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Cuba Bajo Lupa

DEL RÍO A LA LECHE DE COCO: LA HISTORIA DEL TETÍ, UNO DE LOS SABORES MÁS SINGULARES DE BARACOA

Mide apenas unos pocos centímetros, es casi transparente y durante determinadas épocas del año aparece en grandes cardúmenes en las desembocaduras de varios ríos de Baracoa. El tetí de Baracoa es mucho más que una curiosidad natural: forma parte de una tradición pesquera y gastronómica estrechamente vinculada con la identidad de la primera villa fundada por los españoles en Cuba.

Durante generaciones, los habitantes de esta zona del extremo oriental han esperado la llamada “corrida del tetí”, cuando estos pequeños peces avanzan desde el mar hacia los ríos y se concentran en cantidades suficientes para transformar temporalmente el aspecto del agua. Relatos locales describen cardúmenes tan compactos que la superficie parece oscurecerse o “hervir”.

QUÉ ES REALMENTE EL TETÍ DE BARACOA

La descripción popular suele presentar al tetí como un “alevín” o una cría de pescado. Sin embargo, investigaciones citadas por especialistas cubanos lo relacionan con pequeños gobios del género Sicydium, particularmente especies identificadas como Sicydium plumieri y Sicydium punctatum. Una publicación científica reciente sobre los recursos pesqueros de Baracoa también se refiere al tetí como Sicydium spp.

Esto introduce una precisión importante: no se trata simplemente de la cría de cualquier pez desconocido, aunque durante décadas esa explicación haya formado parte de la tradición popular.

Las descripciones varían ligeramente sobre su tamaño. Algunas fuentes locales sitúan al ejemplar habitual alrededor de los dos centímetros de longitud, mientras documentación ambiental reciente habla de individuos que pueden aproximarse a los cuatro centímetros. En cualquier caso, su diminuto tamaño y apariencia casi transparente son sus características más reconocibles.

LA CORRIDA QUE MOVILIZA A FAMILIAS ENTERAS

La tradición baracoense vincula la aparición del tetí con determinadas fases lunares, particularmente el período alrededor del cuarto menguante entre julio y enero. Los peces llegan en cardúmenes a desembocaduras como las de los ríos Toa, Duaba y Miel, aunque existen registros de su presencia en otros cursos fluviales de la región.

Su pesca tiene poco que ver con una jornada convencional en alta mar.

El tamaño de los peces obliga a utilizar tejidos muy finos. Crónicas y testimonios describen el empleo tradicional de telas tupidas, sábanas e incluso mosquiteros para recogerlos cuando se concentran cerca de las desembocaduras.

Una investigación presentada en 2024 por especialistas de la Unidad de Servicios Ambientales Alejandro de Humboldt señala que la captura del tetí constituye una pesquería ancestral en la que participan hombres, mujeres y niños. Algunas comunidades incluso levantan pequeños refugios junto al río mientras esperan la corrida.

La escena forma parte de la cultura popular baracoense: familias esperando junto al agua, pescadores atentos a la llegada del cardumen y posteriormente vendedores anunciando el producto por las calles.

DEL RÍO A LA COCINA BARACOENSE

En Baracoa, encontrar tetí significa también hablar de cocina. El portal turístico oficial Cuba Travel lo incluye entre los alimentos representativos de la gastronomía de Baracoa y Guantánamo, junto al bacán, el calalú y las preparaciones con leche de coco.

Tradicionalmente puede prepararse entomatado, frito, en tortilla, seco con arroz o cocinado en leche de coco, una combinación especialmente asociada con la cocina baracoense.

El coco resulta fundamental. La denominada “lechita”, elaborada a partir de leche extraída del coco rallado y condimentada, se utiliza en la región para cocinar pescados, cangrejos y también tetí.

UNA TRADICIÓN QUE TAMBIÉN NECESITA PROTECCIÓN

El tetí tiene ahora un desafío menos romántico. Una investigación publicada en 2026 sobre la pesca en Baracoa señala un incremento de las capturas de Sicydium spp. desde 2022, tanto por pescadores particulares como por actores estatales y privados. El trabajo advierte que su creciente comercialización fuera de Baracoa, incluso en restaurantes de La Habana, podría aumentar la presión pesquera sobre esta especie de aparición marcadamente estacional.

Los especialistas que estudian las pesquerías tradicionales del territorio han planteado precisamente la necesidad de manejar el recurso de manera sostenible para que la costumbre pueda mantenerse.

Ahí radica buena parte de la singularidad del tetí: un pez diminuto capaz de reunir naturaleza, pesca artesanal, tradición familiar y gastronomía en un mismo fenómeno.

En Baracoa, cuando llega el tetí, no llega simplemente un pescado. Regresa una tradición.

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