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Cuba Bajo Lupa

RUBÉN MARTÍNEZ PUENTE: EL GENERAL QUE NUNCA PUDO ESCAPAR DEL CASO HERMANOS AL RESCATE

Rubén Martínez Puente fue una figura importante dentro de la estructura militar cubana, aunque nunca tuvo la visibilidad pública de otros jefes del régimen. De acuerdo con una nota oficial del MINFAR citada por Diario de Cuba, fue combatiente del Ejército Rebelde en el Segundo Frente Oriental Frank País bajo las órdenes de Raúl Castro y, después de 1959, ocupó cargos como piloto de combate, jefe de la Brigada Aérea de San Antonio de los Baños, sustituto del ministro de las FAR, jefe de la Defensa Aérea y Fuerza Aérea Revolucionaria, y director de la Unión Agropecuaria Militar.

La propia prensa oficial cubana lo seguía presentando años después como un cuadro relevante. En 2015, Granma lo identificó como general de división y director de la Unidad Agropecuaria Militar, lo que confirma que seguía siendo una figura con peso dentro del entramado institucional del castrismo aun después de su etapa más visible en la aviación militar.

EL NOMBRE QUE QUEDÓ ATADO A UNA DE LAS MAYORES POLÉMICAS DEL RÉGIMEN

El nombre de Rubén Martínez Puente quedó inevitablemente asociado al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ese día tres aeronaves de Brothers to the Rescue salieron desde el sur de Florida y dos avionetas Cessna desarmadas fueron alcanzadas por misiles disparados por cazas cubanos mientras volaban fuera del territorio cubano, provocando la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.

La dimensión política y judicial de ese episodio persiguió a Martínez Puente durante décadas. En el Congressional Record de la Cámara de Representantes de Estados Unidos quedó consignado en 2018 que Rubén Martínez Puente, junto a Lorenzo Alberto Pérez y Pérez y Francisco Pérez y Pérez, había sido acusado en cortes estadounidenses por su papel en el derribo, aunque para entonces ninguno había rendido cuentas ante la justicia de ese país.

UN EPISODIO QUE NUNCA DESAPARECIÓ DEL TODO

Treinta años después de los hechos, el caso seguía produciendo consecuencias judiciales y políticas. En mayo de 2026, el Departamento de Justicia anunció una acusación ampliada contra Raúl Castro y otros cinco coacusados por sus presuntos papeles en el derribo, y sostuvo que agentes cubanos habían infiltrado a Hermanos al Rescate y que esa información fue usada por la dirigencia militar para planificar la operación del 24 de febrero de 1996.

Ese movimiento judicial confirma algo importante para entender la figura de Martínez Puente. Aunque ya había muerto para entonces, su etapa como jefe vinculado a la defensa antiaérea y la fuerza aérea cubanas lo dejó atrapado para siempre en uno de los expedientes más delicados del régimen, un caso que en el exilio se considera un crimen de Estado y que en la narrativa oficial cubana fue defendido durante años como un acto de soberanía.

ANGOLA, EL PARTIDO Y EL PODER INTERNO

Más allá de esa polémica, el expediente público sobre Martínez Puente lo ubica como un hombre profundamente integrado al aparato político-militar cubano. La nota oficial del MINFAR, citada por Diario de Cuba, señaló que fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y que cumplió “misión internacionalista” en Angola, además de recibir diversas condecoraciones.

Ese perfil lo convierte en algo más que un simple militar retirado. Representa al tipo de oficial que no solo hizo carrera en las FAR, sino que terminó fusionado con la estructura política del sistema, donde el poder militar, la obediencia ideológica y la lealtad al núcleo duro del régimen funcionaban como una misma cosa.

SU MUERTE Y EL CIERRE INCOMPLETO DE UNA HISTORIA

La muerte de Rubén Martínez Puente fue anunciada en julio de 2021 en una nota oficial del MINFAR publicada por Radio Reloj y citada por Diario de Cuba. En esa comunicación se informó que era general de división de la reserva, que su cadáver sería cremado y que sus cenizas quedarían expuestas para tributo familiar, pero no se precisó la causa de su fallecimiento.

Su final, por tanto, no cerró del todo su historia pública. Murió sin que existiera una rendición de cuentas judicial en Estados Unidos por el caso de Hermanos al Rescate, y dejó tras de sí una mezcla de carrera militar, cercanía al poder, participación en misiones internacionales y una sombra permanente ligada a uno de los episodios más dolorosos y controvertidos en la historia reciente entre Cuba y el exilio.

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