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Cuba Bajo Lupa

80 HORAS SIN LUZ Y CASI SIN AGUA: “VENGAN A CUBA Y DESPUÉS ME CUENTAN”

La creadora de contenido identificada en Instagram como @laurenlotti_ publicó un reel mostrando cómo transcurren sus días después de 80 horas consecutivas sin electricidad, con el tanque de agua casi vacío y dependiendo de dos paneles solares para poder dormir con un ventilador.

El video surgió como respuesta a un comentario que decía: “Mira que los cubanos se quejan y les gusta dar lástima”.

En lugar de discutir, la joven encendió la cámara y mostró su realidad.

“El sistema eléctrico en Cuba volvió a colapsar. Ya son 80 horas sin electricidad y la situación del agua cada día más dura. No sé con qué hoy nos vamos a bañar”, explicó.

Después lanzó una invitación directa a quienes cuestionan desde lejos el sufrimiento del pueblo cubano:

“Vengan a Cuba. Vivan un día aquí. Y luego me cuentan”.

La frase resume una realidad que no cabe en consignas ni discursos oficiales.

No se trata solamente de pasar calor.

Sin electricidad tampoco funcionan las bombas que permiten llevar agua a los hogares. Por eso, cada apagón prolongado termina convirtiéndose también en una crisis de higiene, alimentación y salud.

💧 Según el texto compartido, más del 80 % de los acueductos cubanos dependen de la energía eléctrica para bombear el agua. Cuando se corta la corriente, también se detiene el suministro.

En medio de esa precariedad, el video mostró un momento sencillo, pero profundamente humano.

La abuela de la joven preparó tacos siguiendo una receta sugerida por sus seguidores. Era la primera vez que los probaban y, a pesar de todo, celebraron que quedaron deliciosos.

🌮 Una pequeña alegría dentro de una casa marcada por la oscuridad y la incertidumbre.

La familia también salió a entregar ayuda a dos vecinos del barrio, con el apoyo de una amiga llamada Cristina.

Al regresar, comenzó otra batalla cotidiana: administrar hasta el último poco de energía disponible.

“Ahora nos toca ahorrar al máximo la energía de nuestros dos paneles solares para poder dormir con ventilador”, contó la joven.

Tener esos paneles representa una ventaja que la mayoría de los cubanos no puede permitirse. De acuerdo con el texto base, un sistema puede costar más de 1,000 dólares en el mercado informal, una cifra equivalente a más de dos años del salario promedio en la isla.

La mayoría enfrenta los apagones con velas, agua almacenada y cocinas improvisadas con carbón o leña.

🔥 La familia de @laurenlotti_ tiene dos paneles, pero ni siquiera eso les garantiza comodidad. Solo les permite administrar la escasez y reservar algo de energía para poder descansar.

El reel terminó con una frase cargada de esperanza, pero también de dolor:

“Sueño con el día que los cubanos podamos tener una vida digna. Yo también sueño con ver una Cuba libre y feliz”.

No es dar lástima.

No es exagerar.

Es enseñar cómo vive un pueblo obligado a convertir lo más básico —agua, electricidad y sueño— en un privilegio.