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Cuba Bajo Lupa

DOS CAMPESINOS DENUNCIAN HABER SOBREVIVIDO A UN ATAQUE DE OCHO HOMBRES ARMADOS EN UNA FINCA DE BAYAMO

Dos campesinos aseguran haber sobrevivido a un violento ataque ocurrido durante la madrugada en una finca situada en las afueras de Bayamo, provincia de Granma, donde un grupo de aproximadamente ocho hombres enmascarados habría utilizado piedras, machetes y, según el testimonio, al menos un arma de fuego.

La denuncia fue recibida por NiO Reportando Un Crimen y se publica como un relato ciudadano todavía no verificado de manera independiente. Uno de los sobrevivientes fue identificado como Ariel Roberto Jorgen Medel, vecino del reparto Latinoamericano.

CÓMO COMENZÓ EL ATAQUE EN LA FINCA REYES

De acuerdo con el testimonio, los hechos ocurrieron en la Finca Reyes, ubicada en la carretera de la Región Militar, en una zona conocida como Tirapalos.

Los dos trabajadores se encontraban dentro de la vivienda cuando escucharon ruidos en el exterior. Al salir, observaron a dos jóvenes con el rostro cubierto que preguntaban por el propietario y afirmaban buscar a una persona que supuestamente había atropellado a una niña.

Uno de los campesinos respondió que era el dueño de la finca y que no había salido del lugar. La presencia de hombres enmascarados a esa hora les hizo sospechar que se trataba de una trampa.

Según Ariel, otro individuo apareció repentinamente e intentó arrebatarle el teléfono. Los campesinos corrieron hacia la vivienda, pero los atacantes comenzaron a lanzar piedras contra ellos y contra la casa. Durante la agresión, uno de los hombres sufrió una lesión grave en una mano y perdió un dedo.

AMENAZAS DE MUERTE Y ATAQUE CON MACHETES

Los denunciantes afirman que los agresores amenazaron con incendiar la vivienda y matarlos si no salían sin camisa, con las manos en alto y dejando los teléfonos dentro.

Temiendo quedar atrapados entre las llamas, los campesinos obedecieron. En el exterior, según su versión, los esperaba un grupo de aproximadamente ocho hombres, varios con machetes y uno con un arma de fuego.

Ambos fueron rodeados y golpeados. Durante el ataque, uno de los presuntos asaltantes habría ordenado repetidamente a otro que degollara a uno de los propietarios.

En medio del forcejeo, las víctimas lograron quitarle el machete a uno de los agresores y utilizarlo para defenderse. Aseguran que hirieron a varios integrantes del grupo antes de escapar hacia la manigua, pese a haber recibido múltiples golpes y machetazos.

Los gritos de auxilio fueron escuchados desde otra finca. Vecinos alertaron a un sobrino de uno de los heridos, quien acudió acompañado de otros campesinos. La llegada de esas personas habría provocado la huida de los atacantes.

UNO DE LOS HERIDOS HABRÍA LLEGADO AL HOSPITAL AL BORDE DE LA MUERTE

Cuando los familiares llegaron, uno de los campesinos estaba gravemente herido y había perdido una gran cantidad de sangre.

Según la denuncia, fue trasladado de urgencia al hospital, donde habría necesitado varias transfusiones para estabilizarse. Los afectados afirman que recibió hasta ocho transfusiones y que continúa ingresado debido a la gravedad de las lesiones.

Ariel también resultó herido y sufrió la pérdida de un dedo, además de otros golpes y heridas atribuidas a piedras y armas blancas.

CUESTIONAMIENTOS SOBRE LA INVESTIGACIÓN

Los campesinos relatan que una patrulla policial llegó alrededor de las 2:00 de la madrugada. Posteriormente se presentaron peritos y otros funcionarios para inspeccionar la escena.

Durante ese trabajo habría sido encontrada una bayoneta. No obstante, no se ha podido verificar su origen ni determinar si pertenecía a alguno de los atacantes.

Los denunciantes cuestionan el manejo de posibles evidencias. Afirman que había sangre de las víctimas y, presuntamente, de varios agresores, pero sostienen que no observaron la recogida de muestras ni otras diligencias dirigidas a identificar a los responsables.

También aseguran que, varios días después, ningún investigador había acudido al hospital para entrevistar al sobreviviente que permanecía ingresado. Esa afirmación no ha sido confirmada por las autoridades.

NO SABEN SI FUE UN ROBO O UN ATAQUE CON OTRA FINALIDAD

Los campesinos aseguran que en la finca no había grandes sumas de dinero ni bienes de elevado valor. Mencionaron una motocicleta, sacos de arroz, un refrigerador y pertenencias vinculadas al trabajo agrícola.

La presencia de un grupo numeroso y fuertemente armado, junto con las amenazas de degollarlos, les hace sospechar que el objetivo pudo ir más allá de un robo. Sin embargo, esa interpretación pertenece a las víctimas y no ha sido respaldada por una conclusión oficial.

El caso expone la vulnerabilidad de quienes viven y trabajan en zonas rurales aisladas. Dos hombres afirman haber escapado de una agresión potencialmente mortal, pero continúan sin saber quiénes los atacaron, qué buscaban ni si podrían regresar. Mientras esas preguntas sigan sin respuesta, sobrevivir al ataque no significa haber recuperado la seguridad.

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