RÉGIMEN EXPORTA EL CARBÓN VEGETAL MIENTRAS EL PUEBLO NO TIENE CON QUÉ COCINAR Y PAGA LOS SACOS HASTA EN 3000 PESOS
En Guantánamo celebran la exportación de carbón vegetal como un logro económico, mientras miles de familias dependen de ese mismo combustible para cocinar entre apagones, escasez de gas y precios por las nubes.
El periódico oficialista Venceremos anunció con tono triunfalista que el municipio El Salvador ya vendió su primer contenedor de carbón en el mercado internacional.
Según la publicación, el territorio pretende exportar 60 toneladas durante 2026 y ya dispone de suficiente producto para completar un segundo contenedor, mientras trabaja en un tercero.
Cada cargamento tendría una capacidad aproximada de 17.5 toneladas.
💰 Las autoridades defienden esta actividad por su importancia para captar divisas.
Sin embargo, la nota no explicó a qué país fue enviado el carbón, cuánto dinero generará la venta ni qué parte de esos ingresos regresará en beneficios concretos para los habitantes de El Salvador.
Y ahí comenzó la indignación.
Decenas de cubanos reaccionaron en Facebook cuestionando que el Gobierno venda al extranjero un producto que se ha vuelto indispensable para sobrevivir dentro de la Isla.
“¿Y con qué cocinan los guantanameros si exportan el carbón?”, preguntó una usuaria.
Otro comentario resumió el malestar en pocas palabras:
“Exportación, qué bueno. ¿Y el pueblo?”
⚡ La contradicción resulta difícil de ignorar.
Cuando falta la electricidad, no hay gas licuado y cocinar con equipos eléctricos se vuelve imposible, el carbón deja de ser una alternativa secundaria.
Se convierte en una necesidad básica.
Varios usuarios denunciaron que las familias deben comprarlo a particulares a precios que oscilan entre 1,600 y 2,000 pesos, mientras otros señalaron que una simple lata puede llegar a costar 500 pesos.
Una internauta reprochó directamente el orden de prioridades:
“Lo de siempre: exportar aunque los tuyos no tengan nada”.
🍳 Otra cubana recordó que muchas familias no tienen ninguna alternativa energética:
“No tenemos luz brillante, no tenemos gas licuado, no tenemos corriente, y entonces nos quitan esto, el carbón”.
Las críticas también apuntaron al tono de celebración del medio oficial.
Mientras el anuncio hablaba de divisas y mercados internacionales, la población preguntaba qué beneficio obtiene de esas operaciones y por qué el producto no se garantiza primero dentro del país.
La situación no afecta únicamente a Guantánamo.
En Sancti Spíritus, el saco de carbón llegó a superar los 4,000 pesos, lo que obligó a las autoridades a pedir a las empresas agrícolas que aumentaran su producción.
Pero el propio Gobierno reconoció que no podía garantizar un suministro estable por falta de transporte, combustible, herramientas y personal.
En Camagüey se fijó un precio oficial de 1,400 pesos por un saco de 20 kilogramos, frente a los 3,500 o 4,000 pesos del mercado informal. Aun así, el plan contemplaba apenas 1,700 sacos, una cantidad reconocida como insuficiente.
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