ULISES TOIRAC DENUNCIA CENSURA EN CUBA: “EL CRITERIO POLÍTICO DE UNO INFLUYE” PARA PODER ACTUAR EN PÚBLICO
El humorista cubano Ulises Toirac aseguró que sus posiciones políticas han terminado afectando directamente sus posibilidades de actuar en público dentro de Cuba, hasta el punto de obligarlo a “reinventarse” profesionalmente. Según relató, presentaciones, espectáculos teatrales e incluso posibles actuaciones en negocios privados han terminado frustrándose después de presiones externas.
Toirac explicó que la situación no se limita a instituciones culturales estatales. También aseguró que, cuando propietarios de negocios privados intentan contratarlo, pueden terminar enfrentándose a presiones que hacen inviable la presentación. El humorista evitó identificar públicamente a responsables concretos, pero describió un patrón que, según él, se ha repetido en diferentes oportunidades.
ULISES TOIRAC ASEGURA QUE SU CRITERIO POLÍTICO AFECTA SU TRABAJO
Durante la conversación, el artista fue preguntado directamente sobre si actualmente podía actuar en público. Su respuesta apuntó al peso que tendría su posición política en las decisiones relacionadas con sus presentaciones.
“El criterio político de uno influye”, afirmó Toirac al explicar las dificultades que ha enfrentado.
El humorista señaló que ha vivido situaciones similares con una institución cultural, un espectáculo teatral y una presentación en Camagüey. La reiteración de estos episodios, según contó, terminó llevándolo a una decisión personal: evitar comprometer a personas que intentan contratarlo y que posteriormente podrían enfrentar consecuencias.
“¿Para qué voy a meter a la gente en candela?”, expresó.
La frase resume el dilema que describe: no solo quedarse sin escenario, sino sentir que quienes le ofrecen trabajo pueden quedar sometidos a presiones por permitirle actuar.
ACUERDOS CERRADOS QUE TERMINAN CANCELÁNDOSE
Toirac puso como ejemplo una experiencia en la que aparentemente ya había alcanzado un acuerdo para comenzar a presentarse. El precio estaba pactado, existía disposición para pagarle y hasta se hablaba de iniciar la promoción del espectáculo.
Sin embargo, según su relato, días después recibió una llamada comunicándole que la presentación ya no podía realizarse. La explicación que le dieron fue económica: supuestamente ya no existía dinero suficiente para contratarlo.
El humorista explicó que incluso propuso reducir el precio, pero la negativa continuó. Para él, aquella respuesta no correspondía realmente a una cuestión financiera, sino a una presión que el establecimiento no podía reconocer abiertamente.
Ese detalle resulta importante porque Toirac no afirma haber recibido personalmente una prohibición oficial escrita ni identifica a una institución concreta ordenando la cancelación. Lo que denuncia es un mecanismo indirecto de presión, en el que terceros terminan retirando las ofertas después de haber llegado previamente a acuerdos.
TAMBIÉN SEÑALA PRESIONES SOBRE NEGOCIOS PRIVADOS
El caso de los bares y negocios privados resulta particularmente revelador porque, en teoría, estos espacios operan fuera de la estructura institucional cultural del Estado. Toirac, sin embargo, aseguró que los propietarios siguen expuestos a inspecciones y otros mecanismos administrativos que pueden poner en riesgo sus negocios.
Según explicó, un dueño necesita hacer “malabares” para mantener funcionando su establecimiento y puede evitar determinados artistas si teme que una presentación termine generándole problemas.
El relato describe así una forma de censura que, de confirmarse, no necesitaría necesariamente una resolución pública: bastaría con convertir la contratación de una figura crítica en un riesgo para quien intenta darle un escenario.
“ME HA HECHO REINVENTARME”
Las consecuencias no han sido únicamente económicas. Toirac aseguró que la imposibilidad de actuar con normalidad frente al público lo ha obligado a reescribir su manera de trabajar y reinventarse.
Para un humorista cuya profesión depende esencialmente del contacto directo con la audiencia, perder espacios de actuación representa mucho más que la cancelación de un espectáculo. Significa limitar uno de los principales canales mediante los cuales un artista construye su carrera y mantiene una relación con su público.
El testimonio de Ulises Toirac expone precisamente esa dimensión: la censura no siempre necesita aparecer escrita en un documento. Puede manifestarse cuando una actuación acordada desaparece de repente, cuando un propietario prefiere no asumir el riesgo o cuando un artista termina preguntándose si vale la pena aceptar una oferta que podría traerle problemas a quien lo contrata.
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