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Cuba Bajo Lupa

“EL COLCHÓN ES HERENCIA”: UNA MADRE CUBANA DENUNCIA EL CALVARIO DE SU HIJO AUTISTA ENTRE APAGONES

🚨 Cada noche, Yeny Arencibia tiene que convertir su cuarto en un campamento improvisado para que su hijo Robert pueda dormir con un poco menos de calor.

La madre cubana contó en Facebook que, noche tras noche, mueve un colchón hasta la habitación más fresca de la casa, la única con un ventanal grande por donde entra algo de aire.

Pero para una persona con autismo, cambiar la rutina no es algo sencillo.

“Las personas que no conviven con un hijo autista no tienen idea de lo resistentes que son a cualquier cambio”, escribió.

💔 Yeny explicó que lograr que Robert aceptara dormir en un colchón en el piso le costó una verdadera batalla.

Él no entiende por qué debe salir de su cuarto.

Prefiere su espacio, su rutina, su lugar de siempre.

Pero ese cuarto es extremadamente caluroso.

Y su madre no puede soportar verlo dormir empapado en sudor.

“Cada vez que voy a darle una vuelta en las noches y lo veo bañado en sudor, se me parte el alma”, relató.

Ni siquiera el ventilador resuelve.

Sin electricidad, todo queda convertido en adorno.

⚡ La historia golpea todavía más porque Robert, al cumplir 15 años, solo le pidió una cosa a su madre: un split nuevo.

Yeny recuerda el esfuerzo enorme que hizo para acondicionar su casa, poner clima y conseguir las comodidades básicas que permiten vivir con un poco de dignidad.

Hoy, según denuncia, todo eso está ahí, pero no sirve.

“Hoy todo eso está de adorno. Literal”, escribió.

La madre también se hace una pregunta dolorosa:

¿Tendrán sus hijos que repetir esta misma escena cuando formen sus propias familias?

¿Seguirán corriendo colchones por toda la casa para escapar del calor?

🌙 Su reflexión conecta el presente con una historia que parece repetirse de generación en generación.

Yeny contó que su propia madre también sacaba el colchón hacia el portal, los metía debajo de un mosquitero y pasaba la noche entera echándoles fresco con un cartón.

Décadas después, la escena vuelve.

Otro niño.

Otra madre.

Otro colchón buscando aire.

“Parece que eso de acomodar el colchón es herencia de generación en generación”, escribió.

Pero no debería serlo.

No puede aceptarse como normal que una familia tenga que reorganizar su vida cada noche porque el sistema eléctrico no garantiza ni siquiera el descanso.

Mucho menos cuando se trata de un niño con autismo, para quien cada cambio de rutina puede representar angustia, resistencia y sufrimiento.

📢 Esto no es comodidad perdida.

No es un simple apagón.

Es una madre luchando para que su hijo duerma.

Es una familia obligada a vivir en modo supervivencia dentro de su propia casa.

Casi 40 años después, Yeny sigue haciendo lo mismo que su madre: mover colchones, buscar aire y resistir. Pero ella lo dejó claro: esa no es la herencia que quiere para sus hijos.