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Cuba Bajo Lupa

MANOLO ORTEGA, ‘LA VOZ DE FIDEL CASTRO’ QUE LLEVÓ EL INTERROGATORIO TELEVISADO DEL RÉGIMEN CONTRA ELOY GUTIÉRREZ MENOYO

Durante décadas, Manolo Ortega fue una de las voces más reconocibles de Cuba. Antes de convertirse en rostro del Noticiero Nacional de Televisión y presentador habitual de Fidel Castro, había sido una estrella comercial de CMQ. Pero un episodio de 1965 muestra una faceta mucho más política de su trayectoria: su participación en la comparecencia televisada de Eloy Gutiérrez Menoyo y otros tres hombres capturados tras ingresar clandestinamente a Cuba. El registro de aquella transmisión todavía existe.

Ese documento resulta especialmente relevante porque cuestiona una imagen repetida durante años alrededor de Ortega: la del profesional de la televisión que simplemente terminó leyendo el discurso oficial porque las circunstancias políticas no le dejaron otra alternativa. Su propia biografía, incluso la publicada por instituciones oficiales cubanas, muestra una historia bastante diferente.

MANOLO ORTEGA ERA COMUNISTA MUCHO ANTES DE 1959

Manuel Ortega Romero nació en Ciego de Ávila el 28 de noviembre de 1921. Durante su juventud vivió en España, participó del lado republicano en la Guerra Civil y posteriormente pasó por un campo de concentración en Francia. También estuvo vinculado a la Juventud Socialista.

Cuando regresó a Cuba en 1939, comenzó a trabajar en la radio. Uno de sus primeros espacios fue La hora de la Juventud, un programa de orientación política transmitido por CMCA. Más adelante trabajó en Mil Diez, emisora vinculada al Partido Socialista Popular, organización comunista de la época. Tras el cierre de aquella planta pasó a la COCO, donde participó en Cuba en llamas, un programa de sátira política.

Su carrera profesional despegó con fuerza. Estuvo presente en la inauguración experimental de CMQ Televisión en diciembre de 1950 y, en enero de 1951, obtuvo un contrato como locutor exclusivo del Noticiero CMQ. También se hizo extremadamente conocido por la publicidad de la cerveza Hatuey.

Pero después de 1959 no se limitó a conservar un empleo bajo el nuevo poder político.

En junio de 1960 renunció a su contrato exclusivo con CMQ para incorporarse a Televisión Revolución. Documentos biográficos publicados en Cuba destacan además que fundó el Batallón 120 de las Milicias Nacionales Revolucionarias, participó en zafras azucareras y fue militante y dirigente de base del Partido Comunista. Durante casi tres décadas presentó a Fidel Castro en importantes actos públicos.

Estos antecedentes permiten describirlo, con mayor precisión, como un comunicador identificado políticamente con el proceso revolucionario y no simplemente como un presentador obligado a repetir un libreto.

EL INTERROGATORIO TELEVISADO QUE MARCÓ OTRA FACETA DE ORTEGA

El episodio más controvertido ocurrió el 2 de febrero de 1965.

Eloy Gutiérrez Menoyo había sido capturado junto con Noel Salas, Domingo Ortega y Ramón Quesada después de una operación clandestina contra el Gobierno cubano. Los cuatro fueron presentados ante cámaras y micrófonos en una comparecencia organizada por las autoridades. El documento de la época identifica explícitamente a Manolo Ortega desde el comienzo de la transmisión.

Ortega no aparece como el único interrogador. El registro muestra a otros participantes haciendo numerosas preguntas mientras él daba paso a los interrogadores, dirigía distintos momentos de la comparecencia y terminó pronunciando una extensa conclusión política.

Ese matiz importa. Sería exagerado afirmar que Ortega realizó personalmente cada pregunta del interrogatorio. Sí está documentado, sin embargo, que participó activamente en aquella presentación televisada y que cerró el programa con un discurso de abierto contenido político contra los capturados y la oposición al Gobierno.

En sus palabras finales sostuvo que la comparecencia mostraba la fortaleza de la Revolución frente a lo que denominó la “ruina moral” de la contrarrevolución. También utilizó expresiones sobre la falta de “principios”, “valor” y “dignidad” de quienes se enfrentaban al nuevo sistema.

Aquello iba bastante más allá de leer las noticias de la noche.

DE CMQ A UNA DE LAS VOCES EMBLEMÁTICAS DEL ESTADO

El Noticiero Nacional de Televisión había comenzado sus transmisiones el 2 de noviembre de 1961, y Ortega estuvo entre sus figuras fundadoras. Su voz pasó a acompañar durante años la versión institucional de los acontecimientos nacionales e internacionales que recibía la población cubana.

La propia prensa oficial cubana ha descrito su vida como consagrada tanto a su profesión como al proceso revolucionario y destaca su pertenencia al Partido Comunista, las milicias y su prolongado papel como presentador de Fidel Castro.

Por eso resulta difícil sostener, al menos con la documentación disponible, la imagen de un Manolo Ortega políticamente distante del sistema al que prestó su voz durante décadas.

Murió en La Habana el 22 de octubre de 2003, a los 81 años. Entre las condecoraciones que recibió estuvieron la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

UNA IRONÍA FAMILIAR DÉCADAS DESPUÉS

La historia adquirió un inesperado epílogo más de dos décadas después de su muerte.

Sergio Ortega, uno de sus hijos y conocido comentarista deportivo de los medios estatales cubanos, salió de Cuba junto con su familia y llegó al Aeropuerto Internacional de Miami el 29 de diciembre de 2024, según reportaron varios medios. Ingeniero hidráulico de formación, llevaba aproximadamente tres décadas trabajando como narrador deportivo.

No existe base suficiente para afirmar que la decisión de Sergio represente un rechazo público a las convicciones políticas de su padre: el comentarista no explicó públicamente en esos reportes las razones políticas de su salida. Convertir su emigración en una condena explícita de Manolo Ortega sería ir más allá de los hechos documentados.

La contradicción histórica, sin embargo, es imposible de ignorar: el hijo de uno de los comunicadores más identificados con la Revolución cubana terminó haciendo lo que millones de cubanos han hecho durante décadas: dejar la isla y comenzar otra vida en Estados Unidos.

La historia de Manolo Ortega es, por tanto, más compleja que la leyenda de un locutor atrapado detrás de un micrófono. Su militancia comenzó antes de Fidel Castro, continuó después de 1959 y quedó plasmada no solamente en las noticias que presentó, sino en episodios políticos tan directos como aquella comparecencia televisada de 1965.

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