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Cuba Bajo Lupa

RAMÓN CASTRO, EL TERCER HERMANO: LA VIDA DEL HOMBRE QUE VIVIÓ A LA SOMBRA DE FIDEL Y RAÚL

Durante décadas, el apellido Castro quedó asociado casi exclusivamente a Fidel y Raúl Castro, pero existió un tercer hermano cuya trayectoria fue muy diferente. Ramón Castro Ruz, conocido familiarmente como Mongo, participó en momentos importantes del proceso revolucionario cubano, aunque terminó dedicando buena parte de su vida a la agricultura y la ganadería, lejos del protagonismo político de sus hermanos.

Nacido el 14 de octubre de 1924 en Birán, Holguín, Ramón era el hermano mayor de Fidel y Raúl. Falleció en La Habana el 23 de febrero de 2016, a los 91 años, nueve meses antes que Fidel. Reuters confirmó entonces que había estudiado ingeniería agrícola y que durante años estuvo vinculado a proyectos agropecuarios del Estado cubano.

Su historia, sin embargo, resulta particularmente interesante por sus contradicciones: ayudó a sus hermanos durante la lucha contra Fulgencio Batista, pero también tuvo enfrentamientos con algunas de las políticas implantadas después de 1959.

RAMÓN CASTRO Y UNA VIDA MARCADA POR LA TIERRA

Ramón creció en la extensa propiedad agrícola levantada por su padre, Ángel Castro Argiz, inmigrante gallego que acumuló tierras y desarrolló diferentes actividades agropecuarias en el oriente cubano.

A diferencia de Fidel, cuya carrera estuvo marcada por la política, Ramón desarrolló una relación mucho más directa con el campo. Las biografías disponibles lo describen principalmente como agricultor, ganadero y administrador. El País recordó tras su muerte que nació en Birán y mantuvo durante su vida un perfil considerablemente más discreto que sus famosos hermanos.

El material consultado también recoge numerosos relatos familiares que lo presentan como un hombre práctico, interesado en la maquinaria, los animales y la administración de las propiedades de la familia.

AYUDÓ A LA REVOLUCIÓN, PERO NO SIGUIÓ EL CAMINO DE FIDEL

Ramón no desempeñó el papel militar de Fidel o Raúl, pero sí colaboró con la insurrección proporcionando suministros y apoyo logístico a los rebeldes. Diversas reconstrucciones biográficas lo sitúan organizando recursos y abastecimientos para las fuerzas revolucionarias.

Tras el triunfo de 1959 llegó una de las grandes paradojas de su vida.

La reforma agraria impulsada por el nuevo Gobierno afectó también las propiedades de la propia familia Castro. Ramón, que había dedicado años a administrarlas, terminó viendo cómo gran parte de aquellas tierras pasaban a manos del Estado.

Y no todas sus discrepancias permanecieron en privado.

En noviembre de 1959, Ramón defendió al periódico Prensa Libre después de que Fidel lo criticara por su posición frente a la Revolución. La respuesta fue extraordinaria para una familia situada ya en la cúspide del nuevo poder: el periódico oficialista Revolución publicó un fuerte ataque contra el hermano mayor del jefe del Gobierno.

El episodio demuestra que la relación de Ramón con el sistema surgido en 1959 fue bastante más compleja que la imagen de una familia políticamente homogénea.

DE TERRATENIENTE A FIGURA DE LA AGRICULTURA SOCIALISTA

Pese a aquellas diferencias, Ramón terminó encontrando su espacio dentro del nuevo Estado.

Trabajó como asesor de organismos relacionados con la agricultura y participó en proyectos dedicados al transporte de caña, los cítricos y el desarrollo ganadero. También estuvo vinculado a investigaciones destinadas a mejorar la producción de leche y carne.

Fue además uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba en 1965 y llegó a ejercer como diputado de la Asamblea Nacional.

Esa trayectoria convierte a Ramón Castro en una figura difícil de encasillar: el hombre ligado a una familia de grandes propietarios terminó trabajando durante décadas dentro del aparato agrícola de un Estado socialista que había nacionalizado buena parte del patrimonio de su propia familia.

LA RUPTURA CON JUANITA CASTRO

Otra contradicción apareció dentro del propio clan Castro. Su hermana Juanita Castro abandonó Cuba en 1964, denunció públicamente el Gobierno de Fidel y Raúl y posteriormente reconoció que había colaborado con la CIA. Las diferencias políticas provocaron una ruptura profunda dentro de la familia.

El material utilizado para reconstruir la vida de Ramón recoge relatos según los cuales también mantuvo distancia con Juanita después de su salida del país. Algunos detalles concretos sobre conversaciones privadas y reacciones personales proceden de memorias y testimonios posteriores, por lo que deben interpretarse como relatos atribuidos y no como hechos comprobados independientemente.

Ramón Castro nunca alcanzó el poder político de Fidel ni el control militar que llegó a ejercer Raúl. Su terreno fue otro.

Fue agricultor, administrador, colaborador de la Revolución, funcionario del sistema y, al mismo tiempo, una figura capaz de mostrar diferencias con ese mismo proyecto.

Su historia revela algo que la simplificación política suele borrar: incluso dentro de la familia más poderosa de la Cuba revolucionaria hubo intereses, personalidades y contradicciones que nunca encajaron perfectamente en una sola versión.

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