados y una población cada vez más desconectada.
La situación es todavía más grave en provincias como Sancti Spíritus, donde solo 21 de 70 centrales telefónicas cuentan con grupos electrógenos de respaldo, dejando vulnerables más de 288,000 líneas móviles.
Y esto no es nuevo. En marzo de 2026, una avería en el generador de ETECSA en Cárdenas dejó a esa ciudad sin señal móvil ni fija. Ahora el problema vuelve, pero a escala nacional.
ETECSA ha empezado a instalar paneles solares en algunas localidades, pero su autonomía es limitada: apenas entre siete y ocho horas. Eso no alcanza para sostener una red durante apagones prolongados como los que ya se han vuelto parte de la vida diaria en Cuba.
Mientras tanto, la Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió su séptima alerta de seguridad del año, advirtiendo que la red eléctrica cubana es cada vez más inestable.
En paralelo, desde el 2 de julio se han registrado cacerolazos y protestas espontáneas en La Habana y Santiago de Cuba, respondidas con operativos policiales. Porque el régimen no logra garantizar luz ni señal, pero para vigilar y reprimir siempre aparece combustible.
ETECSA cerró su nota con la frase de siempre: “nuestros especialistas laboran permanentemente para garantizar su disponibilidad”. Pero no ofreció plazos, ni mapa de zonas afectadas, ni explicación clara de cuánto durará el problema.
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