Una fotografía difundida en redes sociales vuelve a mostrar hasta dónde ha llegado la crisis del sistema de salud cubano: un tobillo presuntamente lesionado, inmovilizado con pedazos de cartón, vendas y tiras de tela.
La denuncia fue publicada por una usuaria identificada como Miraida Moreno, quien aseguró que la imagen corresponde a la atención recibida por una persona con un supuesto esguince de tobillo en Camagüey.
💬 “Esto duele, señores. Así tratan de corregir un esguince de tobillo en Camagüey”, escribió al compartir la fotografía.

En la imagen se observa la extremidad rodeada por fragmentos de una caja de cartón, aparentemente utilizados como soporte rígido ante la falta de una férula o de otros materiales ortopédicos.
El caso ha provocado indignación y numerosas preguntas en redes sociales.
¿Cómo puede un sistema que durante décadas presumió de potencia médica terminar utilizando cartón para atender una lesión común?
⚠️ Es importante señalar que no se ha podido verificar de manera independiente en qué centro sanitario ocurrió el hecho, cuál fue el diagnóstico exacto ni si la inmovilización era una medida provisional mientras se realizaban otros estudios.
El cartón puede utilizarse como recurso temporal durante una emergencia o un traslado, pero no sustituye una férula médica adecuada ni una evaluación especializada.
Un supuesto esguince también puede ocultar una fractura, por lo que normalmente requiere examen clínico y, cuando sea necesario, una radiografía.
🩻 Una inmovilización deficiente o una lesión mal diagnosticada podría empeorar el daño, aumentar el dolor y provocar complicaciones posteriores.
Más allá de este caso concreto, la fotografía se suma a las frecuentes denuncias ciudadanas sobre la falta de yeso, vendas, medicamentos, equipos y otros insumos básicos en hospitales y policlínicos de la Isla.
La improvisación del personal sanitario muchas veces no nace de la falta de preparación, sino de trabajar con las manos prácticamente vacías.
👩⚕️ Médicos y enfermeros intentan resolver con lo que aparece, mientras el paciente termina pagando las consecuencias de un sistema deteriorado.
Pero normalizar estas soluciones no puede convertirse en la respuesta.

