ARMANDO TOMEY RECLAMA A TRUMP POR CUBA: “APRETASTE Y EL PUEBLO ES EL QUE ESTÁ SUFRIENDO”
El actor cubano Armando Tomey publicó este jueves un mensaje dirigido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que cuestionó el impacto de la presión estadounidense sobre Cuba y pidió medidas que ayuden a aliviar la situación de la población de la Isla. La publicación fue difundida en redes sociales y ha generado opiniones divididas entre cubanos dentro y fuera del país.
Tomey habló directamente de dos asuntos: el aumento del precio de la gasolina y la crisis cubana. Su mensaje no defendió al Gobierno de La Habana; por el contrario, planteó que la presión aplicada desde Washington estaría golpeando sobre todo a la población mientras las estructuras del poder permanecen sin cambios.
ARMANDO TOMEY PIDE A TRUMP “HACER ALGO”
El actor abrió su mensaje con una frase coloquial dirigida al mandatario estadounidense: “Qué bolá contigo, Donald Trump. Mira, la gasolina sigue subiendo y Cuba sigue esperando”. Luego sostuvo que la situación del país ha llegado a un punto límite para muchas familias.
“Oye, prometiste mucho, pero nada. Ese pueblo no puede más. Haz algo, mijo”, afirmó Tomey, según la publicación original recogida por medios cubanos este 17 de septiembre.
Su argumento central fue que una política de mayor presión contra La Habana puede terminar trasladando una parte considerable del costo a los ciudadanos comunes. “Apretaste y el pueblo es el que está sufriendo, pero el gobierno sigue gozando”, declaró.
Esa frase resume la posición expresada por el actor, pero constituye una valoración política personal y no una conclusión demostrada sobre el efecto específico de cada sanción o medida estadounidense.
NO ES LA PRIMERA VEZ QUE TOMEY CUESTIONA ESA ESTRATEGIA
El pronunciamiento no aparece de manera aislada.
El 1 de agosto, Tomey había pedido a los cubanos dejar de esperar una decisión de Trump y había llamado a asumir una postura de resistencia frente a la situación del país. CubaNet recogió entonces su afirmación de que “no se puede seguir esperando por Donald Trump que se decida”.
Semanas después defendió públicamente su derecho a criticar tanto al Gobierno cubano como a cualquier gobernante estadounidense, argumentando que poder hacerlo sin represalias forma parte de las libertades que valora viviendo fuera de Cuba.
Ese antecedente ayuda a entender que su mensaje actual no implica respaldo a La Habana, sino una crítica a la eficacia y al costo humano que, según él, tendría la estrategia de presión.
EL DEBATE SOBRE LAS SANCIONES SIGUE DIVIDIENDO A LOS CUBANOS
La discusión sobre el impacto de las sanciones estadounidenses continúa siendo uno de los asuntos más polarizados dentro del debate cubano.
El Gobierno de La Habana sostiene que las restricciones estadounidenses agravan los apagones, la escasez y las dificultades para importar combustible y otros recursos. Estados Unidos, por su parte, mantiene que sus medidas buscan presionar al Gobierno cubano y a las estructuras estatales y militares responsables de la represión y de la conducción económica del país.
Al mismo tiempo, existen excepciones y canales comerciales que permiten operaciones privadas. Datos recientes muestran, por ejemplo, un fuerte crecimiento durante 2026 de las importaciones de combustibles estadounidenses realizadas por empresas privadas cubanas, lo que demuestra que la relación económica no funciona como un cierre absoluto de todas las transacciones.
Ese contexto hace que el planteamiento de Tomey se inserte en una discusión más compleja que una simple división entre “sanciones sí” o “sanciones no”.
“YO TE PAGO LA GASOLINA, PERO RESUELVE EL PROBLEMA DE CUBA”
En la parte final de su mensaje, Tomey llevó su crítica a una fórmula deliberadamente provocadora: “Yo te pago la gasolina más cara, pero resuelve el problema de Cuba”.
La frase conecta dos preocupaciones distintas: el costo del combustible en Estados Unidos y la frustración de sectores del exilio que esperan cambios más rápidos respecto a Cuba.
Su intervención ha generado tanto respaldo como cuestionamientos. Algunos usuarios consideran que la responsabilidad fundamental de la crisis corresponde al Gobierno cubano y que dirigir el reclamo a Washington desplaza el foco del problema. Otros respaldaron su preocupación por el costo que determinadas políticas pueden tener sobre la población.
El mensaje de Tomey no resuelve esa disputa, pero sí vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que divide al exilio y a quienes viven dentro de la Isla: cómo ejercer presión sobre el Gobierno cubano sin aumentar al mismo tiempo las dificultades que enfrenta la población.
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