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Cuba Bajo Lupa

SERGIO PÉREZ ZAMORA: EL COMANDANTE QUE APUNTÓ CON SU FUSIL A FIDEL CASTRO Y QUEDÓ LIGADO A UNO DE LOS SECRETOS DE LA SIERRA

Sergio Pérez Zamora pertenece a una de las familias más estrechamente vinculadas a los primeros días del Ejército Rebelde. Fue hijo de Crescencio Pérez Montano, uno de los campesinos que ayudaron a los expedicionarios del Granma y que posteriormente alcanzó el grado de comandante, y hermano de Ignacio Pérez Zamora, muerto en combate en diciembre de 1958 y ascendido póstumamente al mismo grado. Sergio sobrevivió a la guerra, también llegó a comandante y terminó formando parte de una historia casi legendaria: la versión según la cual llegó a apuntar con un fusil Garand directamente a Fidel Castro.

Su nombre aparece desde los momentos más frágiles de la guerrilla. Raúl Castro lo menciona en su diario de campaña en diciembre de 1956, cuando los sobrevivientes del Granma todavía intentaban reagruparse en la Sierra Maestra. La documentación de la Oficina de Asuntos Históricos también señala que Sergio fue detenido por fuerzas de Batista tras Alegría de Pío, pero quedó libre de sospecha y se salvó de correr la suerte de seis expedicionarios que posteriormente fueron asesinados.

EL HIJO DE CRESCENCIO QUE AYUDÓ A REAGRUPAR A LOS REBELDES

La familia Pérez fue decisiva en la red campesina que permitió a los sobrevivientes del Granma reconstruir sus fuerzas. Sergio estuvo presente en esa etapa y, según testimonios recogidos décadas después, colaboró en el contacto y traslado de combatientes que buscaban reencontrarse con Fidel y el resto del grupo.

Su incorporación a la guerrilla se produjo muy temprano. Fuentes históricas lo sitúan entre los hombres que se sumaron formalmente al grupo rebelde a finales de diciembre de 1956, junto a su padre Crescencio, su hermano Ignacio y otros campesinos de la zona.

EL EPISODIO DEL GARAND APUNTADO A FIDEL CASTRO

Este es, sin duda, el capítulo más explosivo de su biografía, pero también el que exige mayor cautela.

El escritor cubano Norberto Fuentes, en The Autobiography of Fidel Castro, reconstruyó una escena en la que Sergio Pérez Zamora habría protagonizado un enfrentamiento directo con Fidel en la Sierra Maestra. La obra está escrita como una autobiografía apócrifa en primera persona de Fidel y está catalogada por Words Without Borders como ficción, por lo que el episodio no puede presentarse como un hecho probado únicamente por esa fuente.

Según el relato de Fuentes, Sergio había obtenido un fusil Garand después de desprenderse de un Springfield. Durante una marcha, preguntó qué ruta seguiría la guerrilla, aparentemente porque quería saber si pasarían cerca de una mujer con la que mantenía una relación. Fidel respondió con dureza y luego le ordenó cargar un saco.

La tensión habría escalado de forma repentina. Fuentes narra que Sergio levantó el Garand y lo apuntó al pecho de Fidel a corta distancia, mientras Raúl Castro se interpuso entre ambos con los brazos extendidos y le gritó que si disparaba estaría matando a la Revolución. Finalmente, Sergio habría bajado el arma y el episodio terminó sin disparos.

Si ocurrió exactamente así, habría sido uno de los incidentes internos más peligrosos de los primeros meses de la guerrilla. Pero hasta ahora no hemos localizado un parte militar contemporáneo, una declaración pública directa de Sergio ni otra fuente primaria independiente que permita confirmar todos los detalles de la escena.

Por eso, CubaBajoLupa debe presentarlo como una versión histórica atribuida a Norberto Fuentes, no como un hecho definitivamente demostrado.

UN DETALLE QUE HACE AÚN MÁS CURIOSA LA HISTORIA

El propio relato de Fuentes añade otro elemento llamativo. Décadas más tarde, en 1987, Sergio habría aparecido en Juventud Rebelde junto a uno de los camiones Diamond-T utilizados por los rebeldes, recordando su participación en aquellas operaciones.

Esto plantea una paradoja interesante. Si el enfrentamiento con Fidel realmente ocurrió, no parece haber significado una ruptura definitiva con la Revolución. Sergio continuó dentro del movimiento, sobrevivió a la guerra y acabó reconocido oficialmente como comandante del Ejército Rebelde.

GUISA Y LOS ÚLTIMOS MESES DE LA GUERRA

Sergio también participó en combates importantes durante la ofensiva final contra Batista. Documentación histórica sobre la batalla de Guisa recoge incluso testimonios suyos describiendo la intensidad del combate y el uso de armamento pesado por parte de las fuerzas gubernamentales.

Su familia pagó además un precio elevado durante aquellos meses. El 19 de diciembre de 1958 murió su hermano Ignacio Pérez Zamora en el combate de San José del Retiro. Ignacio fue ascendido póstumamente a comandante.

Sergio también estuvo relacionado con esa acción militar y décadas después sus restos terminarían descansando junto a los de su hermano y su padre.

TRES COMANDANTES EN UNA MISMA FAMILIA

La familia Pérez Zamora ocupa un lugar singular dentro de la historia revolucionaria. Crescencio Pérez Montano alcanzó el grado de comandante, Ignacio Pérez Zamora recibió ese grado de manera póstuma y Sergio Pérez Zamora también fue reconocido como comandante del Ejército Rebelde.

No abundan familias vinculadas de manera tan directa a los orígenes de la guerrilla que terminaran acumulando tres comandantes entre padre e hijos. Ese dato ayuda a explicar por qué Sergio, incluso si realmente protagonizó un choque tan grave con Fidel, no desapareció automáticamente del movimiento.

¿HUBO CASTIGO POR HABER APUNTADO A FIDEL?

No encontramos documentación pública fiable que indique que Sergio Pérez Zamora fuera sometido a juicio, encarcelado o expulsado de la guerrilla por aquel supuesto incidente. Tampoco hemos localizado evidencia de una purga posterior relacionada con esa historia.

Eso convierte el episodio en algo todavía más intrigante. Si ocurrió, pudo haber sido resuelto internamente y silenciado durante décadas; si fue posteriormente exagerado o recreado literariamente, entonces forma parte del complicado terreno donde memoria, propaganda, testimonio y literatura se mezclan en la reconstrucción de la Sierra Maestra.

SU MUERTE Y EL REGRESO A JIGUANÍ

Sergio Pérez Zamora murió en La Habana en 2006. Dos años más tarde, sus restos fueron trasladados al cementerio de Jiguaní y depositados junto a los de su hermano Ignacio y su padre Crescencio.

La ceremonia contó con homenajes oficiales y ofrendas florales a nombre de Fidel y Raúl Castro. Ese reconocimiento final demuestra que, cualquiera que haya sido la verdad completa sobre aquel supuesto enfrentamiento en la Sierra, Sergio murió integrado dentro del relato oficial del Ejército Rebelde.

ENTRE LA HISTORIA Y EL SECRETO

Sergio Pérez Zamora no fue simplemente “el hombre que apuntó a Fidel”. Fue uno de los campesinos incorporados a la guerrilla en su momento más vulnerable, miembro de una familia decisiva para la supervivencia de los expedicionarios, combatiente de la Sierra y posteriormente comandante.

Pero la historia del Garand lo convierte en un personaje excepcional. Según la versión de Norberto Fuentes, durante unos segundos un hombre armado estuvo a pocos metros de Fidel Castro con el fusil dirigido hacia su pecho, mientras Raúl se interponía entre ambos.

Nunca hubo disparo. Nunca hubo una ruptura pública.

Y quizás por eso el episodio continúa siendo uno de esos relatos de la Revolución cubana donde todavía resulta difícil separar completamente lo ocurrido, lo silenciado y lo reconstruido después.

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