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Cuba Bajo Lupa

ESTUDIANTES EXTRANJEROS DE MEDICINA HACEN CACEROLAZO EN SANTIAGO DE CUBA TRAS 24 HORAS SIN LUZ

Ni los estudiantes extranjeros alojados en Cuba se salvan del apagón. En los dormitorios de la Facultad de Medicina de Santiago de Cuba, un cacerolazo estalló después de más de 24 horas consecutivas sin electricidad.

El hecho fue reportado por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien difundió videos y testimonios enviados desde la zona. En el audio se escucha claramente el golpe rítmico de cacerolas dentro de los dormitorios donde residen estudiantes internacionales.

La protesta ocurrió este sábado y se suma a la larga cadena de cacerolazos que vienen sacudiendo a Santiago de Cuba en medio de una crisis energética que ya dejó de ser “molestia” para convertirse en castigo diario. 🔥

Según los reportes citados, los estudiantes llevaban más de 24 horas sin corriente cuando decidieron protestar. Minutos después de iniciado el cacerolazo, el servicio eléctrico fue restablecido en la facultad.

Pero ahí viene el detalle que dice más que cualquier discurso: las viviendas de los alrededores continuaban apagadas.

O sea, cuando sonó la cazuela en un lugar sensible, apareció la corriente como por arte de magia. Para el barrio, oscuridad. Para apagar la protesta, electricidad. Tremenda eficiencia selectiva, compadre.

Durante la manifestación también se escucharon consignas de “¡Abajo Batista!”, una frase con carga histórica que, según personas consultadas por Mayeta, estaría siendo usada como código para expresar descontento contra el gobierno actual sin nombrarlo directamente.

Porque en Cuba hasta protestar tiene que hacerse con cuidado, con doble sentido y mirando para los lados.

No es la primera vez que estudiantes extranjeros de esa Facultad de Medicina se rebelan por las condiciones del campus. En 2019, alumnos congoleños y sudafricanos ya habían protestado por mala alimentación y apagones, lo que terminó provocando un operativo policial en el lugar.

Ahora la historia se repite, pero con una crisis eléctrica mucho más profunda.

Desde el 16 de junio, la Empresa Eléctrica en Santiago de Cuba reorganizó los cortes en nueve bloques, dejando a muchas zonas con apenas una o dos horas de electricidad al día, una promesa que ni siquiera sus propios directivos pueden garantizar.

Eso no es vivir. Eso es sobrevivir entre horarios imposibles, calor, comida echada a perder, noches sin dormir y una incertidumbre que revienta los nervios.

Hasta el momento del reporte, el régimen no había ofrecido una explicación oficial sobre el apagón ni sobre sus causas. Tampoco se había pronunciado sobre la protesta de los estudiantes extranjeros.

El patrón, sin embargo, ya es conocido en Santiago de Cuba: cuando hay cacerolazo, aparece la corriente por un rato, se calma la presión y después vuelven los apagones. Y junto con eso, según el texto base, también llegan los despliegues policiales y militares en los barrios afectados.

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