“EL PUEBLO ES EL QUE ESTÁ PAGANDO”: CUBANOS REACCIONAN A LAS NUEVAS MEDIDAS DE DONALD TRUMP Y MARCO RUBIO CONTRA EL RÉGIMEN
Las nuevas declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre mantener y profundizar la presión contra el Gobierno cubano han provocado reacciones encontradas entre cubanos que, aun deseando cambios políticos en la isla, cuestionan quién termina soportando el costo inmediato de esa estrategia.
Rubio declaró este viernes a Axios que Washington pretende demostrar a La Habana que “no hay válvulas de escape” y aseguró que la campaña estadounidense no desaparecerá durante los próximos dos años y medio. La administración Trump ha aplicado desde el año pasado más de dos docenas de medidas relacionadas con Cuba, incluidas sanciones contra entidades y restricciones dirigidas a funcionarios y otras personas.
Sin embargo, una selección de comentarios facilitados a CubaBajoLupa muestra una preocupación que se repite: la presión económica puede golpear antes al ciudadano común que a las estructuras dirigentes que pretende debilitar.
Los comentarios analizados no constituyen una encuesta ni permiten afirmar que representen la opinión de todos los cubanos. Sí reflejan, no obstante, una discusión cada vez más sensible alrededor de la política estadounidense hacia la isla.
“LOS DIRIGENTES SIGUEN VIVIENDO BIEN”
“Las consecuencias de la presión no las tienen los dirigentes (…) el pueblo es el que está pagando”, escribió una persona en respuesta a las declaraciones de Rubio.
Otro comentario insiste en una idea similar: mientras aumentan la escasez, los apagones y las dificultades cotidianas, quienes ocupan posiciones de poder no necesariamente experimentan las mismas condiciones.
Una de las reacciones describe un panorama especialmente duro dentro de Cuba: familias enfrentando cortes eléctricos y niños con dificultades incluso para acceder a alimentos básicos.
Ese temor coincide con un hecho que la propia información de Axios reconoce: Cuba atraviesa una severa crisis económica, con escasez de alimentos, combustible, medicinas y divisas. El medio atribuye el deterioro tanto a la presión estadounidense como a problemas internos del sistema económico cubano.
La discusión, por tanto, no es únicamente si las sanciones ejercen presión sobre La Habana, sino cómo se distribuyen sus consecuencias entre el aparato estatal y la población.
DE LA ESPERANZA A LA IMPACIENCIA CON TRUMP Y RUBIO
Otro grupo de reacciones refleja frustración con Washington.
Algunos cubanos recuerdan las expectativas creadas alrededor de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y del protagonismo de Marco Rubio en la política hacia Cuba, pero consideran que todavía no existe un resultado político proporcional al deterioro que vive la población.
Una persona acusó directamente a ambos dirigentes estadounidenses de haber generado “esperanzas” que, en su opinión, no se han materializado.
Otra preguntó: “¿Y qué han resuelto con eso? ¿Asfixiar más al pueblo?”.
Son críticas especialmente significativas porque no necesariamente proceden de personas que defienden al Gobierno cubano. Por el contrario, varios de los comentarios reclaman abiertamente un cambio político, pero consideran demasiado lento el camino elegido por Washington.
RUBIO DEFIENDE UNA ESTRATEGIA DE PACIENCIA
La posición del secretario de Estado es prácticamente la contraria.
Rubio sostiene que el tiempo juega ahora contra el Gobierno cubano. Según explicó a Axios, cada mecanismo que La Habana encuentre para aliviar la presión será objeto de nuevas acciones estadounidenses. “Cada vez que crean un nuevo mecanismo (…) nosotros lo cerramos”, afirmó.
El funcionario argumenta además que Cuba enfrenta una situación excepcional tras perder importantes apoyos externos y asegura que Washington está dispuesto a mantener la estrategia durante el resto de la administración Trump.
“Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior estadounidense y la geopolítica es el concepto de paciencia y persistencia”, declaró Rubio.
Su objetivo declarado es que, al finalizar el actual Gobierno estadounidense, Cuba se encuentre al menos en una trayectoria “irreversible” hacia un futuro diferente.
LA PREGUNTA QUE DEJAN LAS REACCIONES CUBANAS
Precisamente esa paciencia es lo que algunos de los comentarios ponen en duda.
“Mientras desgastan al gobierno, ¿cuál es el plan para que no muera el pueblo?”, preguntó una persona.
Otra reacción expresó la misma preocupación en términos más dramáticos: los cubanos, argumentó, podrían no tener capacidad económica para soportar durante años una estrategia destinada a producir resultados políticos a largo plazo.
Existe también un sector entre los comentarios recopilados que pide medidas mucho más contundentes de Washington, incluso una intervención. Esa posición constituye una opinión de quienes realizaron esos comentarios y no representa una política anunciada como decisión por el Gobierno estadounidense. Axios señala, no obstante, que Trump no ha descartado públicamente la opción militar.
Las reacciones dejan así al descubierto una contradicción difícil de ignorar: muchos cubanos desean transformaciones profundas en la isla, pero no todos están de acuerdo con cuánto sufrimiento económico puede justificarse mientras se espera que la presión produzca ese cambio.
Washington apuesta por paciencia y persistencia. Para quienes enfrentan apagones, escasez y pérdida acelerada del poder adquisitivo dentro de Cuba, el problema es mucho más inmediato: cuánto tiempo puede resistir la población mientras llega ese supuesto punto de ruptura.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






