HOSPITAL PEDIÁTRICO DE LAS TUNAS RECURRE AL AGUA DE COCO Y SUEROS CASEROS ANTE LA ESCASEZ DE SALES DE REHIDRATACIÓN
El hospital pediátrico provincial Mártires de Las Tunas está promoviendo el uso de agua de coco y fórmulas caseras de rehidratación ante la disminución de las sales de rehidratación oral disponibles en las farmacias, en un momento en que la provincia enfrenta además un aumento de las arbovirosis y la circulación del dengue.
La medida refleja hasta qué punto la escasez de insumos básicos está condicionando la atención cotidiana en el sistema de salud cubano. Las sales de rehidratación oral son un recurso esencial para prevenir y tratar la deshidratación provocada por diarreas, especialmente en niños, y organismos como la OMS y UNICEF las consideran una de las intervenciones más efectivas para reducir complicaciones y muertes por enfermedades diarreicas.
HOSPITAL DE LAS TUNAS PROMUEVE ALTERNATIVAS CASERAS
Yaneisi Salinas Medina, directora del hospital pediátrico Mártires de Las Tunas, explicó al portal oficial Tiempo 21 que, ante la reducción del suministro de sales de rehidratación en las farmacias, el personal sanitario está impartiendo charlas a las familias sobre métodos caseros para mantener hidratados a los menores.
Según la funcionaria, también se está compartiendo la experiencia del uso del agua de coco como líquido que puede favorecer la hidratación. La OMS reconoce que, cuando no se dispone de sobres de sales de rehidratación oral, determinados líquidos como el agua de coco pueden utilizarse como apoyo para prevenir la deshidratación, aunque la solución de rehidratación oral formulada correctamente continúa siendo el estándar recomendado para reemplazar agua y electrolitos perdidos.
La diferencia es importante: el agua de coco no debe presentarse como un sustituto idéntico de las sales de rehidratación oral, sino como una alternativa de hidratación cuando estas no están disponibles. En niños con signos de deshidratación importante, vómitos persistentes, sangre en las heces o deterioro general, la OMS recomienda valoración médica y, en casos graves, puede ser necesaria hidratación intravenosa.
LA ESCASEZ DE SALES DE REHIDRATACIÓN NO ES NUEVA
El problema no comenzó ahora ni se limita a Las Tunas. Desde finales de 2025, autoridades cubanas comenzaron a divulgar métodos de preparación doméstica de soluciones con agua, azúcar y sal en medio de una crisis prolongada de medicamentos y suministros médicos.
Ese escenario coincide con un sistema sanitario sometido a importantes restricciones productivas y de importación. La propia Organización Panamericana de la Salud señaló en su informe anual sobre Cuba que durante 2025 tuvo que apoyar la adquisición de medicamentos esenciales en un contexto marcado por limitaciones de abastecimiento.
La situación convierte un producto aparentemente sencillo en un elemento crítico. UNICEF recuerda que las sales de rehidratación oral permiten reponer líquidos y electrolitos perdidos durante episodios de diarrea y que su combinación con zinc reduce la duración y severidad de la enfermedad en niños.
EL DENGUE AUMENTA LA PREOCUPACIÓN EN LAS TUNAS
La escasez llega además en un momento epidemiológico delicado. Según las autoridades sanitarias provinciales citadas en la información oficial, en Las Tunas circula el serotipo 4 del dengue, un escenario que la directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, Yumara Acosta García, describió como de mayor complejidad clínica.
El dengue puede provocar fiebre alta y, en determinados pacientes, evolucionar hacia formas graves. La OPS ha insistido en la importancia del diagnóstico temprano y de vigilar signos de alarma como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, letargo o deterioro general.
Salinas Medina alertó además de que los menores pueden sufrir deshidratación y convulsiones asociadas a temperaturas elevadas, por lo que recomendó acudir rápidamente a una institución sanitaria cuando aparezcan síntomas preocupantes.
APAGONES Y CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS COMPLICAN EL ESCENARIO
La directora del hospital también relacionó las enfermedades gastrointestinales con las dificultades para conservar alimentos durante los apagones. Recomendó hervir el agua, garantizar una cocción adecuada de los alimentos y extremar la higiene al manipular frutas y vegetales.
La preocupación tiene fundamento sanitario: la OMS señala que la diarrea puede transmitirse a través de agua contaminada, alimentos almacenados o preparados en malas condiciones y prácticas deficientes de higiene. El acceso a agua segura, saneamiento adecuado y lavado de manos continúa siendo una de las principales medidas preventivas.
Para los lactantes, la indicación es especialmente clara. Salinas advirtió que no debe suspenderse la lactancia materna ni administrarse cocimientos de manera improvisada, recomendación que coincide con las pautas internacionales de mantener la alimentación, incluida la leche materna, durante los episodios de diarrea.
UN HOSPITAL QUE YA DEPENDE DE AYUDA EXTERNA
El pediátrico de Las Tunas viene arrastrando carencias desde hace meses. En agosto, un emprendimiento privado entregó jugos naturales al hospital ante la falta de compotas para los niños, y la propia dirección del centro reconoció que algunas necesidades se resuelven mediante apoyo de actores no estatales y productores independientes.
Ese antecedente da una dimensión adicional al actual llamado a preparar soluciones caseras. No se trata únicamente de una recomendación preventiva, sino de una respuesta concreta ante la insuficiencia de productos que deberían estar disponibles regularmente dentro de la red sanitaria.
UNA CRISIS DE ARBOVIROSIS QUE TODAVÍA PESA SOBRE CUBA
Cuba atravesó durante 2025 una epidemia simultánea de dengue y chikungunya que presionó aún más un sistema sanitario afectado por escasez de medicamentos, combustible y recursos para el control de mosquitos. La OPS reconoció entonces que las limitaciones económicas dificultaban tanto el combate al vector como la atención de los enfermos.
Los datos consolidados posteriormente por la OPS situaron en 81.909 los casos combinados de dengue y chikungunya durante 2025 y en 65 las muertes asociadas a ambas enfermedades, con una elevada proporción de menores entre los fallecidos.
En ese contexto, que un hospital pediátrico tenga que recomendar agua de coco y fórmulas domésticas por la disminución de sales de rehidratación expone una contradicción preocupante: mientras aumenta el riesgo epidemiológico, faltan precisamente algunos de los recursos más básicos necesarios para evitar que una diarrea o un cuadro febril termine complicándose por deshidratación.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






