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Cuba Bajo Lupa

UN NIÑO EN CRISIS POR LOS APAGONES: UNA MADRE PIDE AYUDA EN LA ISLA DE LA JUVENTUD

Mientras el régimen habla de “resistencia”, una madre en Nueva Gerona ve a su hijo golpearse contra la pared por el calor, la falta de electricidad y la escasez de medicamentos. 💔🇨🇺

La denuncia fue publicada en Facebook por Isabel Matos Guzmán, madre de un niño que, según explicó, padece tres enfermedades genéticas, neurológicas y psiquiátricas.

Aunque por su tamaño pueda parecer mayor, Isabel asegura que su mente funciona como la de un niño. Y en medio de la crisis brutal que vive Cuba, su situación se ha vuelto cada vez más difícil.

La madre cuenta que la falta de electricidad, las altas temperaturas y la escasez de medicamentos tienen a su hijo descompensado, alterado, sin poder dormir y con episodios de agresión contra sí mismo.

“Su situación no le da para entender lo que está sucediendo”, escribió Isabel, explicando que el niño reacciona golpeándose contra la pared, inquieto y desesperado.

Esto no es una cifra más del apagón.
Esto no es un parte frío de la Unión Eléctrica.
Esto es una familia viviendo el colapso en carne viva. 🕯️🔥

Porque cuando se va la corriente en Cuba, no solo se apagan los bombillos. También se apaga la calma de los enfermos, se rompe el descanso de los niños, se desesperan los ancianos y se hunden las madres que ya no saben qué más hacer.

Isabel no está pidiendo lujos. No está pidiendo privilegios. Está pidiendo algo tan básico como un ventilador recargable para intentar aliviarle el calor a su hijo y ayudarlo a pasar esas noches insoportables sin electricidad.

Una madre cubana pidiendo aire para su hijo.
Así de duro. Así de triste. Así de real.

La denuncia llega desde el reparto Construcción Industrial, en Nueva Gerona, Isla de la Juventud, donde esta familia enfrenta una situación marcada por la vulnerabilidad, la enfermedad y el abandono.

Mientras la propaganda oficial intenta vender normalidad, en los barrios la gente está sobreviviendo como puede: sin corriente, sin medicinas, sin recursos y muchas veces sin respuestas.

Y lo más doloroso es que Isabel no habla desde el odio. Habla desde el cansancio de una madre que ve sufrir a su hijo y no tiene cómo calmarlo.

Cuba no necesita más discursos. Cuba necesita medicinas, electricidad, alimentos y humanidad.

Porque ningún niño enfermo debería pasar una noche golpeándose por desesperación mientras un país entero se derrite en apagones.