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Cuba Bajo Lupa

LA HABANA CONFIRMA QUE EL DIÁLOGO CON EE.UU. ESTÁ «INTERRUMPIDO», PERO ASEGURA QUE SUS REFORMAS ECONÓMICAS SEGUIRÁN

El Gobierno cubano volvió a reconocer que el diálogo entre Cuba y Estados Unidos está paralizado, aunque insiste en que las reformas económicas aprobadas este año seguirán adelante y serán difíciles de revertir. La nueva confirmación llegó a través de funcionarios cubanos que han hablado en los últimos días con medios internacionales sobre el estado de las relaciones con Washington y sobre el futuro del programa económico impulsado desde La Habana.

El mensaje tiene una doble lectura. Por un lado, las autoridades cubanas admiten que no existe actualmente una negociación activa ni siquiera una agenda acordada con la administración de Donald Trump. Por otro, intentan separar ese estancamiento diplomático de las 176 medidas económicas aprobadas en junio, presentándolas como decisiones internas que continuarán independientemente de lo que ocurra con Estados Unidos.

EL DIÁLOGO ENTRE CUBA Y ESTADOS UNIDOS ESTÁ EN PUNTO MUERTO

La jefa de la misión diplomática cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, aseguró a Bloomberg que el canal de diálogo se encuentra completamente estancado y que ambas partes ni siquiera han logrado consensuar una agenda básica. Según sus declaraciones, actualmente “no hay negociaciones”.

Ese diagnóstico coincide con lo expresado días antes por Miguel Díaz-Canel. En una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, el gobernante cubano reconoció que los contactos con Washington no habían avanzado y que todavía no existía una agenda definida para retomar las conversaciones.

También coincide con lo que el canciller Bruno Rodríguez había reconocido a finales de junio, cuando aseguró que las conversaciones estaban estancadas pese a los contactos mantenidos anteriormente entre ambos gobiernos.

LA HABANA DICE QUE QUIERE SEGUIR HABLANDO

A pesar del bloqueo actual, funcionarios cubanos continúan afirmando que La Habana mantiene interés en reanudar el diálogo. El viceministro primero de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Luis Jorge Méndez, dijo en una entrevista citada por Diario de Cuba que el Gobierno mantiene su disposición a continuar las conversaciones cuando ambas partes encuentren puntos de coincidencia.

La posición oficial cubana es que las sanciones y la presión ejercida por Washington dificultan cualquier avance. Torres Rivera describió la situación como una especie de “guerra sin bombas”, mientras Díaz-Canel ha insistido en que no puede existir un diálogo efectivo bajo lo que considera una política de coerción.

Washington, por su parte, ha endurecido durante 2026 su política hacia el Gobierno cubano. La Casa Blanca emitió en mayo una nueva orden ejecutiva que amplió las sanciones contra autoridades y entidades vinculadas a La Habana, bajo el argumento de que determinadas acciones del Gobierno cubano representan una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

LAS REFORMAS ECONÓMICAS, SEGÚN LA HABANA, NO DEPENDEN DE WASHINGTON

El otro elemento central del mensaje oficial es que las reformas económicas continuarán pese a la ausencia de avances diplomáticos. El Gobierno cubano aprobó en junio un paquete de 176 medidas que incluye cambios dirigidos a ampliar espacios para el sector privado, atraer inversión extranjera, facilitar la participación de cubanos residentes en el exterior y descentralizar determinadas funciones económicas.

Bruno Rodríguez ya había señalado que esas medidas no fueron negociadas con Washington y que constituían, según el Gobierno, una decisión soberana. Carlos Luis Jorge Méndez ha ido ahora más lejos al sostener que el proceso “va en serio” y que será difícil revertir algunas de las transformaciones una vez puestas en marcha.

El Gobierno ha presentado oficialmente estas reformas como uno de los mayores procesos de transformación económica de los últimos años. En julio, el primer ministro Manuel Marrero informó ante la Asamblea Nacional que el Ejecutivo estaba trabajando en su implementación y actualización.

¿QUÉ CAMBIA REALMENTE CON LAS 176 MEDIDAS?

Las medidas anunciadas buscan ampliar determinadas posibilidades para negocios privados y capital extranjero, pero no implican el abandono del modelo económico centralizado. Analistas cubanos han señalado que parte de las reformas choca incluso con disposiciones de la Constitución de 2019, particularmente con los límites a la concentración de propiedad y riqueza.

El economista Omar Everleny Pérez ha valorado positivamente algunas propuestas, especialmente aquellas que reducen restricciones al sector privado y modifican mecanismos de contratación laboral para empresas extranjeras. Sin embargo, otros economistas han advertido que el Estado conserva el control de los sectores estratégicos y que la estructura política y económica fundamental no ha sido modificada.

Por ello, afirmar que Cuba está avanzando hacia una economía de libre mercado sería exagerado. Lo que existe es una apertura parcial dentro de un sistema donde el Estado continúa manteniendo un peso decisivo.

EL CONTEXTO OBLIGA A LA HABANA A MOVERSE

El giro económico ocurre en medio de una crisis extraordinariamente profunda. Cuba enfrenta apagones prolongados, caída de la producción, escasez de combustible, deterioro de servicios básicos y una fuerte contracción de sectores estratégicos como el turismo.

Ese escenario ayuda a explicar por qué La Habana intenta ampliar el espacio económico privado al mismo tiempo que insiste en mantener el control político. El propio Díaz-Canel afirmó en junio que el país no podía continuar por el mismo camino y que era necesario aprovechar la crisis para introducir cambios.

La contradicción es evidente: mientras el Gobierno culpa fundamentalmente a las sanciones estadounidenses de la crisis, también está impulsando medidas que reconocen indirectamente la necesidad de modificar mecanismos internos que durante años limitaron la iniciativa privada, la inversión y la autonomía empresarial.

¿SON IRREVERSIBLES LAS REFORMAS?

La afirmación de que las reformas serán difíciles de revertir es políticamente relevante porque Cuba tiene antecedentes de aperturas económicas seguidas posteriormente por nuevas restricciones.

Carlos Luis Jorge Méndez sostiene ahora que el proceso pretende ser duradero. Algunos economistas, como Omar Everleny Pérez, también consideran improbable un retroceso completo debido a la gravedad de la situación económica actual. Otros especialistas mantienen mayor cautela y recuerdan que buena parte del marco constitucional y político permanece intacto.

Por ahora, lo comprobable es que las medidas están siendo implementadas y que el Gobierno insiste públicamente en continuar con ellas.

DOS CAMINOS QUE POR AHORA NO SE CRUZAN

La Habana intenta enviar un mensaje claro: las reformas económicas y el diálogo con Estados Unidos son dos procesos separados.

Las negociaciones con Washington están congeladas, pero el Ejecutivo cubano asegura que continuará introduciendo cambios económicos. Al mismo tiempo, culpa a la política estadounidense de dificultar la recuperación y exige un alivio de las sanciones.

La verdadera prueba llegará cuando las reformas comiencen a afectar intereses económicos establecidos dentro del propio sistema. Si el Gobierno mantiene esas medidas aun cuando reduzcan espacios tradicionales de control estatal, podrá hablarse de un cambio más profundo.

Hasta entonces, la frase “esto va en serio” sigue siendo una declaración política que deberá demostrarse con hechos.

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