LUIS MANUEL OTERO ALCÁNTARA RESPONDE A QUIENES CUESTIONAN POR QUÉ LLEGÓ «GORDO» A MIAMI TRAS PASAR CINCO AÑOS EN PRISIÓN
“¿Cómo puede verse bien, incluso con más peso, después de cinco años en una prisión cubana?” Esa es la pregunta que miles de personas han repetido en redes sociales desde la llegada de Luis Manuel Otero Alcántara a Miami.
El artista respondió directamente durante una entrevista con el periodista Mario J. Pentón para Martí Noticias.
La Seguridad del Estado también intentó explotar esa imagen, comparando fotografías anteriores y posteriores a su encarcelamiento para insinuar que su apariencia desmentía las denuncias sobre las condiciones sufridas en prisión.
Pero Luis Manuel explicó algo esencial: salir vivo, fuerte y con la mente lo más intacta posible fue una decisión consciente de resistencia.
🗣️ “Yo me comprometí conmigo mismo, primero, a salir lo más sano posible a nivel mental y físico”, afirmó.
Durante su encarcelamiento en Guanajay, hizo ejercicio casi todos los días y continuó pintando con frecuencia.
No se dejó caer.
No porque la prisión fuera cómoda, sino porque entendía que deteriorarse completamente también podía convertirse en una victoria para quienes lo habían encerrado.
💪 Cuidar su cuerpo y su mente fue otra manera de resistir.
Luis Manuel reconoció que logró alimentarse relativamente bien gracias al apoyo de sus amigos, quienes le enviaban comida, vitaminas y otros productos que no provenían del sistema penitenciario.
También explicó que algunas obras suyas pudieron venderse y esos recursos permitieron introducir alimentos en la cárcel, como conservas, atún y paquetes de jamón.
“Gracias a mis amigos pude mantener esa alimentación estable”, señaló.
Según contó, el régimen le entregaba dos porciones de comida, mientras el resto de los presos recibía una.
Sin embargo, aseguró que casi nunca aceptaba ambas y que entregaba la segunda a otro recluso porque él comía poco.
🍚 También dejó claro que la alimentación dentro de la prisión fue empeorando a medida que se agravaba la crisis general del país.
“Si en Cuba no se le puede dar leche a los niños, ¿qué tú puedes esperar para un preso?”, cuestionó.
En los últimos tiempos, relató, la situación llegó a ser crítica, incluso por la falta de agua.
Pero el respaldo externo marcó una diferencia importante en su caso.
⚠️ Eso no convierte la cárcel en un hotel, ni borra cinco años de encierro político, vigilancia, aislamiento y presión psicológica.
Tampoco una persona necesita salir convertida en un esqueleto para demostrar que fue víctima de represión.
Luis Manuel señaló además que permanecer mucho tiempo sentado, comer y tener una movilidad limitada puede provocar aumento de peso, incluso haciendo ejercicios.
Su apariencia física, por tanto, no explica por sí sola las condiciones que vivió ni invalida las denuncias realizadas durante su encarcelamiento.
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