5 LIBRAS DE POLLO, ARROZ Y DOS TOMATES: LA CUENTA QUE MUESTRA LO CARO QUE ES COMER EN CUBA
Preparar en Guanabo una comida que para cualquier familia cubana podría considerarse cotidiana —arroz, pollo, frijoles, plátanos fritos, ensalada y jugo— terminó costando 5.600 pesos cubanos, sin incluir varios ingredientes básicos que ya estaban disponibles en la casa. Si se añade el paquete de frijoles utilizado, de 850 pesos, el valor de los alimentos involucrados asciende a 6.450 pesos.
La compra ofrece una fotografía concreta de los precios de los alimentos en Cuba en 2026, pero también de otra dificultad cotidiana: encontrar todo en un mismo lugar no siempre es posible. En Guanabo hay diferentes puntos privados y pequeños establecimientos donde adquirir comida, aunque el precio puede cambiar de un vendedor a otro y un producto disponible hoy puede desaparecer mañana.
EL POLLO SE LLEVÓ LA MAYOR PARTE DEL PRESUPUESTO
El producto más costoso fue el pollo. Se compraron cinco libras por 3.600 pesos, aunque inicialmente la intención era llevar solo dos o tres libras. El problema fue que el establecimiento no vendía cantidades menores: el paquete mínimo disponible era de cinco libras.
El arroz costaba 310 pesos la libra y se compraron dos libras, para un total de 620 pesos. A eso se sumó una libra de tomates por 800 pesos, uno de los precios más llamativos de toda la compra. Cuatro plátanos para freír costaron 70 pesos cada uno, otros 280 pesos, mientras que tres libras de mango, a 100 pesos la libra, agregaron 300 pesos más.
La cuenta, por tanto, quedó así: pollo, 3.600; arroz, 620; tomate, 800; plátanos, 280; mangos, 300. Total: 5.600 pesos.
Y todavía faltaría contar los frijoles. El paquete utilizado había costado 850 pesos, pero no fue incluido originalmente porque ya estaba comprado cuando comenzó a prepararse la comida.
UNA COMPRA QUE PODRÍA HABER COSTADO MUCHO MÁS
Hay otro detalle importante: tampoco hubo que comprar aceite, sal, condimentos ni azúcar. Todos esos productos estaban disponibles previamente en la vivienda. De haber sido necesario adquirirlos también, el gasto habría sido considerablemente mayor.
El resultado final fue un plato de arroz, frijoles, pollo, plátanos fritos y ensalada. Sin lujos, productos importados sofisticados ni una mesa extraordinaria: simplemente una comida casera completa.
LA ELECTRICIDAD TAMBIÉN DECIDIÓ EL MENÚ
El dinero no fue el único obstáculo. Los frijoles comenzaron a cocinarse con carbón porque no había electricidad, mientras el gas fue reservado para freír los plátanos. En esa vivienda explicaron que intentan ahorrar el gas debido a su elevado costo y emplean carbón para las preparaciones que requieren más tiempo.
El apagón incluso impidió completar la comida como estaba previsto. El jugo de mango no pudo prepararse porque la batidora necesitaba electricidad. La corriente se había ido desde las 9:00 de la mañana y no regresó durante el resto del día; finalmente el jugo pudo hacerse a las cinco de la madrugada del día siguiente, cuando volvió el servicio eléctrico.
La escena resume con bastante crudeza dos problemas que hoy se cruzan en la mesa cubana: conseguir el dinero para comprar los alimentos y conseguir además las condiciones para poder cocinarlos. Una comida doméstica que parece sencilla terminó exigiendo miles de pesos, varios puntos de compra, carbón, ahorro de gas y hasta esperar al amanecer para poder encender una batidora.
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