BRUNO RODRIGUEZ QUISO CALLAR A LOS DIPLOMÁTICOS DE EEUU EN LA ONU Y SALIÓ CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS
El canciller cubano Bruno Rodríguez intentó interrumpir dos veces a un diplomático de Estados Unidos cuando este habló de lo que el régimen no quiere escuchar: apagones, presos políticos y un país hundido en la oscuridad. ⚡🕯️
El momento ocurrió este martes durante una sesión extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, donde se discutía si abrir o no un debate sobre el embargo estadounidense contra Cuba.
Pero el embajador de Estados Unidos ante la ONU para la Administración y la Reforma, Jeffrey Bartos, llevó la intervención más allá del tema procesal y puso sobre la mesa la crisis real que vive el pueblo cubano: el colapso eléctrico, los hospitales sin recursos, las familias sin comida refrigerada y los más de 800 presos políticos que siguen encarcelados en la isla.
Bartos fue directo, sin anestesia.
Dijo que los pocos generadores que puedan estar funcionando en Cuba no están alimentando las celdas de los presos políticos, ni los refrigeradores de las familias cubanas, ni las salas de hospital donde pacientes esperan medicamentos, oxígeno o una cirugía.
Ahí mismo saltó Bruno Rodríguez. ⚠️
El canciller del régimen pidió una moción de orden y reclamó que la presidencia llamara al orden al representante estadounidense. Según Bruno, Bartos estaba haciendo una intervención de fondo y no una intervención procesal.
Pero la presidencia de la Asamblea rechazó la objeción y le recordó que una moción de orden no podía usarse para debatir el contenido del discurso. En buen cubano: intentó apagar el micrófono… y le salió mal.
Acto seguido, le devolvieron la palabra a Bartos.
Minutos después, Bruno volvió a interrumpir. Y otra vez, la protesta fue rechazada.
Lejos de bajar el tono, Bartos regresó más fuerte. Preguntó ante la Asamblea si los más de 800 presos políticos en Cuba tienen electricidad en sus celdas, ventiladores, teléfonos o luz para leer, escribir, rezar o simplemente sobrevivir.
Esa pregunta no fue solo para la ONU. Fue para el mundo. Y también para La Habana.
El diplomático estadounidense afirmó que el verdadero embargo que sufren los cubanos no es el que denuncia el régimen, sino el que, según dijo, impone el propio sistema contra su pueblo: contra la libertad de expresión, la fe, la iniciativa empresarial, la disidencia, los derechos políticos, la esperanza y ahora, literalmente, contra la luz. 💡🚫
Bartos también criticó el costo de la sesión, estimado en unos 84,000 dólares. Señaló que con esa suma se habría podido alimentar durante un mes a 3,500 niños cubanos, comprar más de 1,600 linternas solares para familias sin electricidad o cubrir más de 400 años del salario promedio anual de un trabajador en la isla.
Además, acusó al Gobierno cubano de convocar la reunión “para fabricar contenido” en lugar de enfrentar la crisis nacional.
Pese a la oposición de Washington, la Asamblea General aprobó abrir el debate con 136 votos a favor, nueve en contra —entre ellos Estados Unidos, Argentina e Israel— y 30 abstenciones.
Luego, Bruno Rodríguez denunció una supuesta “guerra multidimensional, no convencional” contra Cuba y acusó a Estados Unidos de mantener un “cerco energético equivalente a un bloqueo naval” mediante sanciones y presiones sobre buques que suministran combustible a la isla.
Pero el cruce diplomático ocurrió en el peor momento para el régimen: mientras Cuba enfrenta su tercer colapso total del Sistema Electroenergético Nacional en 2026. El apagón comenzó el lunes, cuando la generación cayó y dejó un déficit cercano a los 2,230 MW frente a una demanda de unos 3,100 MW.
Mientras Bruno intentaba callar una denuncia en la ONU, millones de cubanos seguían a oscuras en sus casas.
Y esa es la imagen que queda: un régimen peleando por el relato afuera, mientras adentro el pueblo pelea por un poco de corriente, comida, agua, medicina y esperanza.
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