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Cuba Bajo Lupa

ARZOBISPO DE SANTIAGO DE CUBA RECLAMA PARA LOS CUBANOS «UNA VIDA CON DECENCIA Y CON DIGNIDAD»

El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, volvió a poner este domingo la crisis cotidiana de los cubanos en el centro de una homilía pronunciada en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Esta vez habló de un país atrapado en “situaciones tan dramáticas” y de personas que ya no consiguen visualizar con claridad su futuro.

Su mensaje fue más allá de una reflexión exclusivamente religiosa. García Ibáñez afirmó que los cubanos necesitan disponer de condiciones elementales para vivir “con decencia” y “con dignidad”, tanto en el plano material como espiritual, en momentos en que sus pronunciamientos públicos sobre la realidad nacional se han vuelto cada vez más frecuentes.

“MUCHAS VECES NO VEMOS EL FUTURO”

Al comentar el pasaje bíblico del profeta Elías durante la celebración del Domingo XIX del Tiempo Ordinario, el arzobispo estableció un paralelismo con la situación que atraviesa actualmente la población.

“Como podemos estar nosotros, hermanos, confundidos en situaciones tan dramáticas como las que estamos pasando”, expresó, antes de referirse a quienes no logran percibir una salida o un horizonte claro.

Fue entonces cuando colocó la dignidad humana en el centro de su reflexión: “Necesitamos vivir con decencia, vivir con lo necesario, pero lo que todo el mundo necesita para vivir con dignidad, tanto materialmente como espiritualmente”.

La expresión resulta especialmente significativa porque no plantea aspiraciones extraordinarias. Habla de “lo necesario”: condiciones básicas de vida que el prelado considera indispensables para cualquier persona.

UNA ALUSIÓN A LAS “PROMESAS FALSAS”

En otro momento, García Ibáñez contrapuso la búsqueda del mensaje de Dios al ruido de los discursos grandilocuentes.

“No el alarde, no es la voz alzada, no las promesas falsas”, expresó durante su reflexión.

Aunque el arzobispo no identificó en esa frase a una autoridad concreta, sus palabras se producen después de varios meses en los que ha abordado abiertamente problemas sociales, económicos y políticos de Cuba.

Por ello, presentar esa expresión como una acusación dirigida específicamente a una persona o institución iría más allá de lo dicho. Lo comprobable es que el prelado utilizó el concepto de “promesas falsas” dentro de una homilía centrada también en la incertidumbre y en las necesidades de la población.

DE “CUBA TIENE QUE CAMBIAR” AL RECLAMO DE DIGNIDAD

El mensaje de este domingo no aparece aislado.

El 17 de mayo, García Ibáñez afirmó desde El Cobre que “Cuba tiene que cambiar” y reclamó medidas capaces de modificar la situación del país.

A finales de junio volvió a llamar la atención sobre el ejercicio del poder, señalando que hay personas que, amparadas en él, creen tener derecho a “hacer cualquier cosa” y terminan causando daño.

En julio reconoció además el “agobio” de una población donde muchas personas solicitan ayuda y esa asistencia resulta insuficiente para responder a todas las necesidades. “Hay tanta gente pidiendo ayuda. Y la ayuda no basta”, señaló entonces.

Días después volvió a abordar el éxodo juvenil y las dificultades económicas, describiendo una sociedad obligada a vivir “al día” para conseguir alimentos, agua y dinero. También planteó qué futuro puede tener la producción agrícola cuando numerosos jóvenes abandonan el campo y el país.

LOS OBISPOS TAMBIÉN HAN PEDIDO CAMBIOS

La preocupación expresada por García Ibáñez coincide con una posición más amplia adoptada este año por la Iglesia católica cubana.

El 31 de enero, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba manifestó oficialmente su preocupación por el agravamiento de la situación económica y social, defendió la necesidad de cambios cada vez más urgentes y pidió caminos de diálogo que permitan afrontar la crisis sin aumentar el sufrimiento de la población.

El documento episcopal habló además de dignidad humana, libertades fundamentales, pluralidad y de la necesidad de realizar transformaciones estructurales.

En ese contexto, las palabras pronunciadas ahora en El Cobre consolidan una línea que ya resulta difícil considerar excepcional: desde uno de los principales púlpitos católicos de Cuba, el deterioro de las condiciones de vida y la necesidad de cambios están siendo mencionados abiertamente y con una frecuencia creciente.

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