ACTOR ROBERTO PERDOMO SE SINCERA SOBRE SU DURA REALIDAD: “COMO ESPAGUETIS TODOS LOS DÍAS, FRÍO DOS AJOS Y SE LOS ECHO, Y YA”
El actor cubano Roberto Perdomo abrió su corazón y habló sin maquillaje sobre la crisis económica, la soledad familiar y las duras condiciones que enfrenta para seguir viviendo y trabajando en Cuba.
Durante una entrevista con el también actor Jorge Martínez en el pódcast Todos Hablan, Perdomo aseguró que se encuentra bien de salud, pero reconoció que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.
También desmintió rumores que circularon recientemente en redes sociales sobre un supuesto empeoramiento de su estado físico.
“Me siento como se sienten ocho millones de personas. Pero, por salud, estoy bien”, afirmó.
El artista explicó que en 2016 estuvo gravemente enfermo de dengue y cuestionó que aquella información haya vuelto a difundirse como si se tratara de un episodio actual.
Sin embargo, su testimonio dejó claro que el problema ahora no es una enfermedad reciente, sino una realidad cotidiana marcada por la precariedad.
😔 Perdomo contó que permaneció ingresado durante 21 días por decisión propia, en medio de una crisis personal. También habló con franqueza sobre su lucha contra el consumo de alcohol y los esfuerzos diarios que realiza para mantenerse en pie.
“Todos los días digo: ‘Coño, coge aire, dale para adelante’”, expresó.
Pero uno de los momentos más dolorosos llegó cuando habló de sus hijas, quienes viven fuera de Cuba.
El actor lleva años sin abrazarlas ni besarlas porque no cuenta con el dinero necesario para viajar.
✈️ Tampoco conoce personalmente a su nieto Leo, quien cumplió un año el pasado 16 de abril. Solo ha podido verlo a través de videos enviados por su familia.
A pesar de sus carencias, Perdomo rechazó depender económicamente de sus hijas.
“¿Por qué tengo yo que estar recostado y mamando de las tetas de mis hijas?”, preguntó, defendiendo que ellas también tienen responsabilidades, gastos y sus propias batallas lejos de la Isla.
El actor desmontó además una idea muy repetida dentro de Cuba: que todo el que emigra vive rodeado de dinero.
“La gente tiene que trabajar muy duro y romperse el lomo en cualquier lugar del mundo”, señaló.
Una de sus hijas le pregunta con frecuencia qué necesita o qué puede mandarle. Pero él asegura que prefiere resolver con lo poco que tiene.
🍝 “No manden nada. Me arreglo como puedo. Como espaguetis todos los días, frío dos ajos y se los echo, y ya”, confesó.
No habló de lujos.
No pidió dinero.
No reclamó comodidades.
Su mayor deseo es algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, demasiado lejano: volver a abrazar a sus hijas y conocer a su nieto.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






