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Cuba Bajo Lupa

JOSÉ MIGUEL MIYAR BARRUECOS: PASÓ DÉCADAS JUNTO A FIDEL CASTRO Y SE LLEVÓ A LA TUMBA LOS SECRETOS DE LA CÚPULA DE PODER EN CUBA

Durante décadas, José Miguel Miyar Barruecos, “Chomy”, estuvo mucho más cerca de Fidel Castro de lo que permitían imaginar sus discretas apariciones públicas. Médico, rector universitario, secretario del Consejo de Estado, ministro y ayudante personal del gobernante cubano, ocupó una posición privilegiada desde la cual pudo observar decisiones, reuniones y episodios que marcaron algunos de los años más controvertidos del castrismo.

Miyar murió en La Habana el 20 de enero de 2023, a los 90 años, sin dejar unas memorias públicas que permitieran conocer su versión de aquella historia. Precisamente ahí radica buena parte de la fascinación que rodeó sus últimos años: no está documentado qué secretos concretos conservaba, pero su trayectoria confirma que tuvo acceso directo al círculo más reservado de Fidel durante décadas.

DE MÉDICO A HOMBRE DE CONFIANZA DE FIDEL CASTRO

Nacido en 1932 en Siboney, Santiago de Cuba, Miyar se graduó de Medicina en 1959 después de haber participado en la lucha contra Fulgencio Batista. Ocupó responsabilidades en Salud Pública y posteriormente dirigió la Universidad de La Habana antes de convertirse en una pieza habitual del entorno de Fidel Castro.

Desde 1980 asumió como secretario del Consejo de Estado, cargo que mantuvo hasta 2009. La prensa internacional de la época lo identificaba además como ayudante personal de Castro, una condición que lo situaba en una posición excepcional para conocer agendas, mensajes, visitantes y decisiones que rara vez atravesaban canales institucionales ordinarios.

No era simplemente el funcionario que organizaba papeles. Cuando aparecía en una institución o acompañaba una gestión, su presencia podía interpretarse como una extensión directa del despacho de Fidel, una circunstancia que explica por qué su nombre estuvo vinculado durante décadas a asuntos muy diferentes entre sí.

SU ETAPA EN LA UNIVERSIDAD Y LAS DEPURACIONES

Uno de los capítulos más polémicos de su carrera corresponde a sus años como rector de la Universidad de La Habana, entre 1966 y 1972. Ese período coincidió con procesos de depuración política e ideológica que afectaron a estudiantes y profesores señalados por sus ideas, su religión, su orientación sexual o por ser considerados incompatibles con el modelo revolucionario.

Esto no significa que todas las expulsiones puedan atribuirse personalmente a Miyar, pero sí que dirigía la principal universidad cubana durante aquella etapa y disponía de una considerable autoridad sobre la vida académica. Fuentes críticas con el régimen lo sitúan como una de las figuras institucionales de un período en el que la educación superior quedó profundamente subordinada a criterios políticos e ideológicos.

Su cercanía con Fidel tampoco desaparecía cuando ejercía esos cargos. Testimonios posteriores de dirigentes e intelectuales de aquellos años muestran que Castro intervenía directamente en políticas universitarias y veía a Miyar como uno de los ejecutores de sus proyectos dentro de la institución.

CHOMY Y EL CASO OCHOA: UNA VENTANA AL CONTROL DE LA INFORMACIÓN

Uno de los testimonios más reveladores sobre su función detrás de las cámaras procede del periodista Pablo Socorro, quien trabajó en la cobertura oficial del juicio contra el general Arnaldo Ochoa en 1989.

Socorro relató que los textos preparados para la Agencia de Información Nacional eran enviados a Fidel Castro antes de su publicación. Según su testimonio, Chomy Miyar recogía las cuartillas periódicamente, se las llevaba al gobernante y regresaba con las modificaciones realizadas por Castro, lo que ofrece una imagen extraordinariamente clara del nivel de intervención directa existente sobre la información relacionada con aquel proceso.

El episodio no demuestra que Miyar decidiera el resultado del juicio ni que participara en la investigación contra Ochoa. Sí demuestra algo importante: estaba suficientemente cerca del centro de poder para actuar como enlace entre Fidel y quienes preparaban la versión pública de uno de los casos políticos y militares más delicados de la Revolución.

UN FUNCIONARIO PRESENTE EN ASUNTOS DE ALTA SENSIBILIDAD

Su nombre aparece también en episodios vinculados con la política exterior y con asuntos especialmente sensibles para el Gobierno cubano. Durante la visita de Jimmy Carter a Cuba en 2002, Miyar explicó personalmente al expresidente estadounidense aspectos de la transferencia de tecnología biotecnológica cubana a Irán, en medio de acusaciones de Washington sobre posibles usos militares.

En otros momentos actuó como representante de confianza en visitas y contactos internacionales. En 2004, por ejemplo, estuvo entre los funcionarios que recibieron a Diego Maradona en La Habana, una muestra de cómo su papel excedía ampliamente el trabajo administrativo convencional de un secretario.

Incluso existe documentación que lo vincula con gestiones patrimoniales realizadas en nombre del Gobierno. Un testimonio publicado por Diario de Cuba señala que Miyar intervino en la operación mediante la cual la finca Santa Bárbara, perteneciente a la familia de la escritora Dulce María Loynaz, terminó vinculada a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

¿QUÉ SECRETOS PODÍA CONOCER CHOMY?

Aquí resulta imprescindible distinguir los hechos de las especulaciones. No existe un archivo público de “secretos de Chomy”, ni documentos que permitan afirmar que conociera cada operación clandestina, cada decisión militar o cada aspecto de la vida privada de Fidel Castro.

Pero su posición permite sostener que estuvo expuesto a información excepcionalmente sensible. Fue ayudante personal de Fidel, secretario del Consejo de Estado durante casi tres décadas y enlace directo en asuntos que iban desde decisiones administrativas hasta comunicaciones políticas y episodios de enorme importancia nacional.

Tras su muerte, 14ymedio publicó declaraciones de una fuente familiar anónima que aseguró que Miyar conocía “demasiados secretos” y que había terminado aislado en sus últimos años. Esa misma fuente hizo acusaciones sobre supuestas fortunas familiares, negocios en el exterior y gestiones privadas realizadas para Castro, pero esas afirmaciones no han sido demostradas independientemente y no deben presentarse como hechos establecidos.

La parte verificable es, en realidad, suficientemente significativa: un hombre que pasó décadas al lado de un gobernante que concentraba un enorme poder necesariamente estuvo presente en conversaciones y decisiones que nunca llegaron a los periódicos ni a los archivos abiertos al público.

DEL CENTRO DEL PODER A UNA SALIDA DISCRETA

Después de la enfermedad de Fidel Castro y del ascenso de Raúl Castro, la posición de Miyar comenzó a cambiar. Fue ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente entre 2009 y 2012, pero en 2013 quedó fuera del Comité Central del Partido Comunista junto con otras figuras veteranas del sistema.

El Gobierno presentó aquellas salidas como una renovación normal de estructuras. Sin embargo, para un funcionario que había estado durante décadas tan cerca de Fidel, su retirada marcó el final de una época en la que varios hombres con enorme influencia operaban lejos de la exposición pública.

Miyar sobrevivió a Fidel algo más de seis años. Murió sin romper públicamente con el régimen, sin publicar memorias y sin ofrecer una narración detallada de lo que había visto desde aquella posición privilegiada.

Ese silencio terminó convirtiéndose en parte de su legado. Chomy Miyar no fue uno de los rostros más famosos del castrismo, pero probablemente fue uno de los hombres que más vio, más escuchó y menos contó.

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