QUÉ QUEDA HOY DE LOS TÚNELES POPULARES EN CUBA: DERRUMBES, AGUA, BASURA Y ENTRADAS SELLADAS
Durante los años 80 y 90, las autoridades cubanas promovieron la construcción de túneles y obras protectoras como parte de la estrategia conocida como Guerra de Todo el Pueblo. El objetivo declarado era que la población tuviera refugios disponibles en caso de una agresión militar y que determinadas estructuras civiles y militares pudieran continuar funcionando bajo condiciones de guerra. Décadas después, una parte de aquellas obras sigue físicamente presente, pero su estado actual está muy lejos de la imagen de preparación y resistencia que acompañó su construcción.
Un recorrido publicado por 14ymedio en junio de 2026 por varios puntos de La Habana encontró túneles inundados, entradas bloqueadas, instalaciones cubiertas por maleza y accesos en peligro de derrumbe. Las imágenes y testimonios recopilados muestran que, al menos en varias localizaciones de la capital, los antiguos refugios han perdido la función para la que fueron concebidos y se han convertido en espacios abandonados, inseguros o directamente inutilizables.
Lo que no existe, sin embargo, es un inventario público nacional que permita saber cuántas instalaciones permanecen operativas, cuáles fueron oficialmente clausuradas y qué parte del sistema continúa bajo responsabilidad militar o de la Defensa Civil. Ese vacío obliga a distinguir nuevamente entre lo que puede observarse y documentarse y lo que continúa protegido por el secretismo estatal.
REGLA: AGUA SUCIA, BASURA Y ENTRADAS CEGADAS
Uno de los ejemplos más claros documentados recientemente se encuentra en Regla, en la zona de la Colina Lenin, antigua Loma del Fortín. Allí, según el recorrido realizado por 14ymedio, uno de los antiguos refugios estaba inundado de agua sucia, utilizado como basurero y lleno de ratas e insectos, hasta el punto de que solo era posible aproximarse a la entrada.
La situación no sería un caso aislado dentro del mismo municipio. La publicación también identificó otro antiguo túnel en Regla cuya entrada estaba directamente cegada. Eso plantea una pregunta básica que todavía no tiene respuesta pública: si una obra fue diseñada como refugio para situaciones extremas, ¿quién debía mantenerla, inspeccionarla y garantizar que permaneciera utilizable?
No existe una información oficial accesible que detalle un programa nacional de mantenimiento para los túneles populares. Tampoco se conocen evaluaciones periódicas sobre ventilación, drenaje, estabilidad estructural, iluminación, accesos o capacidad real de refugio en caso de emergencia.
El contraste es evidente: una infraestructura concebida para una eventual guerra terminó, en algunos casos, convertida en un problema sanitario y de seguridad.
ALAMAR: ENTRADAS AL BORDE DEL DERRUMBE
En Alamar, dentro de La Habana del Este, la situación descrita es diferente pero igualmente preocupante. Allí existen accesos que muestran señales de deterioro avanzado y, según la investigación, uno de los túneles había sufrido un derrumbe que bloqueó su entrada.
Los vecinos consultados por 14ymedio expresaron temor ante la posibilidad de entrar en esas estructuras. Uno de ellos aseguró que las condiciones eran tan peligrosas que consideraba imprudente intentar acceder. Ese tipo de testimonios no sustituye una inspección técnica, pero sí muestra cómo la percepción local ha cambiado completamente: de refugios para proteger vidas a lugares que algunos residentes consideran una amenaza.
El deterioro también dificulta responder otra pregunta importante: ¿los colapsos afectan únicamente las bocas visibles o también se extienden a galerías interiores?
Sin estudios estructurales públicos no es posible saberlo.
La erosión, las filtraciones, la falta de drenaje y décadas sin mantenimiento pueden comprometer progresivamente estructuras subterráneas, especialmente aquellas construidas en terrenos afectados por humedad, movimientos del suelo o transformaciones urbanas posteriores.
CAMILO CIENFUEGOS: UNA INSTALACIÓN DEVORADA POR LA MALEZA
También en La Habana del Este, en el reparto Camilo Cienfuegos, 14ymedio documentó otra antigua instalación vinculada al sistema defensivo. En este caso se trataba de una construcción situada a nivel del terreno, descrita como completamente abandonada, con vegetación creciendo alrededor e incluso sobre parte de la estructura.
Las habitaciones interiores fueron descritas como oscuras, deterioradas y prácticamente intransitables. Las paredes descascaradas y los grafitis serían hoy algunos de los pocos indicios visibles de que el lugar tuvo alguna vez actividad.
La imagen resulta especialmente simbólica porque muestra cómo una parte de la infraestructura defensiva envejeció sin reconversión aparente hacia otros usos comunitarios.
No hay información pública que indique que estas instalaciones hayan sido transformadas sistemáticamente en almacenes, centros de protección civil, instalaciones sanitarias de emergencia o refugios para huracanes.
En muchos casos, simplemente parecen haber quedado fuera de uso.
CERCA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA: DEL REFUGIO AL “TÚNEL DEL AMOR”
Los túneles cercanos a la Universidad de La Habana constituyen posiblemente el ejemplo más conocido de cómo algunas de estas obras perdieron su función original.
La Universidad de Florida conserva materiales históricos que documentan la construcción de túneles en La Habana durante los años 80 y señala que algunos de los más visibles, situados en los alrededores universitarios, llegaron a ser conocidos popularmente como “túneles del amor”, debido a que comenzaron a ser utilizados por parejas en lugar de servir como refugios militares o civiles.
Ese uso informal refleja hasta qué punto ciertas instalaciones quedaron desconectadas de la finalidad estratégica con la que fueron levantadas.
Una mujer entrevistada por 14ymedio, que conoció una de aquellas construcciones cuando era joven, recordó que incluso entonces eran lugares húmedos, oscuros y desagradables. Según su testimonio, uno de los accesos próximos a la Universidad presenta hoy daños en el techo.
No existe, nuevamente, una evaluación pública que establezca su condición estructural actual.
CENTRO HABANA: UN TÚNEL CERRADO Y UN EDIFICIO APUNTALADO
Otro caso señalado por la investigación aparece en la calle Franco, en Centro Habana.
Según testimonios recogidos por 14ymedio, la apertura de uno de aquellos refugios habría afectado los cimientos de un edificio cercano, situado en la esquina de Franco y Carlos III. La publicación señala que el inmueble continúa apuntalado con vigas y que el antiguo túnel permanece cerrado, con sus accesos tapiados.
Una vecina aseguró además que durante las lluvias la instalación suele llenarse de agua porque gran parte de la estructura está situada bajo tierra.
La relación causal entre la excavación del túnel y el deterioro del edificio procede de testimonios locales y no de un informe técnico público, por lo que debe tratarse con cautela. Sin embargo, el caso ilustra otro problema derivado del abandono: las estructuras subterráneas no dejan de interactuar con el entorno urbano simplemente porque hayan dejado de utilizarse.
Filtraciones, hundimientos, acumulación de agua o movimientos estructurales pueden tener efectos sobre edificaciones cercanas.
LO QUE DECÍA EL DISCURSO OFICIAL
El estado actual de muchas instalaciones contrasta con el papel que la prensa oficial les atribuyó durante décadas.
En 2004, durante el ejercicio estratégico Bastión, Granma describía los túneles populares y las obras de alta protección como parte permanente del acondicionamiento defensivo del territorio. El periódico señalaba que estas construcciones buscaban garantizar la protección de la población, los órganos de dirección y mando, las tropas, la técnica militar, el armamento y las reservas.
La publicación oficial también sostenía que estas obras seguían construyéndose y que tropas de ingeniería y trabajadores civiles participaban de manera conjunta en su ejecución.
Raúl Castro reconoció asimismo que trabajadores civiles y militares habían levantado cientos de kilómetros de túneles y otras obras fortificadas en todo el país.
El problema aparece cuando se intenta conectar esa gigantesca inversión histórica con la situación observable décadas después. No existe un reporte oficial que diga cuántos de aquellos cientos de kilómetros permanecen funcionales.
¿ESTÁN TODOS ABANDONADOS?
No. Sería incorrecto concluir que el deterioro visible en varios túneles populares significa que todo el sistema subterráneo cubano está abandonado.
Las propias fuentes oficiales distinguen entre túneles populares y obras ingenieras de alta protección destinadas a mando, tropas, equipos, armamento y reservas. Las instalaciones militares activas no están sujetas al mismo nivel de exposición pública que los antiguos refugios urbanos.
Por tanto, una entrada tapiada en un barrio no demuestra que otras obras vinculadas a las FAR estén en la misma condición. Tampoco existe información fiable que permita establecer qué porcentaje del sistema continúa bajo mantenimiento.
La conclusión que puede sostenerse es más limitada: varios antiguos túneles populares de La Habana documentados en 2026 presentan un fuerte deterioro, abandono o cierre visible.
¿QUIÉN DEBÍA MANTENERLOS?
Esta es una de las interrogantes más importantes de toda la serie. Una infraestructura subterránea necesita mantenimiento constante. Los sistemas de drenaje deben permanecer despejados, la electricidad y la ventilación deben funcionar, los accesos tienen que conservarse y las paredes necesitan inspecciones periódicas para detectar grietas o filtraciones.
Nada de eso puede garantizarse únicamente porque la estructura continúe existiendo físicamente.
Un túnel lleno de agua o con un acceso derrumbado puede seguir apareciendo en un viejo plano defensivo, pero difícilmente puede considerarse un refugio operativo.
Hasta ahora, CubaBajoLupa no ha encontrado un documento público actualizado que establezca quién tiene la responsabilidad administrativa sobre cada antiguo túnel popular ni con qué periodicidad deberían ser inspeccionados.
EL PROBLEMA DEL AGUA
El agua parece ser uno de los enemigos principales de estas instalaciones. Los testimonios de Regla y Centro Habana muestran estructuras afectadas por inundaciones o filtraciones. En una ciudad donde las redes hidráulicas y de alcantarillado presentan problemas recurrentes, una instalación subterránea abandonada puede convertirse fácilmente en un depósito permanente de humedad.
El agua acelera la corrosión del acero de refuerzo, deteriora el hormigón y favorece la proliferación de insectos y roedores.
Si además las bombas de achique o los sistemas de drenaje dejaron de operar, el deterioro puede avanzar durante años sin que sea visible desde la superficie.
La consecuencia es que una estructura aparentemente sólida desde su entrada puede estar en condiciones completamente diferentes algunos metros más adentro.
DEL REFUGIO AL BASURERO
El abandono también convirtió algunos accesos en espacios utilizados para fines completamente ajenos a la defensa.
La investigación de junio de 2026 describe túneles con basura acumulada, residuos, grafitis y señales de ocupación ocasional.
Este fenómeno no es exclusivo de Cuba; las infraestructuras abandonadas suelen ser reutilizadas informalmente. Pero en este caso existe una particularidad: fueron construidas con recursos públicos y presentadas durante años como una pieza esencial para proteger vidas.
El deterioro plantea entonces una cuestión que trasciende la historia militar.
¿Qué responsabilidad tiene el Estado sobre estructuras abandonadas que pueden representar peligro para las comunidades donde fueron construidas? No existe una respuesta pública clara.
RUMORES SOBRE USOS OCULTOS: QUÉ ESTÁ PROBADO Y QUÉ NO
Los túneles también han generado numerosas historias difíciles de verificar. 14ymedio recogió testimonios sobre antiguos rumores según los cuales algunas instalaciones habrían sido utilizadas para actividades distintas de la defensa, desde almacenamiento hasta supuestos cultivos destinados a obtener divisas. La propia publicación presenta esas historias como rumores transmitidos entre residentes, no como hechos comprobados.
También han circulado durante décadas relatos sobre túneles conectados entre edificios gubernamentales, refugios secretos para dirigentes o gigantescas redes continuas bajo La Habana.
Hasta ahora, no existe suficiente documentación pública para presentar esas historias como hechos.
Sí está confirmado que Cuba construyó obras protegidas para órganos de mando y estructuras militares. Eso aparece en fuentes oficiales.
Pero de ahí no se desprende automáticamente que todas las leyendas sobre conexiones secretas sean verdaderas.
UNA INVERSIÓN QUE TERMINÓ BAJO EL AGUA
El deterioro adquiere otra dimensión cuando se recuerda el enorme esfuerzo dedicado a estas obras. Las autoridades han reconocido la construcción de cientos de kilómetros de túneles y fortificaciones. Fuentes independientes atribuyen al proyecto habanero movilizaciones de decenas de miles de trabajadores y cantidades enormes de cemento, acero y combustible, aunque esas cifras específicas todavía no cuentan con documentación primaria suficiente para certificarlas individualmente.
Décadas después, algunas de aquellas instalaciones aparecen inundadas, clausuradas o cubiertas por vegetación. No se trata simplemente de ruinas de una época pasada. Representan recursos, trabajo y materiales que formaron parte de una política nacional durante años. Y precisamente por eso resulta relevante conocer qué ocurrió después con ellas.
QUÉ ESTÁ CONFIRMADO Y QUÉ SIGUE SIN SABERSE
CONFIRMADO: existen antiguos túneles populares y refugios defensivos en diferentes puntos de La Habana que en 2026 presentan deterioro grave, inundaciones, accesos cerrados o abandono visible. Entre los lugares documentados aparecen Regla, Alamar, el reparto Camilo Cienfuegos, Centro Habana y zonas cercanas a la Universidad de La Habana.
CONFIRMADO: el Estado cubano construyó estas instalaciones dentro de una estrategia defensiva nacional que también contemplaba obras protegidas para mando, tropas, armamento y reservas.
NO CONFIRMADO: que todo el sistema nacional esté abandonado. No existe información pública suficiente para establecer cuántas instalaciones continúan operativas ni qué obras militares permanecen activas.
TAMPOCO CONFIRMADO: muchas de las historias populares sobre redes secretas interconectadas, usos clandestinos específicos o enormes ciudades subterráneas bajo La Habana.
Lo visible permite comprobar el deterioro. Lo invisible continúa siendo, en buena medida, secreto.
LA SIGUIENTE PREGUNTA ESTÁ TODAVÍA MÁS PROFUNDA
Hasta ahora hemos investigado por qué fueron construidos los túneles, cuánto pudieron costar y qué ha ocurrido con parte de los antiguos refugios populares.
La próxima entrega entra en una categoría diferente. Porque el Gobierno cubano ha reconocido oficialmente que no todas las obras bajo tierra fueron destinadas a civiles. También existieron instalaciones diseñadas para proteger armamento, técnica militar, centros de mando y reservas estratégicas. Y algunas de esas obras no pertenecen únicamente a la historia.
PRÓXIMA ENTREGA
LO QUE CUBA GUARDA BAJO TIERRA: ARMAS, CENTROS DE MANDO Y RESERVAS EN LAS OBRAS MILITARES
Investigaremos qué ha reconocido oficialmente el Gobierno sobre las instalaciones militares subterráneas, qué sabemos del almacenamiento de armamento y equipos, qué ocurrió en Melones, Holguín, y dónde termina la evidencia documental y comienzan las especulaciones.
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