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Cuba Bajo Lupa

CAMPESINO CUBANO HACE FUNCIONAR UN VIEJO FIAT «POLAKITO» CON CARBÓN EN MEDIO DE LA CRISIS DE COMBUSTIBLE EN LA ISLA

Un campesino cubano logró adaptar un viejo Fiat “Polakito” para que funcione con carbón, una solución nacida de la inventiva y de la necesidad en un país donde conseguir combustible puede convertirse en una batalla diaria.

El creador es Juan Carlos Pino, agricultor y reparador autodidacta que asegura haber sentido desde niño una fuerte curiosidad por los motores, los equipos y cualquier objeto que pudiera desmontar, reparar o transformar.

Sin estudios formales de mecánica o electricidad y con una formación escolar que llegó hasta octavo grado, Juan Carlos atribuye su habilidad a la experiencia, la observación y a un talento que considera un regalo de Dios.

UN “CACHARRERO” CON LA INVENTIVA EN LA SANGRE

Juan Carlos se define de manera jocosa como un “cacharrero”. Según relató, su interés por resolver problemas mecánicos también tiene raíces familiares, pues uno de sus tíos poseía habilidades similares.

Esa curiosidad lo llevó a experimentar hasta conseguir que el automóvil trabajara mediante un sistema alimentado con carbón. El proceso no consiste simplemente en llenar un depósito y encender el motor.

Antes de ponerlo en marcha, explicó, debe retirar las cenizas acumuladas, colocar nuevo carbón y realizar nuevamente el procedimiento de arranque.

La adaptación requiere atención y mantenimiento, pero le permite desplazarse sin depender exclusivamente de la gasolina.

EL FIAT PUEDE ALCANZAR CERCA DE 80 KILÓMETROS POR HORA

Durante la entrevista, Juan Carlos aseguró que el vehículo puede alcanzar aproximadamente 80 kilómetros por hora, aunque reconoció que su rendimiento no es idéntico al de un automóvil impulsado por gasolina.

También explicó que el sistema genera un gas que permite alimentar el motor. Según su testimonio, el Fiat funciona de manera estable y ha llamado la atención de personas que lo han visto circular.

El campesino afirmó además que el automóvil fue modificado con un sistema electrónico, aunque el material proporcionado no incluye detalles técnicos suficientes para explicar exactamente cómo fue realizada la conversión ni qué componentes fueron utilizados.

En uno de sus recorridos, Juan Carlos dijo que se preparaba para viajar hacia Madruga, lo que muestra que el vehículo no permanece únicamente como una demostración estacionaria, sino que, según su relato, es utilizado para trasladarse.

UNA RESPUESTA ARTESANAL A LA ESCASEZ

La creación de Juan Carlos no debe interpretarse como una solución general para sustituir los combustibles convencionales. El propio inventor reconoce que el desempeño es diferente y que el sistema requiere un proceso específico para comenzar a funcionar.

Sin embargo, su historia muestra cómo la escasez obliga a muchos cubanos a buscar alternativas con los materiales y conocimientos disponibles.

El valor del invento no está solamente en mover un automóvil antiguo. También reside en la capacidad de un agricultor sin formación técnica especializada para observar un problema, experimentar y construir una respuesta funcional.

Cuando la gente lo ve circular, relató Juan Carlos, suele sorprenderse de que el vehículo continúe andando en medio de la crisis de combustible. Esa reacción resume el impacto de su creación: mientras encontrar gasolina sigue siendo un obstáculo, él convirtió el carbón, las cenizas y un viejo Fiat en una forma de regresar a trabajar la tierra.

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