EL MUELLE FLOTANTE DEL PASEO DE PAULA SE CAE A PEDAZOS: DENUNCIAN ABANDONO, BASURA Y PÉRDIDA DE SU ESTRUCTURA
El Muelle Flotante, ubicado frente a la Alameda de Paula y a pocos metros del Centro Histórico de La Habana, vuelve a generar preocupación por su deterioro. Imágenes compartidas este domingo muestran pérdida de tablas, daños en las barandas y afectaciones en componentes que permiten mantener a flote la estructura.
La denuncia fue realizada en Facebook por la usuaria Reyma Luz Cuetú Reyes, quien advirtió que el muelle podría terminar convertido en “un naufragio” si continúa perdiendo piezas sin una intervención efectiva. CubaBajoLupa no ha verificado de manera independiente la fecha exacta de todas las imágenes, pero el deterioro del paseo ha sido documentado públicamente desde años anteriores.
“PRONTO SERÁ UN NAUFRAGIO”
“Primero las tablas, luego las barandas, también las piezas de poliespuma que lo hacen flotar”, escribió Cuetú Reyes al reclamar una respuesta de las autoridades.
La publicación también denunció una nueva acumulación de basura frente al muelle y responsabilizó de parte del desorden a personas que remueven los desperdicios y terminan dejándolos esparcidos en la vía.
La autora fue especialmente crítica al rechazar que todo el deterioro pueda explicarse recurriendo al embargo estadounidense. “Servidores públicos que me lean, alguno leerá, supongo, hagan algo”, escribió.
La afirmación sobre las causas constituye su valoración personal. Lo verificable es que la estructura presenta problemas visibles y que el Paseo de Paula ya había sido objeto de denuncias anteriores por su estado de conservación.
UNA OBRA QUE NO LLEGÓ A COMPLETARSE
El paseo flotante fue desarrollado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y abierto al público en noviembre de 2015, como parte de las obras de recuperación del entorno de la bahía. Fuentes sobre el proyecto sitúan su inauguración alrededor del 16-17 de noviembre de aquel año.
El proyecto, sin embargo, nunca llegó a ejecutarse exactamente como había sido concebido. Reportes posteriores señalan que quedaron pendientes elementos como marquesinas, esculturas y bancos, mientras también se reconocieron problemas relacionados con la calidad de algunos materiales.
El deterioro tampoco comenzó ahora. En años anteriores se denunciaron huecos en el piso, daños generales y problemas con la instalación eléctrica. Para abril de 2026, nuevas imágenes mostraban un estado considerablemente deteriorado del puente flotante.
LA BASURA EN LA BAHÍA NO ES UN PROBLEMA NUEVO
La acumulación de desperdicios en el entorno marítimo añade otro elemento al problema.
En junio de 2024, el servicio de la Lanchita de Regla llegó a suspenderse debido a las condiciones meteorológicas y a la presencia de grandes cantidades de desechos sólidos en la Bahía de La Habana.
Las autoridades explicaron entonces que la basura podía comprometer la navegación y el funcionamiento de las embarcaciones.
Por eso, las imágenes actuales del Paseo de Paula no representan únicamente un problema estético. La acumulación de residuos en una instalación directamente conectada con la bahía refleja una crisis más amplia de limpieza, mantenimiento urbano y conservación de espacios públicos.
“QUÉ FALTA HACE EUSEBIO LEAL”
Cuetú Reyes evocó en su publicación al fallecido historiador de La Habana Eusebio Leal, figura fundamental en la restauración del Centro Histórico durante décadas.
“Qué falta hace Eusebio Leal a La Habana”, escribió antes de expresar una idea que resume la frustración de muchos residentes: la sensación de que existe una enorme distancia entre la ciudad mostrada institucionalmente y la que los ciudadanos encuentran diariamente en sus calles.
Su referencia resulta especialmente simbólica porque el Paseo Marítimo de Paula nació precisamente bajo el impulso de la Oficina del Historiador, institución que durante años convirtió la restauración patrimonial en uno de los proyectos urbanos más visibles de la capital.
DE PROYECTO DE RECUPERACIÓN A SÍMBOLO DEL ABANDONO
El deterioro del paseo plantea una pregunta difícil de evitar: ¿de qué sirve invertir en recuperar espacios históricos si después no existe capacidad para conservarlos?
Una instalación inaugurada hace poco más de una década no debería encontrarse perdiendo tablas, barandas y partes de su sistema de flotación sin que eso despierte preocupación institucional.
La denuncia termina así trascendiendo al propio muelle. El Paseo de Paula se convierte en otro ejemplo de una realidad que afecta a numerosos espacios públicos cubanos: construir o restaurar es solo la mitad del trabajo; sin mantenimiento, cualquier inversión termina retrocediendo.
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