EE.UU. DESMIENTE AL RÉGIMEN CUBANO Y ASEGURA QUE EL «DIÁLOGO» SIGUE ABIERTO, AUNQUE NO OFRECE DETALLES DE CON QUIÉN
Estados Unidos aseguró este jueves que el diálogo entre Estados Unidos y Cuba continúa abierto, pese a que La Habana había descrito recientemente esos contactos como prácticamente paralizados. La afirmación introduce una nueva contradicción pública entre ambos gobiernos y deja sin respuesta una cuestión clave: qué se está negociando realmente y hasta dónde podrían avanzar esas conversaciones.
Un portavoz del Departamento de Estado declaró a Martí Noticias que “las conversaciones continúan”, aunque Washington no precisó quiénes participan, cuándo ocurrió el contacto más reciente ni si se trata de una negociación formal, intercambios diplomáticos discretos o comunicaciones puntuales entre funcionarios.
La respuesta estadounidense llegó después de que Lianys Torres Rivera, principal representante diplomática cubana en Washington, dijera a Bloomberg que el diálogo estaba “completamente estancado” y que ambas partes ni siquiera habían logrado establecer una agenda básica, según recoge Martí Noticias.
WASHINGTON Y LA HABANA OFRECEN VERSIONES OPUESTAS DEL DIÁLOGO
El Departamento de Estado rechazó la interpretación cubana y acusó al Gobierno de la isla de presentar una versión propagandística sobre el estado de los contactos.
Más allá del choque verbal, lo relevante es que Washington reconoce públicamente que existe algún nivel de comunicación con La Habana, pero no ha revelado todavía su alcance. Por tanto, no puede afirmarse que exista una negociación formal ni que haya acuerdos en marcha.
La falta de detalles abre interrogantes sobre cuáles son los asuntos concretos discutidos y si los contactos están relacionados principalmente con energía, asistencia humanitaria, economía u otros temas de la relación bilateral.
ESTADOS UNIDOS VINCULA COMBUSTIBLE CON APERTURA DEL SECTOR ENERGÉTICO
Uno de los elementos más importantes revelados por el Departamento de Estado es la existencia de propuestas estadounidenses relacionadas con la crisis energética cubana.
Según el portavoz citado por Martí Noticias, la Administración de Donald Trump ha ofrecido opciones para proporcionar asistencia humanitaria y facilitar combustible si el Gobierno cubano abre la industria energética a una mayor participación privada. El funcionario utilizó específicamente el término “privatiza la industria energética”.
Ese planteamiento adquiere especial relevancia porque Cuba atraviesa una severa escasez de combustible y prolongados apagones, mientras Washington ha venido favoreciendo determinadas operaciones destinadas al sector privado de la isla.
Reuters informó en agosto que una excepción de la política estadounidense estaba permitiendo exportaciones de combustible destinadas a negocios privados cubanos. La agencia señaló que el Gobierno cubano había autorizado también importaciones de combustible por actores privados, aunque la infraestructura principal continúa bajo control estatal.
Datos publicados recientemente por Martí Noticias indican, además, que más de 200 empresas cubanas han participado en operaciones de importación de combustible procedente de Estados Unidos y que esas operaciones alcanzaron unos 95,7 millones de dólares entre enero y junio de 2026, según cifras recopiladas por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba.
Esto significa que la discusión no ocurre en un vacío: ya existe una entrada limitada de combustible vinculada al sector privado, mientras Washington presiona para ampliar ese modelo.
LA CRISIS ENERGÉTICA, EN EL CENTRO DE LA DISPUTA
Estados Unidos y Cuba mantienen interpretaciones radicalmente distintas sobre las causas de la crisis.
La Habana responsabiliza a las sanciones estadounidenses y a las restricciones sobre los suministros de combustible. Washington, por el contrario, atribuye buena parte del deterioro a décadas de mala gestión, falta de inversión y prioridades económicas del Estado cubano.
La disputa se desarrolla en momentos en que Washington continúa aumentando la presión sobre sectores estratégicos de la economía cubana. Este mismo 3 de septiembre, Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra cinco empresas cubanas, incluidas entidades vinculadas a la energía y la minería, además de Fidel Ernesto Castro, nieto de Raúl Castro.
Por tanto, las conversaciones descritas por el Departamento de Estado están ocurriendo simultáneamente con una política de mayor presión económica, no con un proceso evidente de normalización bilateral.
AYUDA HUMANITARIA FUERA DEL CONTROL DIRECTO DEL ESTADO
Washington también continúa desarrollando un programa de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria a Cuba, cuya distribución busca realizar mediante organizaciones religiosas e independientes.
La Embajada estadounidense ha informado que esa asistencia está siendo canalizada mediante organizaciones como Catholic Relief Services y Cáritas Cuba, con entregas de alimentos, productos de higiene y otros recursos dirigidos a sectores vulnerables.
La fórmula es políticamente significativa porque Estados Unidos intenta auxiliar directamente a la población sin entregar los recursos para su administración al Gobierno cubano.
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