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Cuba Bajo Lupa

MARRERO SALE A DEFENDER LOS CONTACTOS CON EE.UU. TRAS EL ESCÁNDALO DE “EL CANGREJO” Y ASEGURA QUE ESTÁN APROBADOS POR DÍAZ-CANEL

El primer ministro cubano publicó este miércoles una serie de mensajes en X para asegurar que los contactos con Estados Unidos no responden a iniciativas personales, sino a una política definida por Miguel Díaz-Canel.

Según Marrero, el objetivo de esas conversaciones es resolver las diferencias entre ambos países “por la vía del diálogo”.

Pero el momento elegido para pronunciarse no pasó inadvertido.

Sus declaraciones llegan pocos días después de la entrevista concedida por “El Cangrejo” a USA Today, donde defendió la necesidad de dialogar con Washington, habló de un posible intercambio de presos políticos y expuso su visión sobre el futuro de Cuba. ⚠️

Aunque Marrero evitó escribir su nombre, muchos usuarios interpretaron sus publicaciones como una respuesta directa al revuelo político provocado por el nieto de Raúl Castro.

El primer ministro también denunció una supuesta campaña de rumores y desinformación alrededor de las conversaciones con Estados Unidos.

Nunca ha sido ni es práctica del liderazgo de la Revolución responder a las campañas especulativas sobre estos asuntos”, afirmó, calificando el proceso como extremadamente sensible.

Además, aseguró que el equipo encargado de las conversaciones cuenta con “la confianza, el apoyo y el mandato” de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.

Esa aclaración parece buscar un objetivo concreto: cerrar filas y dejar claro que nadie negocia por cuenta propia.

Marrero también habló de “asesinatos de reputación”, manipulaciones y llamados a la fractura interna, que atribuyó a un supuesto plan diseñado para sembrar incertidumbre y desconfianza. 🗣️

Sin embargo, sus palabras no despejan las dudas centrales.

¿Por qué una figura tan cercana a la familia Castro concedió una entrevista de ese nivel? ¿Qué autoridad real tiene “El Cangrejo” dentro de esos contactos? ¿Existe un debate interno sobre el rumbo de las relaciones con Washington?

El Gobierno no respondió ninguna de esas preguntas.

En lugar de transparencia, volvió a recurrir al lenguaje habitual: soberanía, unidad, rumores y enemigos externos.

El problema no es solo lo que dijo el nieto de Raúl Castro. El problema es que el régimen parece obligado a explicar ahora quién habla, quién negocia y quién manda realmente en Cuba.

La entrevista abrió una grieta en el discurso oficial, y Marrero intenta cubrirla con mensajes cuidadosamente calculados.