ALEIDA GUEVARA, LA VIVE BIEN HIJA DEL CHE, DICE QUE TODAVÍA “NECESITA” A FIDEL CASTRO Y SE PONE A LLORAR AL RECORDARLO
Aleida Guevara March, hija de Ernesto “Che” Guevara, aseguró que todavía siente que “necesita” a Fidel Castro para discutir el rumbo político y evaluar “el camino” que sigue Cuba. Sus declaraciones, pronunciadas con visible emoción durante el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, adquieren especial relevancia por producirse en un momento de severas dificultades económicas y sociales en la isla.
El coloquio se celebró en La Habana del 10 al 13 de agosto de 2026 como parte de las actividades oficiales por el centenario del nacimiento de Fidel Castro. El propio Gobierno cubano presentó el encuentro como un espacio para analizar la vigencia de su pensamiento y su aplicación ante los problemas actuales.
ALEIDA GUEVARA Y FIDEL CASTRO: “TODAVÍA LO NECESITO”
Durante su intervención, Guevara diferenció la manera en que recuerda a su padre de la forma en que afronta la ausencia de Fidel Castro.
“Yo hablo de mi papá con facilidad, pero de Fidel todavía me cuesta trabajo”, expresó, según el material difundido tras el encuentro. También habló de una “saudade inmensa” y afirmó que todavía lo necesita “para discutir, para ver cómo vamos, el camino que vamos echando”.
La médica cubana sostuvo además que la figura del antiguo gobernante permanece viva entre quienes continúan recurriendo a sus ideas para interpretar el presente.
El mensaje coincide con la línea que marcó el propio evento. Durante el coloquio, Miguel Díaz-Canel defendió que el pensamiento de Castro debía estudiarse no solo como parte de la historia, sino como una herramienta para enfrentar los desafíos actuales del país.
EL CONTRASTE CON LA CUBA COTIDIANA
La dimensión política y simbólica de esas declaraciones contrasta con una realidad económica extremadamente difícil para amplios sectores de la población.
Cuba atraviesa una crisis caracterizada por apagones prolongados, escasez de combustible, dificultades para conseguir alimentos, inflación y deterioro de distintos servicios. Reuters describió esta semana una crisis económica y social que está afectando incluso operaciones básicas como la conservación de alimentos y medicamentos debido a la falta de electricidad y suministros.
EFE también documentó durante agosto apagones masivos y un creciente malestar ciudadano, con jornadas en las que una parte considerable del país quedó sin electricidad.
El contraste no implica que Aleida Guevara tenga responsabilidad directa sobre esas carencias. Sin embargo, ayuda a explicar por qué expresiones centradas en la vigencia del liderazgo de Fidel Castro generan lecturas muy diferentes cuando son observadas desde la realidad cotidiana de quienes buscan resolver cuestiones tan elementales como qué comer o cómo cocinar.
UNA FAMILIA EN HOLGUÍN Y LOS HUESOS DE POLLO
Un caso divulgado recientemente ofrece una dimensión concreta de esa precariedad.
Una familia residente en Holguín aseguró haber pasado hasta dos días sin comer y explicó que recurría a huesos de pollo vendidos a 50 pesos la libra como alternativa alimentaria. Según el testimonio publicado, la familia vive desde hace aproximadamente un año y medio en un refugio improvisado y enfrenta dificultades para cubrir simultáneamente alimentación y otras necesidades.
Se trata de un caso particular y no puede extrapolarse automáticamente a todos los hogares cubanos. Tampoco existe vínculo entre esa familia y Aleida Guevara. Su importancia periodística reside en mostrar dos realidades que conviven en el país: por un lado, instituciones y figuras vinculadas a la Revolución debatiendo cómo mantener vigente el pensamiento de Fidel Castro; por otro, ciudadanos concentrados en resolver necesidades mucho más inmediatas.
DIEZ AÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO
Fidel Castro falleció en noviembre de 2016, pero su figura continúa teniendo una presencia central en el discurso político institucional cubano.
El centenario de su nacimiento ha reforzado esa presencia durante 2026. El coloquio de agosto reunió a políticos, investigadores, diplomáticos, activistas y representantes de organizaciones internacionales para debatir su legado, mientras el Gobierno cubano ha insistido en presentar sus ideas como referencia para afrontar el presente y el futuro.
Las palabras de Aleida Guevara encajan plenamente dentro de ese discurso de continuidad.
Pero también dejan abierta una cuestión inevitable para cualquier análisis de la Cuba actual: hasta qué punto las respuestas concebidas desde el legado político del pasado logran traducirse en soluciones concretas para los problemas que enfrentan hoy los ciudadanos.
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