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Cuba Bajo Lupa

ASÍ LUCE PLAYA BACURANAO EN 2026: TRANSPORTE CARO, COMIDA AL CARBÓN Y BASURA JUNTO AL MAR

Visitar Playa Bacuranao en 2026 continúa siendo una opción para quienes buscan escapar por unas horas del calor y la rutina de La Habana, pero llegar hasta allí puede convertirse en una travesía marcada por el transporte fragmentado, los cobros elevados y varias soluciones improvisadas.

En un video publicado por el canal de YouTube Jessi River, la creadora recorrió por primera vez el balneario para mostrar el camino, los servicios disponibles, los precios encontrados y el estado de algunas zonas de la playa.

LLEGAR A PLAYA BACURANAO PUEDE COSTAR CARO

Durante el trayecto, Jessi River tuvo que combinar varios medios de transporte. Según explicó, algunos conductores de triciclos pretendían cobrarle 1,500 pesos por llevarla directamente, una cifra que decidió evitar buscando opciones más económicas.

Parte del recorrido lo realizó en un carretón de caballos por 100 pesos. También señaló que otro de los tramos le había costado alrededor de 300 pesos antes de acercarse al punto de entrada.

La experiencia muestra una dificultad que va mucho más allá de una visita a la playa. En Cuba, un lugar relativamente cercano puede resultar complicado de alcanzar cuando no existe una ruta directa, estable y asequible.

El paseo termina dependiendo de negociaciones, esperas, caminatas y de la posibilidad de encontrar un transporte que no consuma una parte considerable del presupuesto familiar.

COMIDA, ALQUILERES Y NEGOCIOS QUE RESUELVEN COMO PUEDEN

Una vez en Bacuranao, la creadora encontró tumbonas y sombrillas disponibles para alquilar, aunque el video no permitió establecer con claridad el precio de todos esos servicios.

También mostró vendedores de rosquitas de vainilla, coco y anís. Algunas unidades se ofrecían a 50 pesos, mientras determinadas presentaciones costaban 100.

Los kioscos contaban con panes rellenos, arroz amarillo, pollo frito, ensalada, viandas fritas y mariquitas, entre otras ofertas.

Uno de los detalles que mejor retrata las condiciones actuales fue la preparación de alimentos al carbón. Un cocinero explicó brevemente que trabajaba de esa forma, una solución que permite mantener la venta aun cuando la electricidad no está disponible o no resulta confiable.

Más que una curiosidad gastronómica, la escena refleja cómo numerosos trabajadores y pequeños negocios han tenido que adaptar sus rutinas para seguir funcionando dentro de una crisis que afecta incluso las tareas más básicas.

LATAS Y DESECHOS EN ALGUNAS ZONAS

El recorrido también mostró problemas de limpieza.

Jessi River señaló la presencia de suciedad y latas de cerveza abandonadas cerca de determinadas áreas. Según comentó, algunos visitantes no cuidan el ecosistema y dejan los residuos sobre el terreno.

La observación no permite afirmar que toda Playa Bacuranao se encuentre cubierta de basura. Sin embargo, sí muestra que existen puntos donde la falta de responsabilidad ciudadana y de mantenimiento afecta la imagen del balneario.

El problema no es únicamente visual. Los desperdicios abandonados pueden deteriorar el entorno natural y convertir un espacio recreativo en otra zona castigada por el descuido.

PASEOS A CABALLO POR 300 PESOS

Entre las actividades disponibles, el video mostró paseos a caballo por 300 pesos la vuelta.

Para la creadora, la experiencia tuvo un significado personal. Contó que no montaba desde su adolescencia, cuando sufrió una fractura en un brazo durante un paseo a caballo en Pinar del Río.

Al terminar la jornada, dijo haber disfrutado la visita, aunque reconoció estar muy cansada. También explicó que la falta de conexión dificultó recibir algunos videos grabados por otra persona durante el recorrido.

Playa Bacuranao conserva atractivos suficientes para ofrecer un día de descanso: mar, río, comida, alquileres y actividades recreativas. Pero la visita también deja ver los costos y carencias que acompañan hoy casi cualquier salida en Cuba.

La crisis no desaparece al llegar a la costa. Está en el triciclo que cobra 1,500 pesos, en el fogón de carbón que sustituye la electricidad y en la lata tirada junto al agua. Incluso frente al mar, la realidad cubana encuentra la manera de sentarse sobre la arena.

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