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Cuba Bajo Lupa

“VOY A SEGUIR TOCANDO CALDEROS”: CUBANA DESAFÍA AL RÉGIMEN Y DICE QUE SEGUIRÁ TOCANDO CALDEROS TRAS 48 HORAS SIN LUZ

Una publicación atribuida a la cubana Daimet Lorenzo Rodríguez ha llamado la atención en redes sociales por su contundente defensa de las protestas con calderos frente a los prolongados apagones que golpean a Cuba. En su mensaje, Lorenzo asegura que llevaba 48 horas sin electricidad y afirma que continuará haciendo ruido para exigir sus derechos, pese a las críticas de quienes cuestionan ese tipo de protesta.

El testimonio no ha podido ser verificado de manera independiente por CubaBajoLupa en cuanto a la duración específica del apagón denunciado o las circunstancias concretas que rodearon la protesta. Sin embargo, su relato aparece en un momento en que la crisis eléctrica cubana atraviesa otra fase extremadamente grave: durante agosto se han reportado cortes que afectan simultáneamente a alrededor de dos tercios del país y períodos de más de dos días consecutivos sin servicio en algunas provincias.

“VOY A SEGUIR TOCANDO CALDEROS”

Lorenzo respondió directamente a quienes, según relató, consideran que tocar cazuelas durante los apagones únicamente sirve para dañarlas. Su respuesta fue mucho más allá de defender el llamado cacerolazo: convirtió el mensaje en una crítica contra quienes expresan inconformidad en privado, pero permanecen en silencio cuando otros protestan públicamente.

“Voy a seguir tocando calderos, voy a seguir exigiendo mis derechos”, escribió. También aseguró no sentir miedo y defendió que su principal motivación es su familia y las condiciones en las que están viviendo.

La autora empleó expresiones muy duras contra quienes, desde su perspectiva, esperan un cambio pero no están dispuestos a exponerse públicamente. CubaBajoLupa reproduce únicamente fragmentos esenciales del mensaje debido al lenguaje utilizado y porque buena parte del texto corresponde a opiniones personales de su autora, no a hechos comprobados.

LOS CACEROLAZOS REGRESAN EN MEDIO DE LOS APAGONES EN CUBA

El contexto en que aparece la publicación es verificable. Los apagones en Cuba han alcanzado niveles críticos durante 2026 y se han convertido nuevamente en detonante de protestas ciudadanas. EFE informó en julio que los cacerolazos, bloqueos y otras manifestaciones pacíficas se estaban registrando con frecuencia para reclamar electricidad, agua y alimentos.

Reuters también documentó protestas en La Habana durante julio, cuando residentes salieron a las calles golpeando cazuelas y haciendo sonar las bocinas de vehículos después de prolongados cortes eléctricos derivados de otra caída del sistema nacional.

La situación energética continúa siendo especialmente delicada. El 23 de agosto, apenas dos días antes de esta nota, datos de la estatal Unión Eléctrica citados por EFE indicaban que los apagones podían afectar simultáneamente hasta al 70 % del país durante el horario de mayor demanda. El mismo reporte señalaba cortes superiores a 20 horas en La Habana y períodos de más de dos días sin electricidad en algunas provincias.

UNA PROTESTA PEQUEÑA QUE REFLEJA UN MALESTAR MUCHO MAYOR

Golpear una cazuela desde una casa puede parecer un gesto menor, pero dentro del actual contexto cubano se ha convertido nuevamente en una forma visible de expresar inconformidad. Para Lorenzo, además, existe una diferencia clara entre quejarse en privado y manifestar públicamente el descontento.

Su publicación insiste especialmente en el miedo a posibles consecuencias y en el silencio de quienes reconocen las dificultades pero evitan protestar. Esa valoración pertenece exclusivamente a la autora; no puede generalizarse a todos los cubanos que deciden no participar en manifestaciones, pues las razones individuales pueden ser muy diferentes.

Lo que sí puede sostenerse es que la protesta descrita por Lorenzo no aparece aislada de la realidad nacional. La combinación de apagones prolongados, falta de combustible, deterioro de la infraestructura eléctrica y dificultades económicas ha provocado un aumento del malestar social. EFE señala que la crisis energética se arrastra desde mediados de 2024 y está vinculada tanto al envejecimiento del sistema de generación y la falta de inversiones como al impacto de las actuales restricciones estadounidenses sobre el suministro de combustible.

El cierre de Lorenzo resume la posición que quiso transmitir con su mensaje: asegura que continuará protestando y termina reclamando una “Cuba libre” del hambre, la miseria, la corrupción y los abusos. Más allá del tono encendido de la publicación, su testimonio refleja hasta qué punto un objeto cotidiano como una cazuela ha vuelto a convertirse, en medio de los apagones, en una herramienta de protesta ciudadana.

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