El columnista británico Roger Boyes considera que Donald Trump podría aprovechar el cierre del Mundial de 2026 para colocar nuevamente a Cuba entre los principales frentes de su política exterior, de cara a las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.
En un análisis publicado en The Times, Boyes sostiene que el torneo no habría servido únicamente como celebración deportiva, sino también como una plataforma para proyectar poder, capacidad organizativa y liderazgo internacional.
Según el periodista, una vez que suene el silbato final, la Administración Trump podría retomar con mayor intensidad otros escenarios internacionales, y Cuba aparece entre los países que podrían adquirir un peso político especial.
El columnista argumenta que Trump necesitaría mostrar resultados en política exterior antes de las elecciones legislativas. Dentro de esa hipótesis, menciona como precedente la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela y plantea que la Isla tendría un enorme valor simbólico para Washington.
A diferencia de Venezuela, Cuba no ofrecería una recompensa petrolera de grandes dimensiones. Pero, según Boyes, una acción contra el régimen cubano representaría una especie de ajuste de cuentas histórico con la dinastía de los Castro. 🇨🇺⚠️
El analista también asegura que desde febrero se habrían ido colocando gradualmente distintos mecanismos de presión sobre La Habana.
Entre ellos señala la reducción del combustible disponible para la Isla, el agravamiento de la crisis económica y el deterioro del sistema estatal de distribución de alimentos. Factores que, en su criterio, aumentan la presión sobre una estructura de poder ya golpeada por la escasez y el descontento social.
Boyes también atribuye importancia al procesamiento anunciado en Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
A su juicio, ese movimiento podría funcionar como una señal dirigida a determinados sectores de las Fuerzas Armadas cubanas. Sin embargo, esa interpretación pertenece al análisis del columnista y no ha sido presentada como una posición oficial de la Casa Blanca.
El calendario político también pesa.
Boyes reconoce que no está claro si podría producirse algún cambio significativo en Cuba antes de las elecciones de medio mandato, pero sostiene que la Isla comienza a formar parte de la estrategia que Trump podría desplegar después del torneo.
La idea alimenta un debate que crece dentro y fuera de Cuba: ¿qué hará Washington cuando termine el escaparate internacional del Mundial?
Por ahora, no existe un anuncio oficial que confirme una operación, una intervención o una política concreta destinada a provocar un cambio de régimen en La Habana.
Pero el análisis llega en medio de una creciente presión estadounidense sobre el Gobierno cubano y vuelve a colocar sobre la mesa una posibilidad que el régimen observa con evidente preocupación.

