DÍAZ-CANEL NIEGA “TRAICIÓN” AL SOCIALISMO MIENTRAS CUBA SE HUNDE ENTRE APAGONES Y REFORMAS
Miguel Díaz-Canel salió a defender las nuevas reformas económicas del régimen asegurando que no hay abandono del socialismo, justo cuando Cuba atraviesa una de las crisis más duras de su historia reciente.
En una entrevista concedida al semanario puertorriqueño CLARIDAD, realizada en el Palacio de la Revolución, el mandatario rechazó cualquier acusación de “desvío ideológico” y afirmó que las medidas económicas aprobadas buscan fortalecer el sistema, no desmontarlo.
“Tengan ustedes la certeza de que aquí no hay traición a la construcción socialista, ni por principio, ni convicción, ni por acción”, declaró.
Después agregó que el régimen seguirá defendiendo el socialismo y la llamada justicia social, pero que necesita “desatar las fuerzas productivas” para crear más riqueza.
La frase llega apenas dos semanas después de que la Asamblea Nacional aprobara, el 19 de junio, un paquete de 176 medidas económicas, considerado el mayor desde el Período Especial de los años 90. Entre ellas figuran la autorización de banca privada, casas de cambio privadas, eliminación del límite de trabajadores para las mipymes y apertura a la inversión de cubanos en el exterior.
En otras palabras: el régimen abre puertas económicas que durante décadas demonizó, pero insiste en que sigue siendo el mismo socialismo de siempre. Tremenda pirueta ideológica, compadre. 🧩
Díaz-Canel insistió en que la propiedad social seguirá siendo la forma principal de propiedad y calificó las medidas como “soluciones cubanísimas”, fruto de debates de los últimos 10 o 15 años. También negó que respondan a presiones externas.
Pero la realidad de la calle pesa más que cualquier discurso. El propio mandatario reconoció que en Cuba hay escasez de transporte, alimentos, medicamentos y apagones prolongados de más de veinte horas.
“Nadie puede estar contento, el pueblo está sufriendo”, admitió.
Sin embargo, lejos de asumir responsabilidad por décadas de mala gestión, deterioro del sistema eléctrico y crisis estructural, volvió a cargar la culpa sobre el embargo estadounidense.
Y ante los cacerolazos que sacuden la isla, dejó una frase que encendió la indignación: “Tóquenle la cacerola a los vecinos del norte, que son los que nos tienen con este apagón”.
Mientras él hablaba desde el Palacio, miles de cubanos seguían viviendo otra película: apagones de más de 24 horas, comida echándose a perder, noches sin dormir y barrios saliendo a protestar.
En Zamora, Marianao, vecinos protestaron tras más de un día sin electricidad. En Santiago de Cuba, los cacerolazos se extendieron por varios repartos bajo una consigna que resume el cansancio nacional: “Queremos dormir con luz; queremos vivir como personas”. 🔥
El déficit de generación eléctrica llegó a 2,211 MW el 30 de junio, dejando sin electricidad a cerca del 70% del país. La termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor de Cuba, acumuló su 17.ª avería en 2026 el mismo viernes en que se publicó la entrevista.
La respuesta del régimen no fue luz ni soluciones inmediatas: según el texto base, hubo militarización, cortes de internet y arrestos. Cubalex documentó al menos 38 detenciones en junio, entre ellas seis menores de edad.
El panorama económico tampoco da respiro. La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 6,5% en 2026, la peor de América Latina, mientras el salario medio apenas rondaba los 6,930 pesos, unos 15 dólares mensuales, en 2025.
Aun así, Díaz-Canel cerró con la retórica de siempre: que Cuba saldrá adelante, que vencerá y que no se rendirá.
Pero para millones de cubanos, esas palabras ya no alcanzan para encender un ventilador, comprar comida o conseguir medicinas.
Cuando un gobierno llama “reformas” a lo que antes prohibía y culpa al extranjero por lo que se rompe dentro, el problema no es ideológico: es el fracaso de un sistema que no quiere mirarse al espejo.
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