“NUESTRA MONEDA AHÍ NO FUNCIONABA”: CUBANA DENUNCIA LA PESADILLA VIVIDA DURANTE SU PASADÍA EN EL HOTEL CAPRI
Una salida familiar a la piscina del Hotel Capri, en El Vedado, terminó convirtiéndose en una denuncia pública sobre precios elevados, restricciones de pago y mala calidad en los alimentos, según relató la cubana Mileydis González en un video publicado en Facebook.
González aseguró que el acceso a la piscina costaba 20 dólares por persona, pero que de esa cantidad solo podían destinarse tres dólares al consumo, el equivalente, según su testimonio, al precio de una cerveza dentro del hotel.
La experiencia resulta significativa porque refleja una queja recurrente entre consumidores cubanos: la expansión de servicios cotizados en moneda extranjera dentro de establecimientos ubicados en la Isla, mientras una parte importante de la población recibe sus ingresos en pesos cubanos.
Veinte dólares por entrar y solo tres para consumir
En su video, González explicó que la familia eligió el Hotel Capri porque estaba cerca de su vivienda y las dificultades de transporte les impedían buscar opciones más alejadas.
Al llegar a la recepción, preguntaron por el acceso a la piscina.
“La piscina cuesta veinte dólares por persona, USD, veinte USD por persona a consumir tres dólares. De veinte USD solo te permiten consumir tres dólares”, relató.
Aunque consideraron el precio excesivo, decidieron pagar para no arruinar la salida familiar. Una vez dentro, González describió la piscina como pequeña y sin características que, en su opinión, justificaran el costo cobrado.
“Es algo normalito, no está muy lindo, no está muy nada, es algo muy normal, no es nada del otro mundo”, afirmó.
“Nuestra moneda ahí no funcionaba”
El principal conflicto apareció cuando intentaron pedir alimentos y bebidas.
Según la cubana, la carta mostraba los precios en dólares y también una equivalencia en pesos cubanos. Sin embargo, el personal habría informado a la familia que únicamente aceptaban pagos en dólares.
“Tú no podías pagar el equivalente en moneda nacional porque no te lo permitían”, aseguró González.
En otro momento resumió su impresión con una frase contundente: “Nuestra moneda ahí no funcionaba”.
El testimonio no permite determinar qué métodos de pago estaban formalmente autorizados por el hotel, si existía alguna información visible en la recepción ni por qué la carta mostraba equivalencias en CUP si, como afirma la denunciante, no se aceptaba esa moneda.
CubaBajoLupa no ha podido verificar independientemente las condiciones de acceso, los precios ni la política de cobro descrita.
Una pizza que la familia no pudo comer
González también cuestionó la calidad de las pizzas que pidió la familia durante la estancia.
“Una chancleta uno se la come con más gusto que la pizza esa”, expresó al mostrar el alimento en el video.
La creadora de contenido sostuvo que la comida estaba tan mala que ninguno de los integrantes de la familia pudo terminarla. No obstante, esta valoración corresponde a su experiencia personal y no a una inspección sanitaria o evaluación independiente.
A pesar del descontento, permanecieron en el lugar porque ya era cerca del mediodía y no querían perder el día buscando otra piscina.
Una advertencia para otras familias
González explicó que decidió compartir el video para advertir a quienes planean realizar actividades con sus hijos durante las vacaciones.
“Yo no les recomiendo el Hotel Capri, porque realmente mi experiencia no fue buena”, declaró.
El caso plantea dudas sobre la transparencia de los precios, la información entregada antes de cobrar la entrada y la posibilidad real de que los clientes paguen en moneda nacional dentro de instalaciones turísticas cubanas.
Hasta el momento, el material proporcionado no incluye una respuesta pública del Hotel Capri a las acusaciones.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






