Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

LAS BIM DE CUBA: LAS BRIGADAS MOTORIZADAS SOVIÉTICAS QUE SE CONVIRTIERON EN LA TROPA “ÉLITE” DEL EJÉRCITO DE RAÚL CASTRO

Las Brigadas de Infantería Motorizada (BIM) ocuparon durante décadas un lugar importante dentro de la concepción terrestre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Su origen doctrinal está directamente relacionado con el modelo soviético de guerra mecanizada que llegó a la isla después de 1959 y, especialmente, con los regimientos de infantería motorizada enviados por Moscú durante la Crisis de los Misiles de 1962.

Sin embargo, existe una precisión histórica importante. Las unidades soviéticas desembarcadas en Cuba durante la Operación Anadyr eran formalmente regimientos de infantería motorizada, no brigadas cubanas BIM; posteriormente, las FAR adoptaron y desarrollaron estructuras propias de infantería y unidades motorizadas siguiendo ampliamente la doctrina militar soviética.

LOS REGIMIENTOS SOVIÉTICOS QUE LLEGARON CON LOS MISILES

En 1962, la Unión Soviética proyectó desplegar en Cuba una enorme agrupación militar de aproximadamente 50.000 efectivos. Entre sus componentes terrestres figuraban cuatro regimientos de infantería motorizada, concebidos como una fuerza capaz de proteger los emplazamientos de misiles nucleares y enfrentarse a un eventual desembarco estadounidense.

Cada uno de aquellos regimientos contaba con alrededor de 2.500 hombres, 31 tanques T-55, tres tanques anfibios PT-76, diez cañones autopropulsados SAU-100, carros blindados de reconocimiento, morteros de 120 milímetros, obuses, armas antitanque y aproximadamente 60 vehículos blindados para transporte de tropas. Tres de ellos estaban reforzados además con sistemas tácticos de cohetes Luna, capaces de utilizar cargas convencionales y, durante aquella crisis, también cabezas nucleares.

No eran simples soldados transportados en camiones. Representaban la doctrina soviética de armas combinadas, donde la infantería avanzaba protegida por blindados y coordinada con tanques, artillería, defensa antiaérea, ingenieros y comunicaciones.

ARTEMISA, MANAGUA, REMEDIOS Y HOLGUÍN

Los cuatro regimientos fueron distribuidos por puntos considerados estratégicos. Dos se ubicaron en el occidente de Cuba, en las zonas de Artemisa y Managua-Santiago de las Vegas, otro fue desplegado cerca de Remedios, en la región central, y el cuarto quedó próximo a Holguín, en el oriente del país.

Su misión principal consistía en proteger los regimientos de misiles estratégicos, las bases técnicas coheteriles, el almacén central de cargas nucleares y el Estado Mayor de la agrupación soviética. Si Estados Unidos intentaba desembarcar tropas por mar o aire, esas fuerzas debían combatir conjuntamente con las FAR para contener y destruir las cabezas de playa.

Una de aquellas unidades estuvo dirigida por el coronel soviético Dmitri Yázov, quien décadas más tarde llegaría a convertirse en ministro de Defensa de la Unión Soviética. Fotografías divulgadas por la prensa oficial cubana muestran a Raúl Castro junto a Yázov y otros oficiales del regimiento motorizado desplegado en Holguín durante la crisis.

DEL MODELO SOVIÉTICO AL EJÉRCITO DE RAÚL CASTRO

Después de la crisis nuclear, las FAR continuaron transformándose bajo una fuerte influencia soviética. Raúl Castro, que dirigió el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias durante casi cinco décadas, impulsó un ejército estructurado alrededor de tanques, infantería, artillería, unidades motorizadas, defensa antiaérea y sistemas de mando inspirados en los utilizados por Moscú y el Pacto de Varsovia.

La infantería motorizada aportaba algo esencial: movilidad. Frente a una eventual invasión, permitía trasladar rápidamente unidades hacia un sector amenazado, desplegar infantería con apoyo blindado y concentrar potencia de fuego sin depender exclusivamente de posiciones defensivas estáticas.

Fuentes basadas en testimonios de antiguos oficiales de las FAR describen posteriormente a los tres grandes ejércitos cubanos —Occidental, Central y Oriental— con divisiones de tanques e infantería, regimientos motorizados y unidades de cuadros destinadas a ser completadas mediante movilización. Esa estructura quedó integrada posteriormente dentro de la doctrina de la denominada Guerra de Todo el Pueblo.

¿ERAN REALMENTE “TROPAS DE ÉLITE”?

Aquí conviene separar el lenguaje popular de la clasificación militar. No hemos encontrado documentación pública de las FAR que establezca que todas las Brigadas de Infantería Motorizada fueran oficialmente consideradas “tropas de élite”, categoría que normalmente estaría más asociada con Tropas Especiales, unidades de designación directa u otras fuerzas con selección y entrenamiento específicos.

Sin embargo, determinadas formaciones motorizadas podían disponer de mejores niveles de preparación, vehículos blindados, artillería y capacidad de maniobra que una unidad convencional de infantería. Por esa razón, durante los años de mayor capacidad militar de Cuba, algunas podían ser percibidas como parte del núcleo profesional y de mayor poder ofensivo del Ejército, aunque “élite” debe entenderse aquí como una caracterización y no como una denominación oficial.

LA BRIGADA SOVIÉTICA QUE SOBREVIVIÓ A 1962

Tras la Crisis de los Misiles, Moscú retiró buena parte de sus efectivos y armamento estratégico, pero una presencia terrestre soviética permaneció en Cuba durante décadas. Con el tiempo esa fuerza fue conocida como la Brigada de Infantería Motorizada soviética en Cuba, convertida en uno de los últimos vestigios militares directos de octubre de 1962.

Su importancia terminó siendo principalmente política. El propio Raúl Castro reconoció posteriormente que Cuba y Rusia negociaron su retirada y afirmó que aquella brigada tenía para La Habana “más valor simbólico que militar”, describiéndola como un remanente de la Crisis de Octubre.

La unidad terminó siendo retirada a comienzos de los años 90, cuando la desaparición de la Unión Soviética provocó el derrumbe de buena parte del apoyo militar y económico que había sostenido a las FAR. Cuba perdió entonces no solamente un aliado estratégico, sino también el modelo logístico capaz de mantener durante años grandes formaciones mecanizadas equipadas con tecnología soviética.

LAS BIM Y LA CUBA MILITARIZADA DE LA GUERRA FRÍA

Las unidades motorizadas forman parte de una historia mucho mayor. Durante décadas, Cuba construyó un aparato militar que incluía divisiones blindadas, aviación de combate, defensa antiaérea, artillería, instalaciones subterráneas, Tropas Especiales, inteligencia radioelectrónica y una enorme infraestructura de movilización territorial.

En ese entramado, la infantería motorizada constituía el elemento capaz de trasladar hombres y potencia de fuego hacia el punto donde el mando considerara que podía producirse una penetración enemiga. No tenía el misterio de la BERE ni el secretismo de las instalaciones de inteligencia, pero sí representaba algo fundamental para Raúl Castro: un ejército capaz de moverse, concentrarse y responder rápidamente siguiendo la escuela militar soviética.

Hoy permanece mucha menos información pública sobre el tamaño y disponibilidad real de esas unidades. Las FAR continúan formando oficiales en la especialidad de Mando Táctico en Infantería Motorizada, lo que demuestra que la especialidad no ha desaparecido de la estructura militar cubana, aunque conocer el número actual de brigadas, sus efectivos y su disponibilidad operativa exigiría información que el MINFAR no publica regularmente.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.