DESPUÉS DE 60 AÑOS DE FRACASOS, DÍAZ-CANEL PIDE A LAS EMPRESAS ESTATALES «REINVENTARSE» PARA SER «COMPETITIVAS» EN MEDIO DE AL CRISIS
Miguel Díaz-Canel volvió a colocar la eficiencia empresarial en Cuba en el centro del discurso oficial durante una visita a CETA S.A., sociedad vinculada a la Universidad Tecnológica de La Habana “José Antonio Echeverría” (CUJAE). El mandatario pidió a sus directivos aprovechar las facultades concedidas a las empresas y ser capaces de “reinventarse” y competir en un escenario económico marcado por profundas dificultades.
“Ahora tienen que aprovechar todas las facultades que se dieron a las empresas”, afirmó Díaz-Canel durante el recorrido realizado este jueves, acompañado por el viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz y otros funcionarios. La visita fue reportada por la Presidencia cubana y por Juventud Rebelde.
DÍAZ-CANEL VUELVE A APOSTAR POR LA EFICIENCIA EMPRESARIAL EN CUBA
CETA S.A. fue creada el 5 de agosto de 2020 como una sociedad de interfaz encargada de conectar el conocimiento generado en las universidades con empresas y entidades productivas y de servicios. Entre sus funciones están la transferencia tecnológica, la gestión de proyectos de investigación, desarrollo e innovación, consultorías y la comercialización de servicios académicos y tecnológicos.
Danae Pigueiras Otero, presidenta de la entidad, afirmó que CETA ha obtenido resultados en áreas de ingeniería, arquitectura, internacionalización y exportación. También sostuvo que la venta de servicios hacia el exterior constituye una prioridad porque, en sus palabras, es “una de las cosas que más necesita el país”.
Sin embargo, la información oficial difundida sobre la visita no presentó cifras que permitan evaluar esos resultados. No se detallaron ingresos, volumen de exportaciones, número de contratos internacionales, utilidades ni aportes concretos a la economía nacional.
Esa ausencia de indicadores resulta relevante porque el propio discurso oficial presenta a estas empresas como herramientas para trasladar ciencia e innovación hacia la economía real.
EL CONTRASTE CON UNA ECONOMÍA QUE SIGUE SIN RECUPERARSE
El llamado de Díaz-Canel ocurre mientras la economía cubana continúa enfrentando severas dificultades. El propio Gobierno reconoció que el Producto Interno Bruto cayó más de 4% al cierre del tercer trimestre de 2025, acompañado por inflación elevada, problemas en la generación eléctrica y una actividad económica parcialmente paralizada.
Ya en 2024, el PIB había retrocedido 1,1%, según datos oficiales presentados por el Ministerio de Economía y Planificación. Las autoridades también reconocieron restricciones críticas de divisas, combustible y electricidad que afectan la actividad industrial, productiva y los servicios esenciales.
Para 2026, el propio Gobierno admitió que las necesidades de las entidades estatales superan las capacidades disponibles en divisas, alimentos y portadores energéticos.
En ese contexto, la insistencia en términos como “innovación”, “competitividad”, “eficiencia” y “reinventarse” adquiere un significado particular. El problema ya no es únicamente definir qué deberían hacer las empresas, sino demostrar con resultados medibles que las reformas empresariales producen una mejora sostenida.
CETA Y EL RETO DE CONVERTIR CIENCIA EN RESULTADOS ECONÓMICOS
CETA no es una estructura recién creada. La empresa existe desde 2020 y, años atrás, ya había presentado una cartera de proyectos en sectores como construcción, energía, telecomunicaciones, informática, alimentos y servicios profesionales. También se mencionaron iniciativas vinculadas a sistemas informáticos, estudios energéticos, consultorías y proyectos con potencial exportador.
La pregunta, por tanto, no es solamente si existen proyectos o capacidades técnicas, sino cuánto representan económicamente y qué impacto concreto han tenido después de seis años de funcionamiento.
La información oficial de esta semana no permite responderlo.
El Gobierno cubano sostiene que estas sociedades pueden ayudar a conectar la universidad con el sector productivo y contribuir a las transformaciones económicas. La idea, en sí misma, puede tener una lógica empresarial clara: convertir conocimiento científico en soluciones comercializables.
Pero en una economía sometida a una contracción prolongada, el parámetro decisivo no será el número de reuniones, proyectos anunciados o llamados a la eficiencia, sino los resultados verificables: exportaciones, productividad, ingresos, nuevas inversiones y capacidad para resolver problemas productivos.
Díaz-Canel ha pedido ahora a estas empresas que aprovechen sus facultades y se reinventen. Lo que queda pendiente es demostrar, con cifras públicas, hasta dónde esas facultades están transformando realmente la economía cubana.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






