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Cuba Bajo Lupa

ANNA BENSI RESPONDE AL ATAQUE DEL RÉGIMEN: “MI LLANTO NO FUE DEBILIDAD”

Anna Bensi no se quedó callada. Después de que cuentas afines al régimen intentaran usar su llanto para desacreditarla, la joven activista cubana respondió con una frase que desmonta la manipulación: lloró de impotencia, no de miedo.

La activista de 21 años, integrante del colectivo Fuera de la Caja Cuba, explicó este sábado que su reacción emocional al salir de la estación policial de Alamar fue consecuencia de casi 11 horas de presión psicológica, amenazas y abuso de poder.

“Mi llanto fue de impotencia, de rabia por tantas horas de injusticia. No fue debilidad, al contrario; todas estas cosas hacen que mis convicciones estén más firmes que nunca”, escribió Bensi en X.

La frase llega después de una campaña de descrédito lanzada por cuentas afines al régimen, conocidas popularmente como ciberclarias, que intentaron presentar su llanto como una señal de flaqueza. Pero el tiro les salió por la culata, como casi siempre que la propaganda se cree inteligente.

Con ironía y firmeza, Anna respondió: “La orden de desacreditar está dada”, y lanzó una pregunta directa: “Me critican por llorar luego de 11h de maltrato psicológico, pero la Dictadura lleva meses considerando que unos ‘videitos’ son amenaza para su ‘soberanía’. ¿Quién llora realmente de debilidad?”

Y ahí está el punto. Una joven lloró tras salir de una estación policial. Pero un Estado entero se siente amenazado por videos, opiniones y denuncias de una muchacha de 21 años. La debilidad no está en quien llora; está en quien necesita intimidar para sostenerse. 🇨🇺🔥

El episodio comenzó el jueves 3 de julio, cuando Anna fue citada a las 10:02 a.m. en la estación de la Policía Nacional Revolucionaria de Alamar, bajo el supuesto motivo de recibir una “advertencia oficial”. No fue liberada hasta las 8:56 p.m., casi cuatro veces más del límite legal de dos horas establecido para este tipo de entrevistas, según el texto base.

Durante ese tiempo, de acuerdo con la propia activista, agentes le exigieron cambiar el contenido de sus videos, la amenazaron con prisión por “incitación al desorden público” y la obligaron a firmar una advertencia formal bajo el artículo 268 del Código Penal, sin entregarle copia del documento.

Al salir, Anna rompió en llanto y fue recibida con aplausos por familiares, amigos y activistas que esperaban afuera. Ese momento se viralizó rápidamente y se convirtió en símbolo de resistencia.

La solidaridad no tardó en llegar. La periodista Mónica Baró la defendió con una frase contundente: “Hay que ser muy fuerte para salir de una detención de más de diez horas, con apenas 21 años. La luz pertenece a Anna Sofía”.

La activista Saily González afirmó que ese llanto fue la reacción de quien sostuvo su entereza ante el tormento sistemático. El actor Erdwin Fernández Collado calificó el episodio como “el verdadero rostro de la dictadura”.

El hostigamiento contra Bensi viene de antes. Desde el 25 de marzo de 2026, ella y su madre, Caridad “Cary” Silvente, permanecen bajo arresto domiciliario acusadas por “actos contra la intimidad personal y familiar”, luego de grabar a un agente del MININT entregando una citación irregular en su vivienda.

En abril, agentes de contrainteligencia intentaron reclutarla como informante, ofreciéndole apoyo para su carrera musical. Su respuesta fue clara: “Yo no voy a trabajar jamás para una dictadura”.

Anna Bensi lloró, sí. Pero no se quebró.

Cuando una dictadura le teme a los videos de una joven, el problema no es la joven: es el miedo del poder a que la verdad se le escape de las manos.

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