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Cuba Bajo Lupa

ACTRIZ CUBANA TAHIMÍ ALVARIÑO REVELA TODA LA VERDAD DE POR QUÉ HA DECIDIDO NO TENER MÁS PAREJAS SENTIMENTALES

La actriz cubana Tahimí Alvariño habló con inusual franqueza sobre su vida sentimental y dejó claro que, aunque no se considera cerrada al amor, actualmente se encuentra en una etapa en la que prioriza su tranquilidad, su crecimiento personal y el tiempo consigo misma por encima de la necesidad de tener una pareja.

Durante una conversación con el canal La Familia Cubana, Alvariño aseguró que el capítulo de enamorarse no está completamente clausurado, pero reconoció que después de determinadas experiencias tiene mucho más claro qué está dispuesta a aceptar y, sobre todo, qué no quiere volver a incorporar a su vida.

TAHIMÍ ALVARIÑO NO CIERRA LA PUERTA AL AMOR

“Yo no estoy cerrada a nada. Yo nunca me cierro a nada”, afirmó la actriz cuando le preguntaron directamente sobre la posibilidad de volver a enamorarse.

La frase, sin embargo, vino acompañada de una precisión importante: “Hay tantas cosas que yo no quiero más en mi vida”.

Alvariño explicó que atraviesa una etapa marcada por una visión espiritual de las relaciones humanas. Habló de energías, vibraciones y de la necesidad de conocerse profundamente antes de intentar construir nuevamente una relación sentimental.

Para ella, la soledad dejó de tener necesariamente una connotación negativa y se convirtió en una oportunidad para sanar, reconocerse y fortalecer la autoestima.

“ME ENCANTA ESTAR CONMIGO”

Uno de los momentos más personales de sus declaraciones llegó cuando describió cómo se siente en esta etapa. “Estoy en un momento en mi vida maravilloso. Me encanta estar conmigo”, aseguró.

La actriz afirmó que conceptos como “paz” y “tranquilidad”, que en otra época podían parecerle frases hechas, ahora tienen un significado mucho más profundo.

“Yo vivo en una paz y una tranquilidad desde mi alma maravillosa”, expresó.

Esa manera de entender su presente está estrechamente relacionada con prácticas como la meditación y el yoga, disciplinas que, según explicó, han terminado incorporándose de manera natural a su vida.

Alvariño no presenta esa búsqueda espiritual como una forma de escapar de los problemas. Reconoce que continúa viviendo una realidad “adversa, complicada y dolorosa”, pero asegura que procura encontrar una lectura positiva incluso cuando atraviesa momentos difíciles.

“TODO EN LA VIDA ES UN APRENDIZAJE”

La intérprete también habló sobre la forma en que procesa las experiencias dolorosas. Según su visión, las dificultades forman parte del crecimiento personal y espiritual y no tiene demasiado sentido quedarse atrapado permanentemente en la pregunta de qué habría ocurrido si se hubiera tomado una decisión distinta.

“Todo en la vida es un aprendizaje”, resumió.

Para Alvariño, la clave está en preguntarse qué hacer con aquello que ocurre, incluso cuando no puede modificarse el pasado.

La reflexión muestra una faceta más íntima de una actriz que durante más de cuatro décadas ha estado asociada a personajes de fuerte personalidad en televisión, cine y teatro. Su trayectoria incluye producciones como Lista de espera, El cuerno de la abundancia, Al compás del son y trabajos posteriores tanto en Cuba como en Colombia.

¿SU CARÁCTER INTIMIDA A LOS HOMBRES?

Durante la conversación surgió también una pregunta inevitable: si su personalidad fuerte y su presencia pueden intimidar a quienes intentan acercarse sentimentalmente.

La actriz admitió haber escuchado comentarios en ese sentido, aunque respondió con humor y dejó entrever que no considera necesario rebajar su personalidad para facilitar una relación.

Detrás de las bromas aparece una idea coherente con todo su relato: Tahimí Alvariño no parece buscar una pareja simplemente para evitar estar sola.

Después de años de carrera, relaciones, maternidad y cambios de país, su posición actual es mucho más selectiva.

Alvariño mantuvo durante años una relación con el actor cubano Bárbaro Marín y vivió cerca de una década en Colombia, país al que continúa profundamente vinculada y al que regresó recientemente, describiendo Bogotá como una especie de segunda casa.

La puerta del amor, por tanto, no parece cerrada. Pero quien quiera atravesarla tendría que competir con algo que Tahimí Alvariño asegura haber aprendido a valorar enormemente: la paz que encontró estando consigo misma.

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