JOVEN CUBANA MUESTRA CÓMO LA JUBILACIÓN DE SU ABUELO DE 3.700 PESOS YA NO ALCANZA NI PARA COMPRAR UN LITRO DE ACEITE
Una publicación de la joven cubana Lauren Lotti ha vuelto a poner rostro al deterioro del poder adquisitivo de los jubilados en Cuba. La joven mostró el caso de su abuelo, quien cobra una jubilación de 3.700 pesos cubanos y, según explicó, hace apenas cuatro meses todavía podía comprar con ese dinero varios productos básicos. Ahora, asegura que esa misma cantidad apenas alcanza para un litro de aceite y poco más.
El testimonio coincide con un contexto económico cada vez más adverso. La inflación oficial interanual llegó al 20,70 % en julio de 2026, mientras los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 26,36 % en comparación con igual período del año anterior. El aceite comestible estuvo entre los productos con mayores aumentos mensuales, con una subida cercana al 20 % solo en julio.
UNA JUBILACIÓN DE 3.700 PESOS FRENTE A PRECIOS QUE NO PARAN DE SUBIR
Lauren Lotti relató que su abuelo recibió nuevamente una pensión mensual de 3.700 CUP, pero que el valor real de ese dinero se había reducido notablemente en apenas unos meses. En una publicación anterior, según explicó, había mostrado que esa cantidad todavía permitía adquirir arroz, azúcar, carbón y papas.
Ahora, sostiene que el mismo ingreso prácticamente se consume con un solo producto: un litro de aceite vendido a 3.500 pesos. La joven mostró además refrescos a 100 pesos cada uno, como ejemplo de cuánto se ha reducido la capacidad de compra de la pensión.
La cifra del aceite no resulta ajena a otros reportes recientes. EFE documentó este 1 de septiembre que en La Habana una botella de aceite puede alcanzar hasta 5.000 pesos en algunos comercios privados, mientras 14ymedio reportó precios de alrededor de 4.500 pesos en puntos de venta informales de la capital.
EL PROBLEMA NO ES SOLO LA INFLACIÓN, SINO LA VELOCIDAD
Uno de los puntos más importantes del relato es la velocidad con la que cambian los precios. Lauren describe una realidad en la que el dinero pierde poder adquisitivo de una semana a otra, algo que coincide con los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información.
En julio, el Índice de Precios al Consumidor aumentó un 2,56 % respecto a junio, mientras el incremento acumulado desde enero llegó al 15,12 %. La categoría de alimentos fue además la principal responsable del aumento mensual, con un peso del 63,18 % en la variación total del índice.
Esto significa que los hogares que destinan la mayor parte de sus ingresos a comida —como ocurre frecuentemente entre pensionados y familias de bajos ingresos— son también los que sienten con mayor fuerza el aumento de precios.
“AL MENOS MI ABUELITO TIENE SU FAMILIA”
La parte más fuerte del mensaje de Lauren no está en las cifras, sino en la comparación con quienes viven solos. La joven señaló que su abuelo cuenta con familiares que pueden ayudarlo, pero pidió pensar en los miles de ancianos cubanos que no tienen hijos o familiares en el exterior, no reciben remesas y dependen casi exclusivamente de su pensión.
Ese planteamiento resulta especialmente relevante porque la pérdida de poder adquisitivo afecta con mayor dureza a quienes no tienen ingresos complementarios. Para un jubilado que vive únicamente de una pensión cercana a los 3.700 o 4.000 pesos, comprar aceite, carne o medicamentos puede consumir buena parte del ingreso mensual.
EFE recogió recientemente el testimonio de otro jubilado habanero que cobra 4.000 pesos y afirmó que esa cantidad no le alcanza ni para comprar una botella de aceite en determinadas tiendas privadas.
EL GOBIERNO HA ANUNCIADO CAMBIOS, PERO EL PROBLEMA SIGUE SIENDO EL PODER DE COMPRA
Durante 2026, el Gobierno cubano anunció varias modificaciones en materia salarial y de seguridad social como parte de su paquete de transformaciones económicas. Entre ellas se encuentra el aumento del salario mínimo a 3.210 pesos mensuales, vigente desde julio y reflejado en los pagos de agosto.
También se anunciaron cambios en el sistema de pensiones para permitir mayores aportes de trabajadores privados y reconocer determinados períodos dedicados al cuidado de familiares. Sin embargo, esas medidas están enfocadas en la estructura futura del sistema y no resuelven automáticamente el problema inmediato de las pensiones que ya reciben muchos jubilados.
La diferencia entre una pensión nominal y su capacidad real de compra es precisamente el centro de la denuncia. Una cifra puede mantenerse estable en pesos, pero si los precios crecen más rápido, el jubilado pierde capacidad de consumo mes tras mes.
LA INFLACIÓN GOLPEA MÁS A QUIENES MENOS TIENEN
Los datos oficiales muestran que el encarecimiento no está distribuido de manera uniforme. Los alimentos subieron un 26,36 % interanual en julio, mientras restaurantes y hoteles aumentaron un 32,57 % y el transporte un 24,96 %.
Para un jubilado, sin embargo, el peso de los alimentos es especialmente importante porque gran parte del ingreso mensual se destina precisamente a cubrir necesidades básicas. Cuando un litro de aceite puede costar una cantidad cercana o incluso superior a una pensión completa, la discusión deja de ser abstracta.
La publicación de Lauren Lotti resume ese deterioro con una frase sencilla: “una vida entera de trabajo no vale ni un almuerzo”.
UNA REALIDAD QUE DEPENDE CADA VEZ MÁS DE LA FAMILIA Y LAS REMESAS
La joven también puso sobre la mesa otra diferencia cada vez más visible dentro de Cuba: quienes cuentan con familiares en el exterior tienen una red de apoyo que muchos otros jubilados no poseen.
Las remesas pueden ayudar a comprar alimentos, medicamentos o pagar servicios, pero quienes no reciben esa ayuda deben enfrentar los mismos precios únicamente con ingresos estatales. Esa brecha no aparece reflejada de manera completa en una estadística de inflación, pero tiene consecuencias directas sobre la calidad de vida.
El caso del abuelo de Lauren no permite establecer cuánto cobran todos los jubilados cubanos ni cuál es el precio exacto del aceite en cada provincia, pero sí sirve como ejemplo concreto de un problema que los datos oficiales confirman: los precios están aumentando mucho más rápido de lo que muchos ingresos pueden absorber.
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