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Cuba Bajo Lupa

JAIMANITAS SE TIRÓ PA’ LA CALLE: MÁS DE 24 HORAS SIN LUZ Y EL BARRIO GRITÓ “LIBERTAD”

La paciencia se acabó en Jaimanitas. Después de horas interminables de apagón, vecinos del municipio Playa, en La Habana, salieron a la calle a protestar contra una crisis eléctrica que ya tiene al pueblo cubano viviendo al límite.

La movilización ocurrió el domingo y fue documentada por la periodista independiente Yunia Figueredo, quien compartió imágenes en su perfil de Facebook donde se ven decenas de personas reunidas en la 5ta Avenida, frente a la biblioteca del barrio, primero al atardecer y luego entrada la noche.

No fue una queja bajita ni un murmullo de esquina. Fue el cansancio convertido en calle. ⚡🔥

Se calentó Jaimanitas. ¡Nos pusieron la corriente! Calle cubanos! Libertad”, escribió Figueredo al difundir las fotos de la concentración.

Horas antes, la propia periodista había denunciado que llevaba 23 horas sin electricidad. Su mensaje fue directo, sin maquillaje y con la rabia de quien ya no aguanta más: “Abajo la dictadura coño. Esto no hay quien lo aguante”.

Y cuando vio a sus vecinos salir, celebró la reacción del barrio con otra frase cargada de orgullo: “Qué orgullo siento hoy de mi Jaimanitas. ¡Sembramos la semilla y he ahí el resultado! ¡Al fin despertaron!”.

Lo ocurrido en Jaimanitas no es un hecho aislado. Es parte de una Cuba que se está apagando por fuera, pero prendiendo por dentro. Mientras el régimen pide paciencia, el pueblo acumula noches sin dormir, comida echada a perder, niños sudando, ancianos sofocados y familias enteras viviendo pendientes de cuándo llega —si llega— la corriente. 🕯️

La protesta llega en medio de un escenario crítico: la Unión Eléctrica proyectó para el pico nocturno del domingo un déficit de 2,230 MW, con 11 unidades termoeléctricas fuera de servicio, seis por avería y cinco en mantenimiento.

En La Habana, los apagones ya han superado las 20 e incluso 33 horas diarias en distintos circuitos. Y al inicio de julio, el 72% del territorio cubano estaba afectado por los cortes eléctricos.

Eso no es una molestia temporal. Eso es un país funcionando en modo supervivencia.

Jaimanitas, además, no es nuevo en esta ruta de resistencia. El municipio Playa se ha convertido desde marzo de 2026 en uno de los focos más activos de protesta en la capital, con reportes recurrentes en Jaimanitas, Miramar, Buenavista, Querejeta y Santa Fe.

La propia Yunia Figueredo fue detenida en marzo tras participar en un cacerolazo contra los apagones en el barrio. Fue liberada horas después porque sus hijas menores habían quedado solas. Ese detalle lo dice todo: el régimen castiga la protesta, pero no resuelve la causa que la provoca.

Las movilizaciones de julio se suman a una ola de inconformidad que sigue creciendo. En junio se registraron 107 protestas callejeras en toda Cuba, casi el doble del máximo anterior de 54 en marzo, con La Habana concentrando 82.

Y las consignas han cambiado. Ya no es solo “¡Queremos corriente!”. Ahora también se escucha “¡Libertad!” y “¡Abajo la dictadura!”.

Ese salto importa. Porque cuando un apagón termina en grito político, el problema ya no es solo eléctrico: es un país cansado de vivir apagado por un sistema que no da respuestas.

El domingo también se reportaron cacerolazos en Santa Fe, según Martí Noticias, confirmando que la protesta se extendió por varios puntos del municipio Playa.

Todo esto ocurre a pocos días del quinto aniversario del 11 de julio de 2021, aquellas históricas manifestaciones populares que marcaron un antes y un después en la conciencia ciudadana cubana.

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